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ALMERÍA
Y SUS ISLAS ©
TEXTO Y FOTOS:
JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA,
ELOY
GIL GONZÁLEZ y FCO.
JOAQUÍN AGUILAR DELGADO Artículo publicado por la revista Foco
Sur (1996) : nº 8: 42-44 y nº 9: 42-44 Las islas han jugado un
papel crucial a lo largo de la historia de la humanidad, contribuyendo a la conexión y expansión de culturas y
civilizaciones. Estos territorios, apartados de los continentes y ganados
a mares u océanos, han despertado la curiosidad y la codicia desde que el
hombre comenzó a desplazarse torpemente sobre el líquido elemento. Prácticamente
todas ellas poseen algún grado de colonización y utilización, bien por
la riqueza de sus recursos naturales superficiales o submarinos, como por
su situación estratégica para el control del tráfico marítimo
comercial o militar. Desde un punto de vista
medio ambiental estos hábitats constituyen auténticos laboratorios de la
naturaleza, donde los procesos de adaptación y evolución de los
organismos vivos son más evidentes. Cada isla suele constituir un
ecosistema único y treméndamente frágil, una especie de micromundo
intransferible al resto de nuestro Planeta Azul. Pocos almerienses
conocen de la existencia de islas e islotes en nuestro litoral que, aunque
modestas en su extensión, poseen algunas de las características
referidas anteriormente. De Sur a Norte, destacan las de Alborán, de San
Andrés o de Carboneras, Negra y de San Juan de los Terreros o de
Terreros. Tan solo la primera de ellas a dado nombre a un Mar, a un
mineral e incluso a un Marquesado. ISLA
DE ALBORÁN La Isla de Alborán se localiza a 56 Km. al Norte del Cabo Tres Forcas (Marruecos) y a 90 Km. al Sur de la localidad almeriense de Adra, dentro del Mar al que da nombre. Desde una perspectiva aérea tiene forma de triángulo isósceles cuya base se sitúa al Suroeste y su ángulo menor hacia el Noroeste; su longitud y anchura máxima es de 605 por 265 metros respectivamente, ocupando una extensión aproximada de 71.200 metros cuadrados. La superficie es llana presentando desniveles inapreciables desde el mar y alcanzando una altitud máxima de 14,2 metros. A 100 metros en dirección Noroeste se sitúa el Islote de La Nube y otro pequeño roquedal. En el centro de la Isla hay un canal subterráneo que la traspasa de parte a parte y que es navegable con buen tiempo, denominado “Cueva de las Morenas”. La mayor parte de su perímetro está constituido por acantilados fuertemente erosionados por la acción marina, siendo frecuentes los desplomes, formando singulares estructuras pétreas similares a las que aparecen en la playa de Mónsul (Níjar). Existen tan solo dos pequeñas playas que se han formado al amparo de sendos embarcaderos, situados a poniente y levante en la vertiente Sur de la Isla.
Principales características físicas. La Isla de Alborán es
un testigo geológico del primitivo Macizo Bético Rifeño que hace más
de 300 millones de años, durante el Paleozóico, permanecía emergido en
la vertiente occidental del Mar de Tethys, uniendo los primitivos
Continentes Europeo y Africano. Su origen es reciente dentro de la
geomorfología del Mediterráneo y tubo lugar a partir de las
manifestaciones volcánicas que acontecieron en el área durante los
plegamientos alpinos del Mioceno y Plioceno, a partir de los cuales
apareció la Isla como resto de una caldera explosiva. Posteriormente debió
sufrir procesos de inmersión durante la fase más cálida entre las
glaciaciones de Riss y Würm que produjeron una notable subida de los
niveles de agua del Mare Nostrum, como lo ponen de manifiesto los
sedimentos marinos que aparecen en su superficie. Desde entonces y a hasta
la actualidad esta Ínsula sufre un proceso irreversible tanto de desgaste
erosivo, como de desplome dentro de la cordillera submarina sobre la que
se asienta, que acarrea un lento pero constante hundimiento de su
superficie. Como el resto de las
Islas almerienses se caracteriza por su origen volcánico. Su suelo está
compuesto por andesitas piroxénicas, roca característica de las
emisiones magmático eruptivas, recubiertas por depósitos mas recientes
de arenas finas y gruesas, arcillas y limos. Algunas de estas andesitas
presentan una variedad única rica en calcio, sin olivino y con
incrustaciones de hiperstena, que han dado lugar a un nuevo mineral
descubierto por Becke en 1899 y denominado alboranita.
