Principales elementos de su flora y fauna.

La presencia de láminas de agua a lo largo de todo el ciclo anual, por los motivos antes señalados, permite el mantenimiento de un denso cinturón vegetal, compuesto principalmente por comunidades de eneas, carrizales, cañaverales, juncadales, tarayales y diferentes especies de Quenopodiáceas cuya distribución no es homogénea, dependiendo de la profundidad de las lagunas -en algunos puntos llega a alcanzar los 10 m-, de la antigüedad de las extracciones y de otros parámetros físio-químicos. La superficie vegetal ocupa en torno al 40% del área inundable en las canteras más antiguas. Cabe destacar, por su importancia en las cadenas tróficas y oxigenación del agua, la presencia de comunidades algares abundando distintas especies pertenecientes a las familias Potanogetoncaeae y Ruppiaceae.

Vegetación palustre

 Las aves son los vertebrados más representativos de la Cañada de Las Norias y en especial las acuáticas que acaparan el 55% del total; su diversidad y abundancia han constituido a esta localidad en el más importante de los aguazales almerienses y uno de los más singulares en el ámbito europeo, donde tiene un ámplio reconocimiento. Desde 1988 hasta la actualidad hemos registrado un total de más de 161 especies entre acuáticas y terrestres, de las que 54 nidifican en la localidad, siendo muy importantes los contingentes invernantes y la presencia de aves durante los pasos migratorios.

Porrón europeo

 La focha común es la especie más abundante a lo largo del ciclo anual y una de las primeras que colonizó y nidificó en esta localidad; entre sus densos bandos puede aparecer la escasa y amenazada focha cornuda de carácter accidental. Otros rállidos presentes en la localidad son la gallineta común, nidificante al igual que el rascón y el calamón común, especie en peligro y muy escasa en la Península Ibérica, que durante los últimos años se ha aquerenciado en este humedal.

 Entre los zampullines destaca el chico de carácter sedentario y, durante el invierno, el somormujo lavanco y el zampullín cuellinegro, cuya nidificación durante 1994 constituyó la primera cita de cría para la especie en el ámbito provincial.

 Las garzas, ligadas a los pasos migratorios y a la invernada, están representadas por garcetas comunes, garzas reales e imperiales, martinetes y avetorillos comunes, alguno de los cuales llega a nidificar; con carácter ocasional aparece la rarísima garcilla cangrejera, contrastando con la abundancia de las garcillas bueyeras que forman, junto con otras garzas, importantes bandos de dormidero en la localidad. La evolución de esta última especie en el ámbito provincial durante los últimos años ha sido realmente espectacular; aún recuerdo cuando, a finales de los ochenta, la presencia de unas pocas decenas de ésta llamaba poderosamente nuestra atención, mientras que actualmente se cuentan por miles, nidificando incuso en la Isla de Terreros (Pulpí).

 Las cigüeñas comunes visitan el área durante la dispersión postnupcial que comienza en agosto, siendo más rara la presencia de cigüeñas negras y grullas comunes. Es frecuente la presencia invernal del morito, un elegante ibis de color oscuro que se encuentra gravemente amenazado. Entre otras grandes zancudas que han “descubierto” este humedal se encuentra el flamenco rosado.

Pato cuchara

 Los ánades forman importantes contingentes durante la invernada y los pasos migratorios, especialmente el postnupcial, en los que aparecen bandos con especies como el tarro blanco, la cerceta común, los ánades silbón y friso, el pato colorado y otros más escasos como los porrones pardo y moñudo o el tarro canelo. Algunos se han hecho sedentarios como el ánade real o azulón y el porrón europeo, mientras que otros nidifican esporádicamente como el pato cuchara o el ánade rabudo.

Malvasía cabeciblanca: hembra con pollos

 Sin lugar a dudas, las Ajoyas@ de la avifauna acuática de La Cañada de las Norias son la malvasía cabeciblanca y la cerceta pardilla, especies en peligro de extinción que han hallado en este humedal uno de los escasísimos puntos donde se reproducen con normalidad sobre todo durante los largos períodos de sequía, cuando la mayoría de los aguazales andaluces permanecen bajo mínimos o se secan. La malvasía, que comenzó nidificar en 1992, superaba dos años más tarde el centenar de pollos nacidos, convirtiendo a este aguazal en punto de referencia obligado a la hora de hablar de la conservación y protección de esta especie en Europa. Su situación actual abre ciertos visos de esperanza para una especie que parecia condenada a la extinción cuando, a mediados de los setenta, quedaban en Iberia menos de una treintena de ejemplares. El incremento poblacional de los últimos años aún es escaso como para afirmar –algunos lo hacen- que este pato está fuera de peligro; en todo caso habrá que continuar observando su evolución, consevar y proteger los hábitats donde inverna y se reproduce e intentar reintroducirla en aquellos medios en los que históricamente estuvo presente. La cerceta pardilla, especie amenazada globalmente al igual que la anterior, nidifica con cierta regularidad desde 1993. Este pato raro y en franca regresión se distribuye en algunos puntos del Suroeste asiático, Norte de África y Península Ibérica, donde su población no suele superar los 400 ejemplares. Nidifica en algunos puntos del Este y Sur de España. Puede confundirse con la hembra de la cerceta común, por lo que se procedió a prohibir la caza de esta especie en el ámbito andaluz. Este ánade nadador gusta de aguas someras donde se alimenta principalmente de algas. Es una especie en peligro en el ámbito global que está incluida, como la anterior, en el Libro Rojo de los Vertebrados de España.

Cerceta pardilla

 El grupo más variado y heterogéneo es el de los limícolos, destacando la población nidificante de cigüeñuelas que, con más de 75 parejas reproductoras, es la mayor dentro del ámbito provincial, lo que podría dar pie a la propuesta de inclusión de este humedal en el Convenio Ramsar. También crían los chorlitejos patinegro y chico, así como la avoceta. El resto de agujas, andarríos, vuelvepiedras, archibebes, combatientes, avefrías y correlimos, están ligados al periodo invernal y los pasos migratorios. Algunas gaviotas como la reidora y la patiamarilla nidifican en el área, mientras que entre los estérnidos destacan las concentraciones postnupciales de fumareles comunes o la presencia durante el estío de la pagaza piconegra que nidifica ocasionalmente.

Archibebe claro

 Al abanico de aves acuáticas hay que añadirles más de 70 especies de aves terrestres, algunas tan singulares como el águila pescadora, divagante invernal en la localidad.

 Algunos mamíferos como el erizo común, el zorro o la rata campestre, anfibios y reptiles como la rana, el sapo y la salamanquesa comunes, la lagartija colirroja o las culebras bastarda, de herradura, de escalera y de collar o peces como la carpa completarían esta síntesis zoológica.