4.1.3.- Sistemas de almacenamiento

Ningún manadero del Campo de Níjar aporta el caudal suficiente como para “regar de hilo”, por lo que hay que acumularla empleando depósitos descubiertos llamados balsas. Cuando el volumen es suficiente o la balsa está llena se procede al riego a manta.

A) Aljibes 

  Aljibe del Cortijo Chirimías

Para simbolizar a la Almería árida y tradicional, sería acertado emplear un aljibe, elemento que mejor representa la adaptación humana a nuestro medio y resultado práctico de la observación natural. Almacenar para sobrevivir; ese sería el lema extraído de la propia naturaleza, tal como lo hacen los pitacos, chumberas y otras muchas especies que son capaces de asimilar gran cantidad de agua en los escasos minutos del aguacero, para luego dosificarla a lo largo de todo el año.

Se han encontrado restos de depósitos de agua en yacimientos pertenecientes a la Cultura Argárica y de los Millares. Los romanos también los construyeron, tal como lo demuestra el Aljibe Bermejo, cerca de Campohermoso. Los musulmanes los utilizaron para abastecer a sus ciudades. En la Edad Moderna, con la expansión de los cultivos cerealísticos de secano propiciados por los repobladores y el posterior aumento demográfico que obliga a colonizar espacios baldíos y alejados de las fuentes, el aljibe se extiende por el Desierto de Tabernas, Campos de Dalías, Bajo Almanzora y, sobre todo, por los Campos de Níjar. En la primera mitad del s. XX, todos los aljibes estaban en funcionamiento. Pero con la posguerra, hay una fuerte emigración, que conlleva el abandono de nuestros campos y la decadencia, cuando no desaparición, de nuestra cultura hidráulica tradicional.

 

 

  El aljibe, además de cumplir la función vital de abastecer de agua a la comunidad y a los animales, funcionaba como aglutinante social. Alrededor de él se creaba un espacio agradable donde crecen chumberas, higueras, pitacos, algarrobos.... : el resultado es agua, sombra y verde, los tres elementos más valorados en un espacio árido. Pero, además, su entorno lo conformaba el sestero (espacio comunal para personas y ganado), el lavadero (donde las mujeres se reunían a lavar y charlar), el abrevadero (allí acudían por la tarde los pastores con sus rebaños) y el aguadero del aljibe, donde las mozas iban a por agua y se relacionaban con los mozos y pastores. Era también la zona de juegos de los críos y el rincón donde se reunían los abuelos para trenzar esparto y charlar. El aljibe se convierte así en el centro de relación y de la vida. 

Los aljibes ganaderos también son los puntos de referencia para la trashumancia y funcionan como abrevaderos en las largas estancias invernales, ya que los Campos de Níjar, fueron extensos pastizales a los que bajaban los ganados de las Sierras de Nevada, Gádor y Filabres, siguiendo unos recorridos anuales que discurrían por nuestra extensa red de cañadas, veredas y caminos reales, que hoy por desgracia están siendo invadidos y labrados por avispados propietarios, ante la pasividad de muchos ayuntamientos y administraciones.

El agua es el tesoro y el aljibe el cofre que lo protege. Quizá por eso la mitología más extendida en torno al aljibe es la que los relaciona con fabulosos tesoros escondidos en su interior. En el aljibe, como objeto mítico, está representada la vida y la muerte. La oscuridad y el silencio de su interior, el resonar lúgubre del eco y los cortantes rayos de luz que penetran en él, generan un sentimiento de miedo a lo desconocido y de recogimiento casi místico.

No en vano, caer en él significa la muerte real. Por todo esto, las historias de ahogados, de ánimas, y de almas en pena son parte integrante del aljibe, convertido así un elemento animado, a la vez amado y temido, que adquiere vida e historia propia.

  Aljibes de vaguada junto a una vía pecuaria.

En cuanto a sus características, se dan diversos tipos de aljibes.

 

a) Según su función:

- Domésticos, situados en el interior de la vivienda, que captan el agua de los terrados.