Otros minerales frecuentes que aparecen en la constitución de sus arenas
y rocas son la augita, la calcedonia, la hornblenda, la magnetita, la
goethita, el hematite y la ilmenita. Los fondos que la
bordean, rocosos y muy abruptos, descienden en fuertes pendientes hasta
alcanzar los 60 metros, donde son substituidos por la plataforma
continental que rodea y separa a la Isla de simas de hasta 1500 metros de
profundidad y que corresponden a la cordillera submarina sobre la que se
asienta, dividiendo al Mar de Alborán en dos Cuencas: una Oriental y otra
Occidental. El clima de tipo
subtropical mediterráneo desértico es muy seco y está expuesto a
vientos de poniente y de levante, destacando los procedentes del Sáhara
que acentúan aun más su aridez. Fauna
y flora. Las especiales características
del área como su aislamiento geográfico, la aridez climática, la
presencia de fuertes vientos y una atmósfera impregnada en sal, así como
el carácter arenoso de su suelo sin apenas capacidad para retener agua,
influyen directamente en su tapiz vegetal. La procedencia de las distintas
especies que componen su flora se debe tanto a la traslación se semillas
por incursiones humanas desde África y Europa, como por las deposiciones
de las aves que se han aposentado en la Isla durante sus viajes
migratorios.
Entre los invertebrados
terrestres destaca el caracol Helix pisana vrd. alboranensis, endémico y en peligro de
extinción, así como algunas especies de arácnidos, lepidópteros y coleópteros
como zophosus
alborana, especie propia de la Isla. No podemos obviar la
abundante presencia de cucarachas, citadas ya a principios de siglo. Los
únicos vertebrados terrestres capaces de colonizar su superficie son
algunas comunidades de aves marinas de carácter pelágico. Tanto la gaviota
patiamarilla como la de Audouin
o corsa nidifican en su rasa superficie al abrigo de algún matorral.
La presencia de la última especie es muy reciente y debe estar
relacionada con la importante colonia de nidificación que mantiene en las
Islas Chafarinas, al Norte de Melilla. Ambas son principalmente piscívoras,
aunque durante los pasos migratorios que realizan multitud de pajarillos
entre África y Europa, como la abubilla,
la lavandera blanca o el gorrión
moruno, son incluidos en su dieta aprovechando la debilidad de los
mismos durante dicho período. Recientemente hemos podido comprobar la
nidificación en el Islote de la Nube de la más pequeña de las aves
marinas europeas, el paiño común.
Además de las anteriores es frecuente la
Los
Fondos Submarinos de Alborán
Los extensos fondos de coral
rojo que le han dado fama están compuestos por colonias que agrupan a
miles de pólipos que, adheridos a las rocas, forman estructuras
arborescentes que alcanzan un alto valor comercial. Realmente no son
corales propiamente dichos , sino gorgonias. Su explotación incontrolada ha provocado la práctica
aniquilación de la especie en al zona. El uso de algunas artes
actualmente prohibidas, como la barra
italiana que destruye indiscriminadamente los fondos para aprovechar
una ínfima parte de sus recursos, han sido las responsables de la actual
situación. Datos
históricos La Isla de Alborán
pertenece al Estado Español y administrativamente al Ayuntamiento de
Almería, en concreto a su distrito 3º, como aparece reflejado en una
Real Orden de 1884, así como en la Colección Legislativa de la Armada de
dicho año. El nombre de la Isla
procede, según las fuentes consultadas, del corsario tunecino Al - Borany que, como tantos otros piratas berberiscos, utilizó
este islote como lugar de refugio y fondeadero para el asalto de multitud
de incautos navíos y en sus tropelías sobre las costas mediterráneas de
ambos continentes. El primero de octubre
de 1540 tubo lugar una sangrienta batalla junto a la Isla, que ha pasado a
la historia con el nombre de Combate
Naval de Alborán. La escuadra de galeras de España al mando de
Bernardino de Mendoza esperó, refugiado en la Isla de Alborán, la
llegada de una flotilla de corsarios berberiscos compuesta por 16 buques
con una tripulación de más de 2.500 hombres distribuidos entre galeras,
galeotes y fustas, al mando de los jefes Caramamí y Alí Hamet, antiguos
aliados del pirata Barbarroja, que habiendo partido en agosto desde Argel
regresaban a puerto tras haber saqueado Gibraltar. La batalla se zanjo con
el hundimiento de un navío berberisco y el apresamiento de otros 10, dándose
a la fuga el resto. Durante la lucha murieron más de 630 personas
resultando heridas otras 500. Entre las anécdotas
relacionadas con la Isla, destaca la concesión por parte del General D.
