Las Albuferas de Adra: entre un mar de plásticos

Albufera de Adra. JJ Matamala.

© TEXTO y FOTOGRAFÍA:  JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA

Artículo publicado por la revista F&H (2002) : nº 47: 20

Los humedales que jalonan el litoral almeriense son de vital importancia para un importante número de especies de aves acuáticas, las cuales los utilizan durante sus trasiegos migratorios, la invernada o durante la época de nidificación. En líneas generales puede afirmarse que los aguazales albergan una elevada biodiversidad, comparable tan solo con algunos hábitats planetarios. En el ámbito del poniente almeriense destacan las Albuferas de Adra que se encuentran incluidas en el Convenio Ramsar sobre Zonas Húmedas de Importancia Internacional.

Con una extensión aproximada de 75 hectáreas aparecen constituidas por dos lagunas, la Albufera Nueva y la Honda. La primera comenzó a formarse a finales del siglo XIX como consecuencia, entre otras causas, de la canalización del Río Adra hacia esta cuenca, evitando así las habituales inundaciones que acontecían periódicamente en esta población almeriense. Se nutren de agua de lluvia que llega a través de las ramblas de La Estanquera y Las Adelfas, así como de infiltraciones de los acuíferos circundantes y del propio mar.

Rodeadas por un denso cinturón de vegetación palustre albergan una de las poblaciones de acuáticas más singulares de la Península Ibérica, entre las que destacan ánades, rállidos, garzas y zampullines. Desde finales de los ochenta la nidificación de la Malvasía cabeciblanca ha convertido a este humedal en un punto de referencia obligado para la conservación y protección de esta especie, amenazada globalmente, y que concentra en nuestra provincia el mayor núcleo reproductor del Mediterráneo. Entre el resto de la variada fauna destaca el Fartet, un diminuto pez de aguas continentales también amenazado que mantiene en esta localidad la única población andaluza de la especie.

Declaradas por la Junta de Andalucía como Reserva Natural, se encuentran literalmente embutidas entre invernaderos. Esta situación favorece la contaminación de la lámina de agua por biocidas –insecticidas, plaguicidas, etc.- y abonos procedentes de los cultivos aledaños, provocando procesos de enriquecimiento orgánico excesivo de las lagunas –eutrofización- que ponen en peligro la integridad del hábitat y de las especies que alberga. Solo la propia dinámica natural de renovación de sus aguas y la toma de medidas para su conservación pueden detener este proceso.

Desde 1998 viene realizándose un ambicioso proyecto de restauración del medio a través del programa Life de la UE, en el que caben destacar actividades de educación ambiental o la propuesta de compra de los terrenos que separan sendas lagunas y que actualmente se encuentran ocupados por cultivos bajo plástico. También destaca la colaboración con la Escuela - Taller “José Oliva” de Adra en diversos programas de educación ambiental, dirigidos principalmente a los agricultores de la zona, además de a la defensa y reintroducción del Fartet en las balsas adyacentes.

La colaboración de los agricultores de la zona es actualmente fundamental para el mantenimiento de este aguazal de importancia internacional, en el marco de medidas que favorezcan el desarrollo integrado.