REFLEXIONES SOBRE UN INCIERTO FUTURO: EL PROBLEMA DEL AGUA

© TEXTO y FOTOGRAFÍA:  JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA

Artículo publicado por la revista F&H (2002)

Embalse de Cuevas de Almanzora. JJ Matamala

La creciente demanda de agua para el cultivo intensivo en la provincia de Almería se canaliza principalmente a través de la extracción de las subterráneas, que almacenan los diferentes acuíferos litorales. Existen otros procedimientos, como el embalse de la misma en pantanos - Cuevas de Almanzora y Benínar - y en la multitud de depósitos y balsas que jalonan el área. 

También destacan técnicas pioneras como la ozonificación y/o cloración de aguas residuales urbanas para la reutilización de las mismas para el riego o mecanismos de ósmosis inversa. Cabe destacar la construcción a corto plazo de desaladoras de agua marina, aunque éstas mantienen aún precios de mercado elevados y proyectos a medio plazo y largo plazo, como los trasvases entre el Pantano del Negratín y el de Cuevas de Almanzora o entre el Ebro y Almería respectivamente.

El aprovechamiento de diferentes acuíferos ha compensado desde hace años esta deficiencia, permitiendo mantener un ritmo de crecimiento de la superficie cultivada que de otra forma hubiera sido imposible sostener. La explotación continuada de estos recursos ha provocado un déficit en el balance que se establece entre la carga y la descarga de los mismos. La salinización y perdidas definitivas de pozos, la profundidad cada vez mayor a las que se realizan los sondeos y las extracciones, la contaminación y la disminución del volumen de las aguas continentales subterráneas, constituyen algunos de los signos y síntomas que delatan esta inquietante situación.

Los acuíferos del Poniente se nutren principalmente de la Sierra de Gádor que actúa a como de una enorme esponja capaz de absorber parte de las aguas procedentes de lluvias y de nevadas, permitiendo que estos resistan estoicamente esta sobreexplotación sostenida. Sin embargo, el dilatado y seco estiaje y, sobre todo, los prolongados períodos de sequía que caracterizan al Sudeste ibérico están amenazando seriamente el mantenimiento de este recurso fundamental a pesar de constituir, sin duda, el lugar donde se optimiza al máximo el uso de este bien escaso.

La situación es mucho más grave en los Campos de Níjar que, a diferencia de los acuíferos del poniente, dependen en exclusiva de depósitos fósiles de agua y por lo tanto, limitados. Situación similar ocurre en el Bajo Almanzora, dependientes en este caso del Pantano de Cuevas de Almanzora. Actualmente, el nivel de explotación de los mismos es insostenible y sus consecuencias socioeconómicas tangibles.

La primera y principal conclusión ante lo expuesto es que Almería necesita más agua a fin de garantizar el presente y el futuro de la agricultura intensiva bajo plástico y de las demandas urbanas. Para esto hay que saber cual será el futuro, atendiendo no sólo a las posibilidades de producción, sino a la evolución censal y la situación del mercado internacional de destino. La segunda está marcada por la ausencia de una planificación territorial, así como de planes coherentes para la ordenación de los recursos naturales. Y en tercer lugar, parece prudente no aumentar el crecimiento de la superficie cultivada en algunas comarcas antes de agotar totalmente a sus recursos hídricos.