Francisco Franco Bahamonde, el 1 de abril de 1950, del título nobiliario
de Marqués de Alborán al Almirante D. Francisco Moreno Fernández,
quien fue nombrado Capitán General del Ferrol en 1939, cargo que desempeñó
hasta su fallecimiento. El 3 de noviembre de 1982 se expidió Real carta
de sucesión a favor de D. Francisco Moreno de Alborán y de Viena. En la década de los
sesenta acontecieron varios intentos de asentamiento ilegal en la Isla por
parte de pescadores de la entonces Unión Soviética, que llevaron al
Gobierno español al establecimiento permanente de un destacamento de
Infantería de Marina. Actualmente, el control de estas
“incursiones”dentro de territorio español, no van vinculadas a los
valores estrictamente militares, como punto geoestratégico de control del
tráfico marítimo entre el Mediterráneo y el Atlántico, sino a
intereses económicos derivados de la riqueza pesquera de sus caladeros,
codiciada por países del Norte de África como Marruecos. Esta situación
ha determinado la reciente decisión del Ministerio de Defensa de dotar de
nuevo a la Isla de un pequeño destacamento permanente de la Armada, tal y
como se había mantenido hasta el inicio de la década de los noventa. ISLOTES
LITORALES DEL LEVANTE ALMERIENSE Para finalizar esta
imaginaria singladura por nuestras Ínsulas,
vamos a realizar un breve recorrido por las islas más cercanas al
litoral y situadas en el levante almeriense que, pese a su cercanía, son
las menos estudiadas y más desconocidas. En común tienen su origen volcánico,
aunque su génesis geológica sea distinta. Todas se caracterizan por su
pequeña superficie, la ausencia de agua potable y la de asentamientos
humanos de carácter permanente u ocasional. Están rodeadas por fondos
submarinos únicos en el Mediterráneo y dominados por la especie Posidonia
oceanica. Son reposadero habitual de aves marinas y acuáticas
comunes al resto del litoral almeriense como diferentes especies de
cormoranes, pagazas, pardelas, gaviotas, charranes
y garzas. Isla
de San Andrés
Islas
de Pulpí
Régimen
de protección Actualmente, ninguno de
los espacios descritos posee un marco legislativo que garantice su
protección y conservación. Sin embargo, nos consta que la Consejería de
Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha iniciado los trámites
oportunos para la declaración de Isla Negra, como Monumento Natural,
dentro de su Red de Espacios Naturales Protegidos. Consideramos que esta
misma clasificación puede ser aplicada a las Islas de Terreros y San Andrés.
En el caso de la última, cabe la posibilidad de incluirla también como,
Área de Reserva, dentro del Parque Natural Marítimo - Terrestre de Cabo
de Gata - Níjar. Los fondos submarinos
de la Isla de Alborán van a ser estudiados próximamente por dicha
institución y con el apoyo económico de la U. E. a través de su
programa "Interreg II". Este trabajo de investigación es, por un lado,
decisivo para el sector pesquero almeriense ya que permitirá adoptar
medidas para la mejor protección del caladero y evitar que sea esquilmado
y, por otro, paso previo para
la elaboración de Planes de Ordenación de los Recursos Naturales y de
Uso y Gestión de la Isla y su entorno, para finalmente adoptar un marco
adecuado de protección legal que consideramos podría ser el de
Parque Natural y Reserva Marina de Interés Pesquero. Mientras tanto, parece
evidente y necesaria una coordinación adecuada entre la Junta de Andalucía
y la Armada para la protección y conservación de la Isla y su entorno,
ajenas evidentemente a las absurdas diatribas establecidas entre los
Ayuntamientos de Almería y Málaga, que reclaman su gestión
administrativa. No se trata de establecer nuevas y quijotescas posesiones
insulares, sino de garantizar su preservación real y efectiva. En este
sentido, la antigua pretensión del Ayuntamiento de Almería de celebrar
un Pleno de la Corporación Local en la Isla resulta cuanto menos
irrisoria y pone de manifiesto el desconocimiento que, sobre nuestro medio
ambiente, tienen algunos de nuestros gobernantes. En cualquier caso, los
usos de nuestras Ínsulas deberían ceñirse exclusivamente al científico.
Las alternativas turísticas, como las excursiones realizadas desde el
Puerto Deportivo de Almerimar, tan solo han contribuido durante los últimos
años a su deterioro y por lo tanto deberán estar expresamente
prohibidas. Son ecosistemas tan sumamente frágiles, que quizá la mejor fórmula
para su protección efectiva sea su propio aislamiento. Queremos expresar nuestro agradecimiento a D. Miguel Navarro Gámez por sus valiosas aportaciones en la parte histórica. |