© TEXTO: JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA*, AURORA MONTOYA BAREA** Y MANUEL FRANCISCO MATAMALA GARCÍA***

© FOTOS: JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA 

Artículo publicado por la revista Foco Sur (2001) : nº 60: 24-28

La época estival se presta a la realización de diversas actividades en el entorno natural. La playa o la montaña se convierten en el destino de miles de personas que, durante su periodo vacacional, escogen estos ambientes para gozar del merecido y ansiado descanso. Sin pretender alarmar al lector y bajo la premisa de que “más vale prevenir”,  se indican en este artículo las principales picaduras y mordeduras que pueden ocasionar algunos de los elementos de la fauna almeriense, así como su tratamiento de urgencias.

En los siguientes párrafos se va a realizar un breve análisis sistemático de algunas de las especies que, potencialmente, pueden causar lesiones de diferente carácter a seres humanos, dentro del ámbito geográfico y natural donde de Almería. Además de indicar su nombre común y científico, se describe brevemente su distribución geográfica, así como el cuadro clínico y el tratamiento de urgencia o primeros auxilios que se recomienda emplear cuando la distancia al centro médico más cercano o la gravedad de la lesión así lo hacen aconsejable, recordando que en cualquier caso corresponde al personal sanitario determinar con exactitud cuál debe ser dicho tratamiento. Dotarse de un pequeño botiquín con elementos básicos, que pueden consultarse en cualquier guía de primeros auxilios o en una farmacia, puede ser de gran utilidad en las salidas de campo.

Lesiones por arácnidos: escorpiones y arañas.

Escorpión amarillo o alacrán (Buthus occitanus). Habitante de los secarrales mediterráneos tiene una actividad principalmente nocturna. Los contactos con estos artrópodos suelen producirse al manipular sus escondrijos o levantar las piedras que les sirven de cobijo, produciéndose entonces la picadura.

Escorpión amarillo o Alacrán. José Javier Matamala García.Cuadro clínico: la picadura es especialmente dolorosa, produciendo una reacción de enrojecimiento en la piel de la zona de la inoculación del veneno, que suele aparecer centrada por un punto rasgado y, en ocasiones de aspecto necrótico (coloración negruzca). La inflamación o edema del área afectada, así como el dolor irradiado suelen durar un par de días. Entre los síntomas generales pueden aparecer dolor de cabeza, sudoración, vómitos, fiebre, lipotimia o hipotensión, ligera disnea o dificultad respiratoria, delirios o excitación nerviosa. Las picaduras pueden revestir cierta gravedad en niños y, en casos muy graves, provocar convulsiones y excepcionalmente parada cardio-respiratoria.

Primeros auxilios: es principalmente de carácter local y consiste en el lavado de la zona afectada con agua fría y jabón. Puede aplicarse agua oxigenada, evitando el alcohol, el amoníaco y desinfectantes que coloreen la zona de picadura. Se recomienda inmovilizar la extremidad afectada, situándola en posición elevada, y administrar analgésicos locales en el punto de picadura con adrenalina para retardar la absorción del veneno y calmar el intenso dolor (la adrenalina nunca se usará en dedos o zonas de difícil circulación). Para evitar la inflamación se puede aplicar frío local. En el caso de aparecer espasmos musculares puede administrarse gluconato cálcico. En casos graves y, especialmente, en niños pequeños se debe trasladar inmediatamente al accidentado al centro médico más próximo.

Tarántula o araña lobo (Lycosa tarentulla). Distribuida por la cuenca mediterránea. Vive en madrigueras construidas en el suelo, donde capturan a los invertebrados que constituyen su dieta. La picadura es rara y se producen sólo cuando son molestadas.

Tarántula o Araña lobo. José Javier Matamala GarcíaCuadro clínico: lesión por picadura que se caracteriza por la presencia de dos puntos, separados entre sí unos 6 mm. Al inicio aparece dolor local intenso y posteriormente tumefacción, enrojecimiento y, si éste aumenta, una zona necrótica (ennegrecida). Pueden aparecer algunos síntomas generales como fiebre, dolor de cabeza, náuseas, malestar general y, en ocasiones, inflamación de los ganglios linfáticos de la zona (secas).

Primeros auxilios: la zona de lesión debe limpiarse con agua fría o con agua oxigenada y desinfectarse con algún antiséptico no coloreado. Tampoco se recomienda utilizar alcohol o amoníaco. El miembro afectado debe permanecer en reposo. Para mitigar el dolor local puede aplicarse hielo o administrar algún analgésico local. Los antihistamínicos ayudan a prevenir reacciones locales y los antibióticos a controlar posibles complicaciones de la herida.

