Especies singulares Almerienses. El Erizo: una pequeña bola de espinas

© Texto y Fotografía: José Javier Matamala García

Artículo publicado en F&H, 2003.

Erizo. © José Javier Matamala GarcíaEntre las especies de pequeños mamíferos que habitan en Almería, ocupando desde las serranías interiores a los secarrales costeros destaca el erizo que aparece representado por dos especies el común o europeo (Erinaceus europaeus) y el moruno o argelino (Erinaceus algirus). Entre ambas existen diferencias morfológicas, prácticamente inapreciables para el profano, y en sus áreas de distribución global, aunque su etología –costumbres- son similares y los analizaremos conjuntamente.

La característica más llamativa de este pequeño insectívoro es la presencia de un grueso manto de puntiagudas púas, de hasta dos centímetros de longitud, que recubren su dorso y de un recio pelaje que lo hace en la zona dorsal y ventral. Cuando se sienten amenazados se pliegan sobre si mismos formando una auténtica bola acorazada, que los hace inexpugnables para muchos de sus predadores potenciales. Además son excelentes corredores, trepadores y nadadores.

Su actividad vital está directamente ligada a factores climáticos y de disponibilidad alimenticia. Con la llegada de las bajas temperaturas hibernan, disminuyendo su actividad metabólica a niveles que lo mantienen dormidos al abrigo de pequeñas madrigueras. Su ritmo cardiaco disminuye a 20 pulsaciones por minuto y la temperatura corporal a 10º C, mientras que respiran una sola vez cada dos minutos. En líneas generales el período de hibernación transcurre desde octubre a marzo.

Durante la primavera se producen las cópulas con ritualizadas paradas nupciales. Las crías –de dos a nueve- nacen ciegas, sordas e indefensas en un nido preparado por la hembra quien se hace cargo en exclusividad de las mismas, pudiendo llegar a tener dos partos hasta el mes de septiembre. Durante el parto las incipientes púas aparecen bajo la piel y embutidas en líquido para no dañar el canal de expulsión de la madre.

A las seis o siete semanas se produce el destete y abandonan el nido.

Los hábitats que ocupan son muy dispares, desde bosques hasta estepas áridas, pasando por áreas de cultivo e incluso zonas ajardinadas. Aunque como insectívoro se alimenta principalmente de invertebrados como lombrices, gusanos, caracoles etc., no desdeña semillas, frutas, huevos, carroña e incluso polluelos de aves, guiados por su buen olfato y oído que actúan como elementos orientativos durante sus horas de actividad alimenticia que transcurren desde el ocaso hasta el alba. Se ha demostrado el importante papel de los erizos en el control de plagas de insectos.

Entre sus predadores naturales destacan el zorro, el perro y algunas rapaces como el Búho y ciertas águilas. Aunque el mayor predador con diferencia es el hombre; más en concreto sus automóviles que matan anualmente a decenas de miles de estos animales en sus desplazamientos. De hecho existen estudios científicos basados en la mortandad de los mismos en las carreteras para estimar las poblaciones locales.