|
4.1.4.- Sistemas de defensa El poder erosivo de las fuertes avenidas, que concentran el caudal de casi todo el año, pueden arrastrar consigo y destruir el suelo fértil situado junto a los cauces, el más productivo y apreciado. Se hace por tanto imprescindible prevenir el desastre mediante el correcto encauzamiento y el reforzamiento de los puntos más conflictivos, es decir, los situados junto al paso de las aguas. A) Las bardas Son cordones de arena y tierra de labor, construidos a ambos lados de la rambla, para proteger los abancalamientos y cultivos inmediatos al cauce en caso de avenidas. Para que la barda sea efectiva, tiene que consolidarse mediante una cubierta vegetal que fije el suelo (Cañas, tarayales, paletares, espinos y pitacos). La barda, una vez reparada o construida, mediante un laborioso transporte de arena desde la rambla a sus bordes empleando trajillas tiradas por bestias, necesita un cuidado periódico. Cada propietario es responsable del mantenimiento de la porción de barda que limita con sus bancales, para evitar el deterioro y rotura que permitiría el paso de las aguas al resto de las propiedades. B) Muros y pedrizas de contención Son la forma más efectiva de proteger los abancalamientos contiguos a la rambla y de aumentar la superficie de cultivo de una manera relativamente segura. Se emplean pedrizas de piedra seca con precisos encajes entre ellas, pero si el cauce resulta muy erosivo, se refuerzan convenientemente con contrafuertes.
|