4.1.1- Sistemas de captación

El escaso número de manaderos y su poco caudal obligan a desarrollar un óptimo aprovechamiento hídrico. Pero, además, estos manaderos no son estables, por lo que hay que buscar en el subsuelo toda el agua aprovechable con excavaciones que la hagan aflorar y aumentar su caudal. Mineros, poceros, zahories, albañiles y agricultores avalados por una experiencia secular, construyen, perfeccionan y reparan, en torno a los manaderos o acuíferos poco profundos, todo el sistema hidráulico que ha servido de soporte humano al Campo de Níjar.

Los sistemas de captación adoptan la solución técnica adecuada a la situación y tipo de acuífero, pudiendo establecerse así diversas soluciones.

A) Azudes

 

  Consisten en un muro transversal embutido en el fondo de la rambla. Funciona como una presa subterránea que impide que las aguas subálveas sigan su curso bajo las arenas, para derivarlas a una acequia contigua que se va alejando de la rambla para irrigar los abancalamientos que quedan bajo su cota. Es un sistema efectivo y sencillo empleado en ramblas con aguas estables y donde la capa impermeable no esté muy profunda. Son más frecuentes en el curso alto de las ramblas (estribaciones de Sierra Alhamilla) y escasos en el curso bajo. No obstante uno de los más significativos se encuentra en Barranquete, a unos cuatro Km. del mar, ya que esta rambla constituyó un humedal importante antes de llevarse a cabo las grandes perforaciones que agotaron los acuíferos.

B) Cimbras. Galerías subterráneas

Tienen su origen en las técnicas desarrolladas por civilizaciones prehistóricas con la construcción de pozos y túneles de abastecimiento para los recintos amurallados, lo que les permitía autonomía hídrica en caso de asedio y un servicio público en tiempos de paz. En el sudeste peninsular estas galerías o “qanats” están asociadas fundamentalmente a las ramblas y ríos, garantizando el riego de los abancalamientos de los márgenes cuando las aguas superficiales escasean o se secan.

  La realización de una galería es una tarea de envergadura que requiere la colaboración de todos los propietarios afectados, el empleo de sus bestias, la contratación de mineros y la compra de abundante cal. El éxito de la obra exige la dirección de un especialista con conocimientos hidrogeológicos y constructivos: un minero, que con la ayuda de uno o varios zahoríes localizarán corriente de agua o la zona de saturación freática y decidirán la profundidad y el trazado de la conducción subterránea. Una vez comprobado el caudal se aborda la construcción de la galería, que, dependiendo del terreno que atraviese, puede llevar encimbrado de obra o simplemente se practicará la galería.

 

El agua captada es encauzada hacia la balsa o zona de riego.

El mantenimiento periódico consiste en realizar las limpias, es decir, cortar las raíces que se introducen a través del empedrado de la galería buscando la corriente de agua y que llegan a obstaculizarla ocupando la parte impermeabilizada del lecho, formando lo que se denomina como madeja. La tarea es comunal, dividiéndose los comuneros en cuadrillas y se realiza en el estío cuando escasea el agua y finaliza el ciclo agrícola.

C) Boqueras

  Labor comunal de las limpias.

Consiste en dirigir las aguas turbias a un lateral del cauce, mediante la obstaculización de su paso por una presa de arena que confluye oblicuamente con el margen de la rambla para, desde aquí, canalizarla sobre un vasto canal de tierra que se aleja de la boca buscando irrigar el máximo posible de bancales.

La boquera sirve para irrigar grandes áreas de cultivo cerealístico en un mínimo de tiempo, aunque puede haberlas de pequeño tamaño. El gran caudal de agua canalizado exigía tener a punto la boquera, los brazales, el nivelado de los bancales, los sangradores y los saltos o salidas que desaguaban una vez efectuado el embote del bancal. La boquera consta de boca, canalización y cola. El salto de la cola a la rambla suele estar reforzado con empedrado.