Araña viuda o viuda negra (Latrodectus tredecimguttatus). Poseen un único representante en la región andaluza cuya picadura no es equiparable a la de su mortífera pariente americana. Teje sus telas en matorrales rastreros, por lo que la picadura es accidental y se produce al arrastrar con la pierna al animal.

Cuadro clínico: la picadura puede pasar inadvertida durante los primeros minutos u horas, aunque posteriormente suele aparecer dolor local urente, sudoración, ansiedad y agitación. En ocasiones el dolor puede aumentar irradiándose hacia la zona abdominal que adquiere una característica rigidez. Otros síntomas que pueden ir asociados son el aumento de la presión arterial, la aparición de espasmos musculares y de un cuadro de ansiedad extrema. En casos graves puede presentarse un cuadro de shock con delirio y coma.

Primeros auxilios: la zona de picadura no requiere más cuidados que su desinfección (ver tarántula). El dolor puede aliviarse administrando 10 c.c. de gluconato cálcico al 10% intravenoso. También son de utilidad el uso de antihistamínicos, corticoides y analgésicos habituales, como el paracetamol o el ácido acetil salicílico, que pueden ayudar a aliviar el dolor y a prevenir espasmos musculares. En casos graves, especialmente en niños con un peso inferior a 15 Kg, puede administrarse suero antilatrodéctico si se dispone de él. También es aconsejable realizar la profilaxis antitetánica.

Lesiones por garrapatas.

Garrapata común (Ixodes ricinus). Se encuentra muy extendida en hábitats áridos o áreas agrícolas, donde se refugian en la vegetación hasta encontrar un huésped adecuado al que se adhieren para succionar su sangre.

Cuadro clínico: las garrapatas se fijan a la piel del huésped sin que éste, habitualmente, se percate. Transcurridos tres o cuatro días se produce un enrojecimiento de la piel, que puede estar acompañado por picor local. Aún así pueden confundirse con verrugas u otras excrecencias de la piel. Estas lesiones suelen desaparecer días después, a no ser que aparezca una infección bacteriana secundaria. La aparición de una placa necrótica (ennegrecida), así como la manifestación de un cuadro más generalizado, en especial con la aparición de fiebre, puede estar en relación con la transmisión por parte de la garrapata de alguna enfermedad como la fiebre exantemática o "fiebre botonosa mediterránea", la fiebre recurrente y la enfermedad de Lyme.

Primeros auxilios: desinfectar la picadura con un antiséptico no coloreado. En el caso de que la garrapata aún esté fijada a la piel hay que desprenderla cuidadosamente matando antes al animal, ya que de lo contrario pueden quedar restos de las piezas bucales en la herida, originando un granuloma (reacción inflamatoria por cuerpo extraño) que puede tardar bastante tiempo en sanar. Para extirpar la garrapata debe utilizarse una sustancia que tapone sus orificios respiratorios, obligándola a desprenderse. Es útil el empleo de un algodón empapado en barniz, laca de uñas, acetona, gasoil, gasolina, alcohol, aceite o éter. Para intentar matarla no se debe usar un objeto caliente ni tampoco comprimirla con los dedos, ya que podrían causar lesiones secundarias al huésped (persona picada). Posteriormente se debe realizar un seguimiento de la picadura y de la evolución del paciente en prevención de las posibles complicaciones descritas anteriormente, observando especialmente la temperatura, los ganglios linfáticos de la zona o la úlcera en el área de la picadura.

Lesiones por picaduras de himenópteros.

Abeja doméstica (Apis mellifera), avispa (Vespula sp.), avispón (Vespa cabro) y abejorro (Bombus sp.). Insectos distribuidos ampliamente por toda Europa. Al ser molestadas las colonias de estas especies pueden reaccionar colectivamente de forma agresiva propinando al agresor dolorosos aguijonazos.

