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ENDEMISMOS BAJO UN MAR DE PLÁSTICOS © TEXTO y FOTOGRAFÍA: JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA Artículo publicado por la revista F&H (2003) : nº 52: 22 La “colonización” de los eriales costeros almerienses ha sido uno de los fenómenos socioeconómicos más relevantes, no sólo en el ámbito almeriense, sino en el español. “Cultivar el desierto” ha constituido un auténtico alarde de fantasía e inventiva permanente. Pero en escasas ocasiones se realizan valoraciones objetivas sobre nuestros mal llamados desiertos.
Sin embargo, en las calcinadas cárcavas del desierto de Tabernas o la serranía volcánica de Cabo de Gata, hasta las llanuras litorales de origen Cuaternario subsisten auténticas joyas botánicas en las que el proceso evolutivo ha hecho que se diferencien y separen de sus estirpes originales formando nuevas especies. Se trata de los endemismos de los que el “subsector corológico almeriense” –la “provincia botánica”- cuenta con múltiples ejemplos y comunidades vegetales en este punto de encuentro entre África y Europa. Las formaciones de arbustos espinosos como el arto – Maytenus senegalensis - que aún quedan en el Poniente Almeriense y que están protegidos por la Directiva Hábitat de la UE, son un claro ejemplo de comunidades relictas y de la vegetación potencial más árida con la que cuenta el continente europeo. Los sabinares y lentiscales que pueblan las dunas costeras de esta comarca son otro ejemplo de lo que constituyó parte del paisaje vegetal del área.
Podríamos poner más de una veintena de ejemplos, pero tampoco es afán de este divulgador científico el llenar de “latinajos” esta página, tan solo el recordarles a todos que nuestros subdesiertos poseen una riqueza botánica extraordinaria y que en ningún caso se trata de yermos y asolados páramos, y que cuando se toman las medidas legales para su protección no se hacen de forma gratuita. Es nuestro patrimonio natural el que se defiende.
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