 

D) Cortas o traviesas

 

Son pequeños surcos, con presilla de tierra a modo de caballón, practicados en los pasos de agua ocasionales, caminos o pendientes del terreno, que al igual que la boquera, dirige el agua de lluvia hacia las paratas. Permiten incrementar el volumen de agua en el bancal a la vez que impiden que una avenida excesiva produzca barranquera en los caminos, evitando el daño producido por la erosión.

E) Fuentes

Como corresponde a una zona árida las fuentes escasean y su caudal es pobre. En las estribaciones de la sierra se encuentran los surgideros más caudalosos, siendo las fuentes de Huebro y Níjar las más importantes, conformando este área el espacio irrigado de más peso agrícola tradicional.

Otros afloramientos de caudal escaso dieron lugar a cortijadas o cortijos sueltos que constituyen los michares, donde una pequeña área irrigada sustenta un policultivo capaz de satisfacer las necesidades básicas en cuanto alimentación vegetal, complementadas con los recursos de los animales, es decir, conforman un sistema agropecuario autosuficiente para satisfacer las necesidades tradicionales. La Fuente de Huebro, también llamada La Zanja, antiguo municipio integrado hoy en el término de Níjar, muestra como el agua mana a través de una mina que se adentra ligeramente en la roca caliza de la ladera. Es un nacimiento estable que, además de regar la vega de Huebro, movió hasta 28 molinos hidráulicos situados en el barranco que baja hasta Níjar y proseguía regando huertos.

Entrada de una mina en escaleraF) Minas

 

Podemos establecer dos tipos:

Minas en horizontal: Galerías cortas y sin encimbrar, que mejoran un afloramiento natural. Su caudal es escaso y necesitan de una pequeña balsa que, situada junto a la entrada, hace acopio de agua. Si la mina pertenece a una pequeña comunidad agraria, como es lo habitual, se establecen tandas de riego entre los propietarios.

Minas en escalera: El acceso al acuífero se realiza mediante una galería que desciende en escalera hasta la capa freática. No están asociadas al riego y su uso es exclusivamente para abastecimiento doméstico.

G) Molinos de viento

 Llegado el s. XXI, cuando la energía eólica se abre paso con fuerza, conviene recordar que aquí, desde hace siglos, el viento ha sido energía habitual. Las norias de viento o molinas aprovechan la energía eólica y, con el mismo mecanismo que los molinos de viento, elevan el agua utilizando una rueda vertical con jarros y cadena sin fin, tal como lo hacían las norias de sangre. Son la suma de la parte superior de un molino de viento y el entramado de una noria tradicional, lo que permite extraer agua sin utilizar la fuerza animal y con una potencia superior.

Por pasos su funcionamiento sería así: la energía recogida por las velas triangulares (es un sistema distinto al molino manchego de aspas) hace girar un largo eje circundado por una gran rueda (rueda de viento). Los engranes de esta rueda transmiten su giro a un eje vertical (linterna), que mueve una rueda horizontal (arbolete) que, a su vez, engrana con otra rueda vertical situada sobre el pozo (rueda de agua) Esta última rueda lleva aparejadas dos cuerdas (maromas), entre las que se colocan las vasijas que extraen el agua. Toda la parte superior de la molina (chapitel) es una estructura móvil de madera que se orienta con las velas al viento y se sujeta a tierra mediante una viga que desciende al suelo (timón). Una sólida obra cilíndrica, que semeja una fortificación, sustenta el chapitel y encierra el mecanismo de la noria con el pozo.

H) Molinetas

Aunque son fruto de una tecnología más cercana a nuestro tiempo, se incluyen por la importancia que alcanzaron y por pertenecer, una vez desaparecidas, a la historia hidráulica de esta tierra. Actualmente queda alguna en uso cerca de Rodalquilar y otras en desuso por descenso de acuíferos y anticuadas. Constan de una torre metálica sobre la que se instala la molineta giratoria (20 aspas de 1m. de longitud), que transmiten su giro a un eje que baja al pozo y allí un sistema de bombeo eleva el agua a la superficie.