Vespula sp. José Javier Matamala García.Cuadro clínico: la evolución de las picaduras de los himenópteros depende de las características del paciente, de la cantidad de veneno inoculado y del lugar de la picadura. La especie puede ser identificada por el tipo de picadura. Las abejas dejan el aguijón y parte de su paquete abdominal en la persona atacada, mientras que el resto sólo la marca de la picadura o picaduras. Los venenos tienen una composición química similar. Las reacciones locales, que pueden durar minutos u horas, van acompañadas de un dolor agudo, urente e instantáneo, seguido de inflamación y enrojecimiento de la picadura, así como de la aparición de prurito o picor y sensación de calor. En ocasiones pueden aparecer dolores de cabeza y malestar general. Las reacciones generalizadas pueden desencadenarse en algunas personas minutos u horas después de la picadura y mediante reacciones anafilácticas importantes en pacientes sensibilizados, aunque también pueden aparecer sin que exista antecedente alguno de sensibilización a este tipo de venenos. La sintomatología de estos cuadros alérgicos es muy diversa y puede presentar urticaria y prurito generalizado, edema (inflamación) facial y de glotis (laringe), lagrimeo, tos, moqueo, náuseas, dolor abdominal o diarrea. En casos extremos puede aparecer un shock anafiláctico (alérgico) con colapso cardiovascular y/o asfixia por obstrucción de las vías respiratorias. Las picaduras múltiples, por encima de una veintena, pueden ser especialmente graves sobre todo en niños. Asimismo, las picaduras en el interior de la cavidad bucal y en la faringe suelen ocasionar un edema de faringe y asfixia, mientras que si se realiza directamente sobre un vaso sanguíneo puede conducir a un síncope e incluso producir la muerte.

Primeros auxilios: en el caso de la picadura por abeja hay de retirar cuidadosamente con unas pinzas el aguijón, sin exprimirlo durante esta maniobra. Se debe lavar la herida y aplicar hielo o frío local para mitigar el dolor y disminuir la formación del edema, siendo útil la administración de algún analgésico y de antihistamínicos por vía oral y, en el caso de pacientes con antecedentes de reacciones anafilácticas, algún corticoide por vía intramuscular. Si aparecen reacciones generalizadas no debe demorarse el traslado de la persona al centro hospitalario más cercano donde en algunos casos puede que se le administre adrenalina. La aplicación de barro, saliva u otros ungüentos caseros, además de no servir de nada, pueden propiciar la aparición de infecciones secundarias.

Lesiones por dípteros.

Tábano (Tabanus bovinus y Haematopota pluvialis). Extendido ampliamente por toda Europa, especialmente durante los meses de verano. Estas grandes moscas vuelan de forma silenciosa por lo que suelen pasar desapercibidas hasta producir la picadura.

Cuadro clínico: la picadura de las hembras es muy dolorosa e inmediata, produciendo otras reacciones locales como inflamación, enrojecimiento y prurito (picor), además de hemorragia en la zona de la picadura. Entre las reacciones generalizadas destacan posibles infecciones secundarias ya que son vectores de múltiples enfermedades infecciosas, produciendo reacciones anafilácticas (alérgicas) en individuos sensibilizados a su saliva.

Primeros auxilios: lavar la herida con agua y jabón, aplicando cualquier pomada a base de corticoides o antihistamínicos. En infecciones sobreañadidas por rascado puede aplicarse alguna pomada antibiótica, siendo necesaria en ocasiones la administración de antibióticos por vía oral o intramuscular. En el caso de aparecer reacciones generalizadas importantes se debe acudir, de forma inmediata, al centro médico más próximo.

Mosquito común o de trompetilla (Culex pipiens). Ampliamente distribuido por toda Europa. La hembra, de carácter hematófago, precisa de sangre para la maduración de sus huevos.

Cuadro clínico: en la zona donde se produce la picadura aparece prurito, precedido de enrojecimiento e hinchazón. En algunas personas especialmente sensibles aparecen reacciones locales de gran picor e inflamación, que puede llegar a la necrosis puntual del área afectada. También pueden manifestar malestar general y fiebre. En el caso de haber recibido picaduras múltiples es posible que se desencadene un shock anafiláctico. En la actualidad, estos animales no son vectores de contagio de enfermedades dentro del ámbito andaluz, aunque sí lo han sido en otras épocas como, por ejemplo, de la malaria (Anopheles sp.).

Primeros auxilios: la zona de la picadura se debe lavar con agua y jabón y administrar algún antihistamínico por vía oral. A continuación, puede aplicarse alguna pomada a base de corticoides, llegando a administrarse en forma oral si el prurito es intenso. Contra las lesiones por rascado las pomadas basadas en antibióticos suelen ser útiles. En caso de edema intenso pueden utilizarse compresas frías para disminuir la inflamación.

Lesiones por lepidópteros.

