El pato de pico azul: la Malvasía cabeciblanca

Oxyura leucocephala. JJ Matamala.

© TEXTO y FOTOGRAFÍA:  JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA

Artículo publicado por la revista F&H (2002) : nº 48: 23

Entre las especies más singulares que albergan los aguazales almerienses destaca la Malvasía cabeciblanca –Oxyura leucocephala-, un pequeño pato buceador que se encuentra en peligro de extinción y protegido internacionalmente. Originaria del continente asiático, mantiene dos poblaciones distanciadas y diferenciadas genéticamente, concentrándose en la Península Ibérica el principal núcleo reproductor del Mediterráneo Occidental que estuvo a punto de desaparecer durante la década de los setenta, cuando su número se redujo a poco más de una veintena de individuos.

Su presencia en Almería se remonta, tan solo, a mediados de los ochenta. Desde entonces ha ido colonizando progresivamente distintos humedales, como las Albuferas de Adra, la Cañada de Las Norias, las Salinas de Cerrillos en Roquetas de Mar, la desembocadura del Río Antas y la de la Rambla de Morales en Cabo de Gata entre otras, donde ha conseguido nidificar con éxito. Desde mediados de los noventa las tres primeras localidades citadas concentran, por si solas, más del sesenta por ciento de los polluelos que nacen en España, habiéndose convertido en enclaves fundamentales para la conservación y protección de ésta y otras especies amenazadas globalmente.

La principal causa para que la Malvasía se haya aquerenciado en nuestra provincia se encuentra en la propia dinámica de sus humedales que presentan láminas de agua a lo largo de todo el ciclo anual, incluso en los prolongados períodos de sequía y estiaje cuando la mayor parte de las lagunas ibéricas se secan o están bajo mínimos, posibilitando el buceo, la alimentación y nidificación de este ánade

Durante la primavera los machos lucen un característico color azul en sus abultados picos que se tornará grisáceo, como el de hembras y jóvenes, finalizado el período reproductor. En las paradas nupciales cada macho delimita su territorio y copula con varias hembras. Tras eclosionar las nidadas, que se sitúan entre eneales y otra vegetación palustre, los diminutos pollos comienzan a bucear y alimentarse por si solos aunque vigilados por la hembra, siendo habitual la formación de “guarderías” donde un adulto controla a varios polluelos distintos a los propios. Se alimentan básicamente de algas y pequeños microorganismos. Sus movimientos migratorios aún no se conocen con total exactitud, aunque parece existir una conexión entre las propias poblaciones ibéricas de la mitad Sur peninsular y las del Norte de África –Túnez y Marruecos-.

Garantizar definitivamente la integridad de los aguazales almerienses es fundamental para el futuro de esta especie, a lo que están legalmente obligados tanto el Estado Español, como las Comunidades Autónomas que tienen transferidas las competencias en materia medioambiental como la Andaluza. Especial hincapié debe de realizarse sobre la Cañada de Las Norias, uno de los principales hábitats de reproducción de la especie en el ámbito global y que, incomprensiblemente, aún no cuentan con un respaldo legal que garantice su conservación y protección.