4.2.2.- Construcciones agropecuarias. Los animales

Son básicamente instalaciones ganaderas situadas junto a la casa o en el entorno de ésta y que cumplen una función vital en la economía y subsistencia de sus habitantes.

A) Los corrales

Una vivienda tradicional va ligada a un corral de la misma manera que una vivienda actual a un garaje. La economía familiar y la subsistencia están basadas tanto en los frutos de la tierra como en los productos obtenidos del corral (carne, leche, queso y huevos), y además, la venta de animales y sus productos contribuyen a la economía familiar. En el corral se van acumulando las deposiciones de los animales junto con los restos de vegetales y materia orgánica de la que se alimentan. Esta mezcla, llamada estiércol, sirve de abono natural en la agricultura familiar y sin él la producción agrícola se vería mermada o imposibilitada.

B) Chineras, marrraneras o cochiqueras

  Ruinas de chineras de cochiqueras

Son las estancias de los cerdos, animales indispensables en el ámbito rural y de cuya matanza se obtienen derivados cárnicos básicos en la dieta alimenticia tradicional durante todo el año. Su tipología constructiva es inconfundible, ya que emplean la misma técnica que los aljibes y tanques pero a pequeña escala. Existen por tanto dos tipos de cochiqueras: la de base rectangular, cubierta con una bóveda alargada en forma de arco de medio punto, y la de base circular cubierta con una cúpula.

Junto a esta construcción y formando parte de la cochiquera existe una parte descubierta formada por un pequeño corralillo de base cuadrangular, delimitado por un murete de un metro de altura que queda comunicado con el habitáculo interior por una estrecha puerta.

C) Conejeras y gallineros

Las gallinas y conejos pueden estar juntos en el mismo corral, aunque las gallinas por el día se dejan sueltas para que se vayan alimentando de plantas, granos, insectos o restos que encuentren en los alrededores del cortijo. El corral de los conejos, para que sea más seguro, debe de estar sobre roca o terreno duro ya que los conejos acostumbran a hacer largas madrigueras por las que acaban saliendo al exterior.

D) El palomar

Interior de un palomar.

Es una instalación sencilla que ocupa poco espacio, no exige mantenimiento ni atención y aporta carne y un estiércol tan apreciado como el palomino. Las palomas se alimentan solas y poco a poco va aumentando su número. Cuando hacen falta se sacrifican para enriquecer los caldos y pucheros o se venden en los mercados. Todos los cortijos tienen su palomar, pudiendo situarse en una cámara, en los corrales, y en algunos casos de cortijos pertenecientes a hacendados, cuentan con un edificio propio: una obra alta y llamativa, con cientos de palomas y donde se superponen nidales cerámicos o de obra desde la base al techo, es decir, vasijas cilíndricas parecidas a las macetas.

E) El corral del ganado

  Cortijada dominando el horizonte en Fernán Pérez.

Es la estancia dedicada al reposo y ordeñe del ganado ovino y caprino, situada junto a la vivienda y suele constar de una parte cubierta y otra descubierta. Cuando no hay pasto suficiente o la climatología impide la salida al campo, se les alimenta en el corral, tradicionalmente con paletas, existiendo para ello unos comederos fijos a modo de pesebres y otros móviles de madera.

F) La cuadra

Una familia de agricultores difícilmente podría asumir las tareas del campo sin los burros, mulos o vacas, cuya fuerza era indispensable para todas las tareas de tiro y de carga. Tener un par de mulos era signo de autosuficiencia y economía desahogada, y sólo los hacendados disponían de varios. Era una estancia importante, situada junto o dentro de la vivienda y a la que a menudo se accedía por la puerta de la casa.

G) La era

Es un círculo habilitado para la tarea de separar el grano de la paja, presente en todo nuestro ámbito agrario. Las eras se sitúan en lugares abiertos a los vientos, buscando sobre todo las brisas favorables del verano. Su tamaño varía en función de la zona y del régimen de propiedad, pero podemos considerar una era normal la de 18 m. de diámetro. El ensolado también varía en función de la comarca, destacando el uso de variadas piedras de origen volcánico en el Campo de Níjar. Las piedras se disponen radialmente, dividiendo la era en varios sectores circulares llamados “cajones”, separados por radios o “maestras”.

H) El sestero cubierto y descubierto

  Aljibe agropecuario.

Es el espacio donde descansa o duerme el ganado. En los pastizales de invierno los sesteros solían estar junto a los aljibes y pueden ocupar varias hectáreas, que son o han sido de dominio público. La amplitud de estos espacios se comprende por la necesidad de disponer del terreno suficiente para albergar a varios rebaños, dejando el debido espacio entre ellos para que no se mezclen.

Otro tipo de sestero, menos habitual, es el sestero cubierto, para resguardar el ganado de la lluvia, el calor del mediodía o de los fuertes vientos. Suelen ser construcciones efímeras cubiertas con ramajes y cercadas de muros de piedra seca, aunque se da algún caso de construcción sólida y estable, como el sestero de la Boca de Los Frailes.

I) El estercolero

Es habitual practicar una pequeña hondonada junto a los corrales, donde se van depositando los diversos tipos de estiércol (del ganado, de las bestias, palomino, del gallinero..) Aquí se va secando (curando) y, cuando llega la época de preparar la tierra para la siembra, se traslada a los bancales o simplemente se vende.

J) Apriscos, refugios, cortijillos y covachas

Cuando el ganado pasta a campo abierto, al llegar la noche se le recoge y protege de la intemperie y las alimañas en el aprisco. Son lugares vallados o cerrados que, protegidos de los vientos y del relente, ocupan una arboleda, una cerrada o cualquier lugar abrigo natural. Los cortijillos son pequeños refugios de piedra, generalmente embutidos en las pedrizas, en los que el pastor se refugia de las lluvias, del viento o del sol. Estas construcciones están más asociadas a zonas de montaña, por lo que en las llanuras del Campo de Níjar son escasas.

Las covachas son muy numerosas en la Sierra de Gata, ya que por su formación volcánica, son abundantes estas oquedades en la roca. Históricamente han sido aprovechadas por los pastores trashumantes para refugiarse o incluso vivir en ellas.