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4.3.- LA INDUSTRIA. CONSTRUCCIONES MOLINERAS 4.3.1.- Molinos hidráulicos Los primeros molinos de movimiento giratorio, que sustituyeron a los morteros y molinos manuales de piedra, se describen ya en textos hebreos hacia el año 2000 a.C. Aunque los romanos los conocían, la extensión de la molienda hidráulica se debe a los hispanomusulmanes.
En el campo de Níjar, por la escasez de agua, quedan relegados a los pocos lugares donde hay agua suficiente para moverlos, y aun así se necesita embalsarla. En los estíos y años secos los molinos hidráulicos no siempre podían satisfacer la demanda de molienda, y por ello, bajo el nacimiento de Huebro, el más regular y estable de la zona, y aprovechando la fuerte pendiente del barranco, se construyeron escalonadamente numerosos molinos. El molino de más capacidad se encontraba en Barranquete ya que el nacimiento situado aguas arriba, permitía moler de hilo, es decir, sin necesidad de embalsar el agua. Unos pocos molinos se encontraban en funcionamiento en el curso alto de las ramblas del Campo de Níjar , situadas en las estribaciones de sierra Alhamilla y otros tres junto a la Fuente de Níjar en al Barrio del Cerrillo. Otro grupo formado por una docena de molinos se encuentra en el área del río Alías, destacando el molino de las Juntas, utilizable en la actualidad si vuelven las aguas al seco cauce. El tipo de molino de agua existente en la zona es el llamado molino de rodezno de rueda horizontal. El agua que mueve la rueda motriz se deja caer desde el cubo y entra por una embocadura estrecha o saetillo, haciendo girar una rueda horizontal o rodezno que lleva unas palas para recoger la energía. Esta rueda, situada en los bajos del molino, transmite su giro mediante un eje a la piedra volandera que se encuentra en la cámara superior, realizando su rotación sobre una piedra estática o solera. Una tolva situada sobre ellas va introduciendo el grano, que es triturado por el rozamiento de las piedras. Las piedras quedan protegidas por un guardapolvos y el grano ya molido va cayendo en un depósito o harinal. La entrada de agua, la separación entre las piedras y la caída de grano se pueden graduar mediante reguladores. Las piedras se desgastan y regularmente hay que levantarlas para picarlas, por lo que se utiliza una especie de grúa llamada cabria. Estas pesadas piedras, una vez extraídas de la cantera, se subían en un carro y se acercaban al molino, colaborando otros molineros en el pesado transporte. 4.3.2.- Molinos de viento
Ahora que la energía eólica se abre paso con fuerza como innovación y futuro, conviene recordar que en los Campos de Níjar, desde hace siglos, el viento ha sido energía principal para que norias y molinetas de viento extraigan el agua de las profundidades y molinos de viento muelan el grano. El imponente velamen de estos artilugios situados en las lomas y pasos, unido a su constante girar, concentraban la atención de los caminantes que los utilizaban como referencias en su recorrido.
Existen básicamente dos tipos de molinos: en el modelo europeo todo el molino es de madera y gira en torno a un eje inferior; en el mediterráneo sólo gira la parte superior, siendo el resto semejante a un torreón fortificado. Dentro del grupo mediterráneo y, atendiendo a la forma de recoger la energía eólica, encontramos el molino de aspas de tipo manchego, y el de velas, localizado básicamente en el Campo de Cartagena y en el Campo de Níjar
En cuanto a su funcionamiento, la energía recogida por las velas hace girar un largo eje circundado por una gran rueda de viento. Los engranes de esta rueda transmiten su giro a un eje vertical (linterna), que mueve una pesada rueda de piedra (piedra corredera), que descansa sobre otra piedra fija de características similares (piedra solera). Entre ambas se introduce el grano, que es triturado y convertido en harina. Toda la parte superior del molino (chapitel) es una estructura móvil de madera, que se orienta con las velas al viento y se sujeta a tierra mediante una viga que desciende al suelo (timón). Los molinos de viento constituyen uno de los elementos que más realzan la singularidad y el paisaje de esta tierra. Su elevado número se debe a la escasez de cursos de agua para construir molinos hidráulicos, al ser una zona cerealística, y evidentemente a la abundancia de vientos. En resumen, aprovechar lo que hay para conseguir lo que se necesita. |