LA GEODA EN YESO DE PULPÍ (almería): ARTÍCULOS Y REFERENCIAS
la geoda gigante de Pulpí: patrimonio geológico y minero
J.M.
Calaforra y Rocío Moreno.
Universidad
de Almería
Javier
García-Guinea.
Museo de
Ciencias Naturales (CSIC)
M. Guerrero
y Ángel Romero
Grupo
Mineralogista de Madrid
Monográficos M/A, nº 37
En
diciembre de 1999 miembros de la Grupo Mineralogista de Madrid descubrieron,
en una mina abandonada de la localidad almeriense de Pulpí, una gran geoda
tapizada de gigantescos cristales de yeso. La espectacularidad del
descubrimiento residía no sólo en el tamaño de la misma (aproximadamente
ocho metros de longitud por dos de altura), sino también en las dimensiones
y transparencia de los cristales que la recubren.
Los
mineralogistas almerienses Ángel Romero y Manuel Guerrero, conscientes del
Patrimonio Natural descubierto, comunicaron el hallazgo al Instituto
Geológico y Minero, Universidad de Almería y Delegación de Medio Ambiente de
la Junta de Andalucía en Almería. La noticia rápidamente acabó siendo
portada de numerosos medios de comunicación nacionales y extranjeros.
Como
consecuencia de ello se creó una Comisión de Seguimiento encargada de
valorar el descubrimiento y llevar a cabo una serie de actuaciones urgentes.
La comisión, vigente en la actualidad, está compuesta por los responsables
de las diferentes Consejerías de Medio Ambiente, Empleo y Nuevas
Tecnologías, Cultura y Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía implicadas
en su gestión y conservación, la Universidad de Almería, el Consejo Superior
de Investigaciones Científicas y el Ayuntamiento de Pulpí.
Debido
al peligro que suponía la visita a la mina abandonada y a la vulnerabilidad
intrínseca de los cristales de yeso el Ayuntamiento de Pulpí, de acuerdo con
la Comisión de Seguimiento, procedió al cierre de la mina en la que se ubica
la geoda. De este modo, se pretendía conservar la integridad de la misma y
al mismo tiempo evitar que alguno de los numerosos visitantes y curiosos que
acudían incesantemente al lugar tras hacerse público el descubrimiento,
pudiera sufrir algún tipo de accidente. Simultáneamente, la Consejería de
Medio Ambiente proponía la declaración de Monumento Natural, por trámite de
urgencia, para la geoda de Pulpí.
Las
expectativas de uso de este bien natural creadas en la comarca son muchas.
Este hecho ha motivado el inicio varios estudios que persiguen dos objetivos
fundamentales cuyo conocimiento previo resulta necesario antes de acometer
nuevas actuaciones: (a) conocer la génesis y condiciones naturales de
formación de esta impresionante geoda y (b) determinar la viabilidad
turística desde el punto de vista ambiental de la misma. Ambas líneas de
investigación, cuya responsabilidad recae en miembros del Grupo de
Investigación Recursos Hídricos y Geología Ambiental de la Universidad de
Almería y del Departamento de Geología del Museo Nacional de Ciencias
Naturales (CSIC), quedan englobadas dentro del Acuerdo Específico "Estudio y
valoración ambiental de la Geoda de Pulpí" suscrito por la Consejería de
Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y la Universidad de Almería.
La
minería de Pilar de Jaravía
La
geoda de Pulpí se ubica en una mina de la barriada de Pilar de Jaravía
localizada en la Sierra del Aguilón. Esta sierra ha sido siempre objeto de
búsqueda de metales, especialmente plata, por parte de los numerosos pueblos
que han pasado por el SE peninsular, si bien es a partir del siglo XIX
cuando tiene lugar un considerable desarrollo minero en la provincia de
Almería.
Desde
finales del siglo pasado hasta los años treinta, cientos de concesiones
mineras fueron otorgadas para explotar galena argentífera y hierro
fundamentalmente, aunque gran parte de ellas no fueron fructíferas. Las
minas del Pilar de Jaravía funcionaron a pleno rendimiento durante
principios del siglo XX exportándose mineral a Alemania e Inglaterra. La II
Guerra Mundial y la Guerra Civil supusieron la entrada en un período de
decadencia, aunque la actividad minera de la zona se recuperaría a mediados
de siglo y continuaría hasta los años setenta (Palero et al., 2001).