Procesionaria (Thaumetopea pinivora y T. processionea). Oruga típica de los pinares. Construyen bolsas de aspecto algodonoso y blanquecino entre las ramas del árbol, desplazándose en largas hileras (de ahí su nombre) cíclicamente.

Cuadro clínico: los pelos urticantes de estas orugas pueden entrar en contacto directo con la persona, o bien, por la dispersión de estos en el aire. En el primero de los casos suele aparecer una dermatitis inflamatoria (irritación de la piel) con habones o pápulas de color rojo, acompañadas por un intenso prurito cuyo rascado produce nuevas inoculaciones. Posteriormente pueden desencadenarse síntomas generales como dolor de cabeza, fiebre, ansiedad e insomnio. Los pelillos dispersos en el aire pueden producir conjuntivitis si entran en contacto con la mucosa ocular. Del mismo modo pueden desencadenarse rinitis, cuadros respiratorios de origen alérgico y, más raramente, en caso de ingestión estomatitis (inflamación de la boca) y gastroenteritis.

Primeros auxilios: la primera acción consiste en la retirada de los pelos urticantes, pegando un esparadrapo o cinta adhesiva que es retirada inmediatamente después. A continuación se debe lavar la piel administrando alguna crema o pomada con base corticoide y, en caso de prurito intenso, algún antihistamínico por vía oral. Es recomendable lavar la ropa y otros objetos personales que hayan podido estar en contacto con los pelos urticantes.

Lesiones por coleópteros.

Aceitero común o matahombres (Melöe proscarabeus). Vive habitualmente entre matorrales y herbazales. Como algunos otros escarabajos vesicantes contienen una sustancia denominada cantaridina, que es irritativa para la piel y mucosas.

Aceitero común o matahombres. José Javier Matamala García.Cuadro clínico: al ser manipulados o aplastados secretan sustancias tóxicas que pueden dar lugar a irritación de la piel, pudiéndose formar vesículas y ampollas o producir una intensa conjuntivitis si se llevan las manos a los ojos. Si son ingeridos por un niño pueden dar lugar a la formación de vesículas en boca y esófago, así como a alteraciones digestivas de diversa índole que, en casos extremos, pueden llegar a producir hemorragias digestivas.

Primeros auxilios: proceder al lavado de la zona afectada con agua y jabón y aplicar una crema a base de corticoides. Si se han visto afectados los ojos lavar con abundante agua y administrar algún colirio antiséptico-antibiótico. En caso de ingestión del animal provocar el vómito y trasladar al afectado a un centro hospitalario.

Lesiones por miriápodos.

Escolopendra (Scolopendra morsitans y S. cingulata). Especie ampliamente distribuida que puede encontrarse entre la hojarasca, bajo las piedras, en las grietas de los muros y en zonas con relativa humedad. Las picaduras son infrecuentes y se producen al molestar al animal.

Cuadro clínico: lesiones rodeadas por un círculo rojo con dolor, edema y prurito, que no suelen durar más de 48 horas. En ocasiones pueden complicarse apareciendo espasmos musculares, alteración del ritmo cardiaco, linfangitis y, más raramente inflamación de los ganglios linfáticos cercanos a la zona afectada.

Primeros auxilios: lavado de la piel y extracción de los posibles fragmentos que hayan quedado en el interior. Está recomendada la aplicación de hielo o compresas frías, así como corticoides y antihistamínicos en pomada, por vía oral o intramuscular. Para los espasmos musculares es eficaz el gluconato cálcico. Al objeto de disminuir la hinchazón debe mantenerse el miembro afectado elevado. Contra el dolor puede utilizarse algún analgésico o, en centros hospitalarios, realizar infiltraciones con algún anestésico local.

Lesiones por mordeduras de ofidios.

Víbora hocicuda (Vípera latastei). En Almería aparece en la Sierra de Cabo de Gata y en la Comarca de los Vélez. Las mordeduras son muy raras ya que suelen huir del hombre, atacando solo cuando se ven acorraladas.