- Agropecuarios, situados cerca de la vivienda y que abastecen a la casa y a los animales.

- Ganaderos, de grandes dimensiones, situados en las cañadas, vías pecuarias y en las llanuras.

- Militares, en el interior de fortificaciones y castillos.

- Mineros, de gran capacidad, construidos sobre todo a finales del siglo pasado con el auge de la minería almeriense

- De almacenaje y abastecimiento urbano, que funcionaron como los actuales depósitos

 

b) Según su situación

- De barranco, muy eficaces y de pequeño tamaño.

- De vaguada o cañada, asociados a zonas llanas, de uso comunal o ganadero.

- De ladera, que recogen el agua de largos surcos transversales practicados en las laderas.

- De rambla, de gran tamaño, captan el agua mediante un azud o un pequeño dique. Es un tipo de aljibe poco usual.

 

c) Según su forma

Los hay de diferentes fisonomías y tamaños si bien los más conocidos y comunes son los aljibes de bóveda alargada y los tanques, para uso doméstico. Éstos últimos presentan unas dimensiones inferiores, con un depósito circular de unos 3 m de diámetro y mayor profundidad que el aljibe, techándose con una cúpula que le da su fisonomía característica.

 

Todos presentan, en cuanto a la estructura, un vaso excavado en el suelo en torno a cinco metros de profundidad, sus paredes impermeabilizadas, su cerramiento para evitar accidentes y descomposición del agua, su amplio sistema de captación de las aguas que corren tras los breves aguaceros tormentosos, su balsa de decantación para posar el material de arrastre, y su posición estratégica en los pasos de agua. Recientemente las Consejerías de Cultura y Medio Ambiente han declarado como Bienes de Interés Cultural un numeroso grupo de aljibes del P.N. de Cabo de Gata-Níjar.

B) Balsas.

 

  Tanque en Fernán Pérez.

Su capacidad es directamente proporcional al caudal del manadero, por lo que, dada la escasez de agua en la zona, abundan las de pequeño tamaño. La balsa tipo es de forma rectangular y de poca profundidad, aunque también se encuentran pequeñas balsas de formas irregulares, adaptadas al terreno y que aprovechan sobrantes de agua o que acumulan las de lluvia mediante un pequeño sistema de captación.

 

C) Balsicas o balsillas

Como su nombre indica son de escasa capacidad y almacenan aguas de manaderos pobres o estacionales. No generan áreas de regadío estables en su alrededor. También se puede aprovechar un gran cocón y cerrarlo a modo de presa.

D) Chortales

Se les denomina también como charcos u hondos y constituyen pequeñas hondonadas cultivables practicadas en el terreno y hacia las que se dirige un sistema de captación. Durante el tiempo en que retienen con agua, se emplean para dar de beber a los animales y en cubrir necesidades domésticas, y además, tras las lluvias de otoño, se plantan algunas hortalizas o cereales con la esperanza de que la humedad retenida por la tierra y alguna lluvia posterior permitan su crecimiento. Este sistema permitía aportar algunas verduras a la dieta de los habitantes del Campo de Níjar alejados de los manaderos.

E) Cocones

Son pequeñas acumulaciones naturales formadas por el agua de lluvia al correr por los barrancos rocosos y a veces en sitios planos. No tienen aprovechamiento agrícola pero sí una significativa importancia en el pastoreo. Para su aprovechamiento humano se les construye un cerco de piedra techado con una ancha losa, para así conservar el agua debidamente protegida. De aquí se llenan las calabazas enguitadas que han servido de cantimplora tradicional, o bien se bebe directamente.

Este sistema permite permanecer largas temporadas en la sierra sin bajar a por agua, ya que el ganado en invierno permanece días sin abrevar, bastándose con el “verde” y el agua de los cocones sin cubrir.

F) Presillas

 

Son pequeña presas que cortan el paso de agua de la rambla, total o parcialmente, y que se construye de manera rudimentaria utilizando barro y piedras. Son construcciones efímeras ya que las avenidas las destruyen con facilidad, pero dada su necesidad, la comunidad de regantes la reconstruye de inmediato.