En
cuanto a la geología de la zona, la sierra del Aguilón está situada en el
sector suroccidental de la Zona Bética, dentro del ámbito de las Cordilleras
Béticas. Geológicamente pertenece al Complejo Alpujárride, formado por un
basamento Paleozoico y la cobertera Mesozoica. Este Complejo forma en la
zona donde se ubica la geoda un horst tectónico (bloques levantados
tectónicamente) delimitado por dos grandes fracturas. La geoda se ubica en
materiales carbonatados pertenecientes a este Complejo.
Descripción de la geoda
Una
geoda no es más que un hueco en la roca cuyo interior está tapizado de
cristales (cuarzo, calcita y yeso suelen ser minerales frecuentes en las
geodas); lo que no suele ser frecuente es que esos cristales alcancen
dimensiones métricas.
La Geoda
de Pulpí está tapizada por cristales de yeso, alguno de los cuales llega a
medir casi dos metros. Su transparencia y estado de conservación la
convierten en una joya de la naturaleza. Constituye un fenómeno único a
nivel mundial dadas sus dimensiones y la perfección, tamaño y transparencia
de los cristales (Calaforra y García-Guinea, 2000).
La geoda
se localiza en uno de los niveles más profundos de la explotación minera, a
más de sesenta metros de profundidad. Su entrada tiene forma de embudo, con
la parte más estrecha acodada en forma de L, de unas dimensiones de tan solo
0.5 m de diámetro en el angosto tubo que sirve de acceso. Tras este estrecho
paso, abierto artificialmente por los descubridores, se accede a una sala
(la geoda, en sentido estricto) con unas dimensiones de unos 8.0 m de
longitud por 1.7 m de ancho y 1.8 m de anchura. El tamaño medio de los
cristales es de 0.5 x 0.4 x 0.3 m, teniendo el cristal de mayor desarrollo
casi dos metros de largo. Estos cristales, de hábito romboide y con
perfectas aristas y caras aparecen maclados entre sí, entrecruzándose unos
individuos con otros.
El
origen de esta impresionante geoda puede explicarse en dos fases, referidas
básicamente a la formación del hueco y al depósito mineral en el interior de
éste. El hueco en la roca se produjo por karstificación de las dolomías que
forman la Sierra del Aguilón, acompañada de inyecciones hidrotermales
volcánicas. El depósito mineral en la geoda podría explicarse mediante un
modelo mixto kárstico-hidrotermal. En la actualidad, investigadores del
Museo de Ciencias Naturales (CSIC) y de la Universidad de Almería en
colaboración con la Universidades de Granada y Salamanca están analizando
los resultados de estudios mineralógicos muy precisos de inclusiones
fluidas, análisis de microsonda y difracción de rayos X, isótopos de azufre,
oxígeno e hidrógeno para determinar con precisión el origen de los cristales
de yeso (García-Guinea y Calaforra, 2001).
La
protección de la Geoda de Pulpí
La
protección de la geoda es un hecho imprescindible para su conservación.
Además del carácter frágil de los cristales de yeso existe otro peligro
mucho más tangible, la recolección indiscriminada de minerales por personas
que no pueden considerarse verdaderos mineralogistas. El mineralogista
antepone siempre el conocimiento al comercio y gracias a ellos se conocen
mucho mejor multitud de yacimientos en España. Sin embargo, es sabido que la
geoda constituye un preciado bien para muchos coleccionistas, contemplativo
o económico. Algunos círculos mineralogistas mantienen como propuesta,
legítima o no, la fragmentación de la geoda destinada a colecciones
particulares y museos.
Una
alternativa a esta situación es contemplar la geoda y su entorno minero como
un Patrimonio Geológico-Natural que pertenece, muy especialmente, a la
comarca de Pulpí. La apertura al público de la geoda y su entrada,
controlada y estudiada, puede enmarcarse dentro de este esquema de
salvaguarda y adecuación turística conjunta.