I) Norias de sangre

 Noria del Pozo de los Frailes.

Noria es un término árabe que significa rueda hidráulica. Aunque se basa en conocimientos teóricos de época helenística, su origen parece ser persa, difundiendo las conquistas musulmanas su uso por toda su área de influencia. Aparece en la Península Ibérica en el siglo VIII y su presencia está acreditada en Almería al menos a partir del siglo XI.

 

Es una sencilla máquina compuesta por dos grandes ruedas, una horizontal movida por una palanca de la que tira una caballería y otra vertical que engrana con la primera y lleva colgada una maroma con arcaduces para sacar agua de un pozo. Las norias tienen aplicación en zonas llanas donde el nivel del agua no se encuentra a demasiada profundidad, de manera que la maroma de cangilones no sea demasiado larga ni demasiado pesada.

Los árabes la emplearon no sólo en la agricultura sino también para abastecimiento urbano y de baños públicos. En Almería el príncipe Jairán (siglo XI) ordenó construir una canalización para proveer de agua al barrio del Oratorio, continuando esta canalización hasta la mezquita (hoy iglesia de San Juan) y elevándose el agua a través de una rueda hidráulica a modo de noria.

La construcción de las norias la llevaban a cabo maestros carpinteros utilizando “maderas duras” previamente curadas. El uso de clavos o soportes de hierro era escaso o nulo, sustituidos por cuñas y ensamblajes de madera. Las reparaciones las solían hacer los mismos dueños, reponiendo sobre todo las piezas de los engranajes sujetas al desgaste por rozamiento. La elaboración de la maroma era una tarea comunal, al igual que la matanza o en la trilla, y este proceso de trenzado de sogas de tres ramales, para conseguir la maroma, exigía el trabajo y la pericia de 6 ó 7 hombres que la estiraban, manipulaban y trenzaban las cuerdas.

Las vasijas, llamadas jarros o arcaduces tenían una capacidad de unos 4 litros, estaban hechas de barro y llevaban un pequeño agujero al fondo para su vaciado una vez que dejaba de girar la noria. Éstas iban unidas mediante guitas a la maroma.

Los pozos de noria son alargados, casi siempre rectangulares y como los demás pozos, fuentes, galerías subterráneas y otros sistemas de captación de aguas se localizaban generalmente en las zonas abancaladas que existen junto a las ramblas, buscando las corrientes subterráneas de aguas poco profundas con que abastecer a las fértiles huertas y núcleos de población.

  Esquema de una noria de sangre.

El entramado de la noria se colocaba sobre una plataforma elevada, de aquí bajaba el agua para depositarse en la balsa y luego, mediante un sistema de turnos de riego llamados tandas (caso de ser comunal la noria y la balsa), se regaban los bancales.

 

Una de las últimas norias que han dejado de funcionar en el P.N. de Cabo de Gata-Níjar (año 1983) ha sido la del Pozo de los Frailes. Fue construida a principios de siglo mediante la ampliación de un pozo existente y financiada por un particular a cambio de quedarse con los sobrantes del agua. En fechas recientes una ejemplar actuación de la Consejería de Medio Ambiente, en colaboración con la Consejería de Cultura, han hecho posible la reconstrucción de la noria, con artesanos de la zona y respetando fielmente el modelo original de madera.

De norias como ésta estaban llenos nuestros campos hace escasamente medio siglo, explotando los escasos recursos hídricos de que disponíamos de manera racional, ya que la escasa profundidad de los pozos impedía abusar de las extracciones, manteniéndose por tanto los niveles freáticos.

La introducción de potentes motores, el descenso generalizado de los acuíferos y el aumento de sondeos cada vez a mayor profundidad, nos están llevando a una catástrofe ecológica de imprevisibles consecuencias y de la que la mayoría de la población aun no es consciente. No sólo se secan pozos y fuentes existentes sino que la salinización de las aguas esta volviendo improductivas extensiones de tierra cada vez más extensas en un proceso difícilmente reversible.