Cuadro clínico: la mordedura se manifiesta por dos incisiones profundas, lineales y separadas por 1 cm. El primer síntoma es el dolor agudo intenso, que suele extenderse a todo el miembro afectado y que va desapareciendo en el transcurso de horas o de minutos. A continuación aparece inflamación local dolorosa a la palpación, que aumenta progresivamente en extensión, produciendo una impotencia funcional del miembro afectado en días sucesivos. También pueden presentarse cianosis (azulamiento), equimosis (cardenales) y flictenas o ampollas de contenido hemorrágico. Como síntomas generalizados pueden aparecer náuseas, dolor de cabeza, sed intensa, agotamiento, enfriamientos de pies y manos, fiebre y trastornos de la coagulación de la sangre. Las más representativas son el descenso de la presión arterial, el aumento del ritmo cardiaco y, en casos de extrema gravedad, el estado de shock. En personas sensibilizadas pueden presentarse reacciones anafilácticas (alérgicas), como prurito (picor), urticaria, moqueo, lagrimeo, estornudos, tos y colapso cardiovascular. Pese a la gravedad del cuadro, la muerte tiene una incidencia menor al uno por ciento y se produce especialmente en personas debilitadas o sensibilizadas, en niños y en ancianos.

Primeros auxilios: tras comprobar que se trata efectivamente de una mordedura de víbora, se debe pedir ayuda médica inmediata y no mover al afectado si no es absolutamente necesario. Están expresamente contraindicadas la administración de bebidas alcohólicas y la aplicación de frío o de calor. Se consideran peligrosas, tanto la incisión, succión y colocación de un torniquete, como la cauterización de la herida. Las medidas que se exponen a continuación solo están justificadas con carácter excepcional, cuando la lejanía a un centro médico de asistencia así lo hagan recomendable. Tumbar y tranquilizar a la persona, manteniendo el miembro afectado por debajo del resto del cuerpo. Aplicar una ligadura con una banda ancha poco apretada, que no interrumpa el pulso arterial, entre la zona de la mordedura y el corazón; este torniquete se aflojará 2 minutos de cada 15, retirándose como máximo a las tres horas desde su colocación. Lavar la herida aplicando compresas de agua fría (sin hielo). Administrar en abundancia bebidas no excitantes y calientes. El paracetamol puede contribuir a disminuir el dolor. Proceder a la evacuación del accidentado al centro médico más cercano. En algunos casos se le administrará un suero antiofídico aunque, dada la baja toxicidad y el peligro de aparición de reacciones séricas alérgicas en personas sensibilizadas, habitualmente se realizará un tratamiento sintomático.

Lesiones por celentéreos.

Anémona de Mar (Anemonia sulcata), Actinia (Actinia equina) y Medusas (Rhizostoma pulmo y Chrysaora hyoscella). Las anémonas y las actinias son animales sésiles, es decir permanecen fijos al suelo, y suelen poblar los suelos rocosos de poca profundidad. Las medusas son nadadoras. Al igual que las anteriores poseen sustancias urticantes, más activas en estas últimas, que les sirven como sistema defensivo.

Anémona de Mar. José Javier Matamala García.Cuadro clínico: la gravedad del cuadro tóxico está en relación con el grado y extensión de la lesión cutánea. Habitualmente se manifiesta por un dolor punzante seguido de sensación de quemazón, que puede irradiarse e ir acompañado de parestesias o hiperestesias. Asimismo, es habitual la aparición de urticaria y prurito, pudiendo formarse ampollas. Dependiendo de las mucosas afectadas pueden aparecer rinitis o conjuntivitis. En personas especialmente sensibilizadas podrían presentarse reacciones alérgicas, acompañadas por vómitos, diarrea, dolor de cabeza y espasmos musculares.

Primeros auxilios: debe lavarse bien zona afectada con agua del mar o salada, nunca dulce, para arrastrar los filamentos o tentáculos. Puede emplearse también vinagre o ácido acético al 5%. Algunos restos de tentáculos deberán ser retirados manualmente con unas pinzas o con el borde de un objeto punzante, para lo cual la persona que realice esta operación tendrá que protegerse las manos con unos guantes de goma. No se deben emplear para el arrastre de estos restos arena, papel, tejidos, toallas, etc. Las lesiones pueden tratarse con pomadas antihistamínicas o corticoides de uso tópico, cubriéndolas posteriormente con un apósito estéril. En el caso de aparecer reacciones generalizadas o lesiones importantes debe trasladarse al paciente a un centro hospitalario.

Lesiones por equinodermos.

Erizo de mar (Paracentrotus lividus), Erizo violeta (Sphaerechinus granularis) y Erizo negro (Arbacia lixula). Especies ampliamente distribuidas por el Mediterráneo, en aguas poco profundas y especialmente sobre fondos rocosos, aunque también pueden esconderse bajo la arena.