Sin
embargo, antes de que se lleve a cabo cualquier actuación es necesario
conocer cuales son los riesgos que la geoda podría sufrir en caso de ser
visitada. Con esta idea nace el proyecto "Estudio y valoración de la Geoda
de Pulpí" gracias al acuerdo específico firmado entre la Consejería de Medio
Ambiente de la Junta de Andalucía y la Universidad de Almería. La finalidad
del proyecto es valorar la posibilidad de que la Geoda pueda ser visitada
in situ; que los visitantes interesados puedan contemplar la geoda, pero
siempre bajo condiciones de protección para la misma y definir esas
condiciones.
El
proyecto abarca tres aspectos diferenciados:
(a) La
ubicación de instrumental de medida continua de variables ambientales
(temperatura, humedad, CO2, etc...) para determinar la
variabilidad natural o inducida por visitas sobre la geoda. Este estudio
permitirá conocer la influencia humana sobre las variables ambientales que
caracterizan la geoda, de forma que pueda establecerse si será viable la
apertura al público desde el punto de vista de su conservación.
(b)
Topografía de la las galerías mineras adyacentes, con la colaboración del
Espeleo-Club Almería, que permitirá conocer la ubicación exacta de la geoda,
el trazado de las posibles rutas de visita a la mina y la proximidad o no de
vanos mineros en dichas rutas.
(c)
Limpieza de la geoda, bajo la supervisión de los mineralogistas Ángel Romero
y Manuel Guerrero. La geoda presenta tres extracciones de grandes cristales
efectuadas mediante taladro antes de que su acceso se limitara por las
autoridades competentes. Las extracciones generaron una gran cantidad de
fragmentos de cristales de yeso y polvo que actualmente se encuentra en su
interior. A pesar de que el estado actual de conservación de la geoda es muy
bueno, las visitas sufridas han deteriorado algunos cristales que requieren
una restauración dirigida por especialistas.
A
nuestro entender, la Geoda gigante de Pulpí reúne todos los requisitos para
constituir un entorno natural y minero merecedor de toda iniciativa de
protección. De hecho, no se puede olvidar el marco en el que la geoda se
ubica. El Levante almeriense ha sido tradicionalmente un territorio cuyas
raíces fueron mineras. Prueba de ello lo constituyen los numerosos restos de
instalaciones mineras que salpican Sierra Almagrera.
Por todo
ello, la protección de la geoda no sólo supone la conservación del
Patrimonio Geológico, que por otra parte estaría justificado por sí sólo
dada la singularidad del descubrimiento, sino también la conservación del
Patrimonio Cultural almeriense.
Referencias
CALAFORRA, J.M., GARCÍA-GUINEA, J. (2000). La Geoda Gigante de Pulpí.
Boletín de la Sociedad Española de Espeleología y Ciencias del Karst, Sedeck
1, 52-53.
GARCÍA-GUINEA, J., CALAFORRA, J.M. (2001). La geoda de cristales de yeso de
Jaravía (Almería). Revista del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos,
(En prensa)
PALERO ,
F., GÓMEZ, F., CUESTA, J.M. (2001). Pilar de Jaravía. La Geoda Gigante de la
Mina Rica. Bocamina 6, 54-67.
LA GEODA GIGANTE DE LA
MINA PULPI
El
PAÍS. 10-07-00.
Alicia
Rivera.
Una geoda gigantesca descubierta en una mina de Almería
asombra a los científicos
En
los mercadillos de minerales y en las tiendas especializadas se pueden ver y
adquirir geodas: piedras huecas tapizadas por atractivos cristales,
normalmente de cuarzo. Su tamaño suele ser de unos centímetros. Por eso, el
geólogo Javier García-Guinea no pudo contener un grito de asombro cuando el
pasado día 27 metió la cabeza por una abertura practicada en una antigua
mina de plata de Almería y se encontró en una geoda gigantesca, tapizada de
grandes cristales de yeso de excepcional transparencia. La cámara mide ocho
metros de longitud, 1,8 de anchura y 1,7 de altura, y en ella cabrían diez
pesonas.