El recuerdo de los ancianos sobre la noria, permite aflorar la nostalgia de felices momentos: chiquillos que se bañaban en las balsas, de las tardes de verano sentados junto al chorro de agua contando las historias de los abuelos, o de aquel amigo o compañera hoy ausente. Un dicho popular significativo resume el valor de la noria: «ande hay norias no hay hambre».

J) Pedrizas

Aunque es un sistema conjunto de captación y almacenamiento, se incluye aquí por entender que aquella es su primera función. Distinguiremos entre:

a) Aterrazamiento de ladera. Convierte al monte en tierra de labor aprovechable para cereal y arbolado, que convenientemente labrado actúa como esponja que evita que el agua corra y se desaproveche. Existían las profesiones de ribazero y pedrero, que colocaban con maestría la piedra para construir consistentes muros de contención.

  Pedriza en construcción

b) Pedrizas de barranco o cañada. Mediante el escalonamiento del terreno del curso del barranco se consigue aumentar el espesor y calidad de la tierra fértil, captando y almacenando el agua que corre por las laderas o por el mismo cauce.

 

K) Pozas

 

Son hoyos simples de escasa profundidad, practicados en las ramblas o humedales cercanos, para abrevar al ganado y a los animales de tiro. Se excavan normalmente en épocas de estío, cuando las aguas desaparecen bajo las arenas y en sitios que la experiencia de años anteriores aconseja, ocupando casi siempre el mismo lugar que su antecesora. Se ensucian y entierran con relativa facilidad por lo que había que limpiarlas a menudo. En la actualidad, la mayoría de las ramblas se han secado y este sistema tan sencillo y común no se practica.

L) Pozos tradicionales

 

  Pozo y lavadero como elementos asociados.

Cuando no hay agua en la superficie, o la existente no es suficiente para abastecer nuevas necesidades, se recurre a los pozos, que se sitúan normalmente a orillas de las ramblas, buscando sus aguas subálveas, o en las vaguadas de las cañadas. Éstos tienen básicamente una función de abastecimiento humano y ganadero, ya que al no contar con un sistema efectivo de elevación de las aguas, no se puede regar. Caso de ser comunal o ganadero el pozo cuenta con un sestero donde descansa el ganado tras abrevar. Este pozo tradicional, al tener limitada su profundidad y la extracción de sus aguas por evidentes razones técnicas, no agotaba los acuíferos ni mermaba el agua de pozos cercanos, como ocurre en los pozos actuales de gasóleo o eléctricos, que han originado una sobreexplotación hídrica y la desaparición del sistema de riego tradicional.

  Pozo en paso ganadero de Fernán Pérez.

Para evitar caídas, proteger el agua de contaminación, y hacer más fácil la extracción, el pozo se cubre con una pequeña edificación en forma de cúpula con puerta, colgándose la garrucha en el techo para facilitar la elevación de los cubos de agua, mientras que en el lateral existe una poza donde se vierte el agua extraída, desde donde cae a un pilar o pileta exterior. Comunicado a este pilar, que también puede servir de lavadero, se encuentra el bebedero de los animales, tal como ocurre con los aljibes.

En áreas de llanura litoral con capas freáticas poco profundas, era habitual que las casas cuenten con su propio pozo. Esto ocurría en Cabo de Gata y en Agua Amarga, pero la instalación de la red de agua potable y la contaminación de los pozos negros los han dejado en desuso. En épocas de sequía se procedía a la limpieza del fondo y en algunos casos a una profundización.

M) Terrados

  Terraos planos con launa

El empleo de “terraos” planos como techo de las viviendas, permite aprovechar el agua de lluvia y dirigirla a aljibes domésticos que existen junto la vivienda. Para el cubrimiento del techo se emplean tierras impermeables y arcillosas llamadas launas.