Cuadro clínico: las espinas al ser pisadas producen heridas punzantes, que suelen complicarse al romperse y quedar en el interior de los tejidos cuando se intentan extraer. Además de dolorosas suelen infectarse con cierta facilidad, dando lugar a granulomas de cuerpo extraño e incluso a pústulas. Los fragmentos no extraídos pueden reabsorberse, quedando la piel teñida lo que hace pensar que aún permanecen, o enquistarse. En ocasiones pueden afectar a un nervio originando una inflamación dolorosa del mismo o a una articulación produciendo su inflamación (artritis).

Primeros auxilios: se debe intentar extraer inmediatamente la púa, al salir del agua y mientras la herida esta aún mojada. En caso contrario habrá que humedecer el área afectada y posteriormente desinfectarla. Las púas que se encuentren situadas en un trayecto nervioso o en una zona articular son tributarias de ser tratadas quirúrgicamente en un centro hospitalario. La aplicación de una pasta formada a partir de esencia de trementina, lanolina y ácido acetil salicílico, aplicada durante unas 12 horas, suele hacer salir los restos de las espinas clavadas.

Lesiones por peces.

Peces araña o arañas de mar (Tachinus dracco, Echiichthys vipera). Suelen vivir en fondos arenosos donde se entierran. Los accidentes se producen habitualmente cuando son pisados por bañistas o manipulados por pescadores.

Cuadro clínico: dolor agudo que se irradia en sentido centrípeto. Suele durar varias horas y va acompañado por edema importante, prurito, isquemia (falta de riego) y necrosis (muerte con ennegrecimiento) de la zona que circunda a los orificios de entrada del veneno. En algunos casos puede presentar reacciones generalizadas entre las que destacan alteraciones del ritmo cardíaco, depresión respiratoria, vértigos, así como cuadros digestivos e infecciones secundarias a las lesiones.

Primeros auxilios: *

Rascacios (Scorpaena sp.). Peces característicos de fondos rocosos, apareciendo también en arenosos. Al igual que en la araña de mar, el veneno continúa activo tras la muerte del animal por lo que se debe de manipular con precaución.

Cuadro clínico: dolor intenso tras el pinchazo con alguna de las espinas descritas que puede durar, desde horas, hasta días. Suele ir acompañado de edema (hinchazón), cianosis (azulamiento) y, ocasionalmente, necrosis del área lesionada que suele infectarse con gran facilidad, no siendo raras las reacciones generalizadas.

Primeros auxilios: *

Rayas (Raia sp.)

Existen diversas especies de ráyidos en el ámbito mediterráneo que tienen especial preferencia por los fondos arenosos donde se esconden con facilidad.

Cuadro cínico: al ser pisadas accidentalmente se defienden clavando el aguijón presente en la cola, ocasionando desgarros dada la forma aserrada del mismo y pudiendo quedar tejidos en el interior que es necesario extraer. Además, al romperse penetra el veneno que contienen favoreciendo la laceración de los tejidos y distribución del mismo. La picadura produce un intenso dolor que se intensifica durante la primera hora y media, pudiendo durar, desde varias horas, hasta varios días, e irradiarse a la extremidad afectada. La lesión suele presentar hinchazón que en ocasiones se infecta, pudiendo llegar a gangrenarse. Como síntomas generales más frecuentes destacan alteraciones respiratorias, cardiovasculares y del sistema nervioso central. En dosis elevadas de veneno se han registrado procesos de vasoconstricción, insuficiencia respiratoria y parada cardíaca, que pueden producir la muerte del paciente.

* Primeros auxilios para arañas de mar, rascacios y rayas: la identificación del pez causante de la lesión puede realizarse atendiendo a las características de la herida. Lavar y limpiar la herida con agua salada o fría y eliminar los restos de aguijón o tejidos extraños si los hubiere. Sumergir la zona afectada en agua fría y a continuación en agua caliente, durante 30 a 90 minutos. En el caso de afectar a otras partes del cuerpo aplicar compresas frías y calientes respectivamente. El dolor puede aliviarse mediante la administración de algún analgésico como el paracetamol, pero si este persiste y es intenso pueden hacerse infiltraciones con algún anestésico local. La administración de gluconato cálcico puede contribuir a la desaparición de los espasmos musculares asociados. En cualquier caso, es necesario trasladar al paciente cuanto antes a un centro médico para la sutura y limpieza de la herida, administración de corticoides y/o antihistamínicos, vacunación antitetánica y profilaxis antibiótica si se estima necesario.

*Escritor y divulgador científico, ** Diplomada Universitaria en Enfermería, *** Dr. en Medicina y Cirugía, Especialista en Anatomía patología, Medicina de urgencias y Medicina familiar y comunitaria.