"He
buscado en las bases de datos internacionales, con miles de referencias, y
no encuentro nada similar a esta geoda en el mundo", afirma García-Guinea,
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Él describe la
cámara: "Los prismas cristalinos de medio metro, como media, cubren toda la
cavidad (suelo, techo y paredes), que tiene forma de balón de rugby y un
tamaño muy superior al de las mayores geodas que pueden conseguirse en
algunas regiones de la Tierra, como el sur de Brasil, donde las geodas de
cuarzo amatista pueden rondar el metro de diámetro y alcanzan altos precios".
Ahora,
el primer objetivo tras el hallazgo es proteger la geoda; el segundo,
estudiarla, y el tercero, pensar cómo mostrarla al público sin que se
estropee. El CSIC se ha puesto inmediatamente en contacto con la Junta de
Andalucía para estudiar la cámara -que puede tener unos cinco o seis
millones de años- y su zona. Sistemas de sensores de temperatura, de humedad
y de vibraciones que acumulen datos registrados en la geoda y en su entorno
son las primeras medidas que quieren tomar los científicos. Mientras tanto,
Pulpi, el municipio de Almería que aloja la extraña formación geológica, a
través de su alcaldesa María Dolores Muñoz, ha tomado las primeras y
urgentes medidas de protección. La entrada a la cueva ha sido clausurada y
está vigilada.
García-Guinea, acompañado, según comentó a este periódico, de José María
Calaforra (profesor de la Universidad de Almería y experto en yesos), Martín
Fernández (naturalista y prospector), Ángel Romero (mineralogista de
Almería) y Paula López Arce (becaria del CSIC), entró en la cueva el 27 de
mayo para hacer un primer reconocimiento de la geoda.
Transparencia y tamaño
Los cristales de yeso que cubren enteramente su
interior tienen una gran transparencia, hasta el punto que se puede leer la
letra pequeña de un libro a través de piezas gruesas, pero no es una
característica única de esos prismas; su gran tamaño -algunos alcanzan los
dos metros- tampoco es excepcional en piezas aisladas. Lo realmente
asombroso para los expertos es el conjunto de estas características en un
volumen tan insólitamente grande.
La
defensa y el propio descubrimiento de la geoda van unidos. "La mina de
plata se cerró en los años sesenta o setenta, yo he visto allí cajas de
explosivos de esas fechas", relata García- Guinea. "Inmediatamente
después del cierre comenzó la actividad de neominería: grupos de
coleccionistas y de comerciantes que van a picar, corriendo grandes riesgos
porque se trata de una mina abandonada, para extraer trozos de minerales que
tienen mercado". En diciembre del año pasado, uno de esos neomineros iba
siguiendo una veta interesante en la mina abandonada, dio unos martillazos
en una pared y abrió un boquete. Cuando metió la cabeza e iluminó el
interior descubrió la gran cámara de cristales.
Desde
entonces, los rumores acerca de la existencia de la joya subterránea
empezaron a circular entre los neomineros, mientras Romero y su colega
Manuel Guerrero hacían todo lo posible por mantener el secreto y proteger la
geoda. García-Guinea, que alaba el esfuerzo de Romero y Guerrero, vió el
peligro inminente en forma de unos minerales envueltos en papel de
periódicos alemanes abandonados en la mina y en los dos cristales de la
geoda que ya han sido arrancados, dos prismas que pueden estar ya en algún
mercadillo de minerales, en España o fuera.
Explotación turística
Ahora,
tras la primera exploración de científicos del CSIC y sus colegas andaluces,
se planean dos líneas de actuación: la investigación científica y el estudio
de viabilidad de la explotación turística, dado el atractivo de la geoda.
El primer
grupo de exploración de la cámara midió en su interior una temperatura de 20
grados y una humedad inicial del 65% que aumentó hasta 90% cuando los cinco
miembros del equipo estaban dentro, frente a un 55% de humedad exterior. La
visita duró una hora y apreciaron ya condensación del vaho de su respiración
en los cristales de yeso. Además, las puntiagudas piezas del suelo cedían y
se doblaban al pisarlas, por más cuidadado que pusieran.
El yeso es
delicado. García-Guinea explica que en los experimentos que estaba
realizando en su laboratorio del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)
justo antes del hallazgo de la geoda, observó que basta una luz intensa para
producir deshidratación y, por tanto, opacidad en cristales de yeso.
Receta de la
naturaleza para formar cristales
Un plato
con agua y sal es, en principio, todo lo que uno necesita para experimentar
en casa la receta básica de la naturaleza para construir el revestimiento de
cristales de una geoda, aunque los cristales del plato serían de cloruro
sódico y los de la cámara de Almería son de
sulfato cálcico (yeso). A los ingredientes hay que añadir paciencia para
esperar a que el agua se evapore y queden en el plato los cristales salinos.
El proceso exige unas ciertas condiciones de estabilidad y de
concentraciones apropiadas de sal.
La
naturaleza lo sabe hacer, y con diferentes compuestos recubre cavidades
geológicas, incluso grandes paredes y recovecos en cuevas. Con el
conocimiento básico de esta receta los científicos ahora intentan explicar
cómo se formó la colosal geoda de Almería. Dada la rareza del hallazgo, dice
García-Guinea, las condiciones de formación debieron ser excepcionales y,
seguramente, tuvo mucho que ver la llamada crisis salina Messiniense, hace
unos cinco o seis millones de años, cuando se produjo una exagerada
evaporación del Mediterráneo, quizás porque se cerró el aporte de agua
atlántica y se formaron grandes acumulaciones salinas en las costas de este
mar.
"Para
que se forme una geoda primero tiene que haber un hueco, que se puede formar
por una fractura de la roca o por disolución, y luego se va filtrando en su
interior agua con una disolución diferente, con otra composición química, y
empiezan a crecer cristalitos que van tapizando las paredes de la cavidad",
explica García-Guinea. "Esta geoda estaría llena de líquido (agua con un
poquito de sulfato de estroncio, de calcio...) y luego se drenaría".
Condiciones excepcionales
A este
experto, aun antes de iniciar un estudio riguroso de la formación, no le
cabe duda de que para crear algo tan grande, debieron darse condiciones muy
excepcionales: un punto justo de saturación de sales, aporte de compuestos y
estabilidad del sistema. "Esas condiciones ideales, muy exquisitas, han
creado algo único", dice.
Además de
la crisis salina Messiniense, el experto del CSIC señala otros mecanismos
geológicos en la región que debieron ayudar a cuajar la geoda, como la
actividad volcánica que supone aporte de metales y sulfatos. Lo cierto es
que la región es un muestrario geológico, con aguas termales, fumarolas,
terremotos, minas de plata, concentraciones de yeso, etcétera, destacan los
expertos.
La
protección y promoción de ese rincón de la península es una idea grata para
los geólogos y ahora García-Guinea sueña con un museo que podría montarse en
la mina de Pulpi donde está la geoda gigante y aprovechar ésta como
atractivo principal para el público, garantizando, claro está, su
conservación. "Se protegen monumentos y edificios de gran valor pero que,
en última instancia, sabemos cómo rehacerlos si resultan destruidos",
apunta García-Guinea. "Sin embargo, no se presta suficiente interés para
proteger obras de la naturaleza, como esta geoda maravillosa, que no sabemos
cómo producir si la destruimos".
REFERENCIAS
Rivera, A. 2000. Gigantesco
hallazgo en una mina de Almería.
El País.
10-6-2000. Pag 33.
Rivera, A.
2000. Gigantesco hallazgo en una mina
de Almería.
El País
Digital.10-6-2000.
LEGISLACIÓN
RESOLUCIÓN de 23 de enero de 2003, de la Dirección General de
la Red de Espacios Naturales Protegidos y Servicios Ambientales, por la que
se emplaza para información pública a todos aquellos interesados en el
Proyecto de Decreto por el que se declaran determinados monumentos naturales
de Andalucía
... Por
Decreto 226/2001, de 2 de octubre, se declararon determinados monumentos
naturales de Andalucía. Siguiendo esta línea, la Consejería de Medio
Ambiente está tramitando un proyecto de Decreto para declarar monumentos
naturales otra serie de espacios que merecen este régimen de protección y
que son los siguientes:
a) De
carácter Geológico:
Provincia de
Almería:
La Geoda de
Pulpí (Pulpí)...
Boja 26 de 07-02-2003