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5.1.- LAS SALINAS Y LA ALMADRABA DE MONTELEVA. 5.1.1.- Las Salinas Constituyen el espacio más singular y reconocido del Parque por su belleza, su biodiversidad y por ser el ejemplo perfecto de armonía entre la actividad humana y el equilibrio ecológico. Forman parte de una zona hundida e inundable, sin salida al mar, que los naturales llaman Rasa, diferenciando la Rasa Chica, que se extiende por los llanos de Pujaire, y la Rasa Grande, que corresponde a las Salinas. Esta zona es heredera de una antigua albufera que se ha ido rellenando con aluviones de la sierra y las arenas que transportan los fuertes vientos de levante. a) Historia de las instalaciones Con lluvias de menos de doscientos litros al año, con la insolación más alta de Europa y un enclave tan propicio, no es de extrañar que desde la antigüedad (fenicios y romanos) hayan existido en la zona explotaciones salineras para uso doméstico, ganadero y de salazones. Con los Reyes Católicos existen ya datos de producción, vendiéndose gran parte en Guadix y Baza.
En el XIX las salinas pasan a control estatal y a principios de siglo, D. Antonio Acosta Rodríguez, hacendado procedente de la comarca de los Vélez, acomete grandes obras de transformación en este espacio, que van a configurar las Salinas casi tal como ahora las conocemos. Se construye un largo dique de piedra para evitar inundaciones, se construye un canal de desagüe, se amplían las Salinas con nuevos y mas extensos depósitos, se edifica la iglesia, el cementerio, casas para los trabajadores..., es decir, se construyen unas grandes y competitivas instalaciones. Desde 1925 Unión Salinera es la dueña de estas instalaciones, que todos deseamos las mantengan en producción, tal como hasta ahora, evitándose así desastres ecológicos como los ocasionados por el cierre de las restantes salinas almerienses, ya que por el extenso y privilegiado espacio que ocupan junto a la playa, las salinas en general son objeto de fuerte presión urbanística, habiendo desaparecido ya las restantes de la provincia (las dos de Pulpí, Vera, el reciente caso de Guardias Viejas y las dos grandes instalaciones en Roquetas). b) El aporte de agua del mar
Al principio el agua entraba al primer depósito por el canal de la Molina, llamado así por la cercanía de una gran molina de viento, que estuvo funcionando hasta los años 20. Esta entrada se sustituye por un túnel encimbrado, del que aún quedan restos, situado frente a la zona de almacenamiento de sal, y en el que se instaló una máquina de vapor. Pero los temporales de poniente, al igual que ocurría con el anterior canal, lo cegaban, teniéndose que efectuar frecuentes “limpias”. Se reconstruyen los túneles de entrada junto al embarcadero, sin mejorar los resultados, por lo que finalmente, se aborda la construcción de un largo canal de 5 Km. que capta el agua en una zona acantilada situada en el Lancon, mediante un simple pero ingenioso sistema, por el que el oleaje al romper, eleva el agua hasta unas balsas situadas sobre el rompeolas. Para compensar la falta de oleaje, ahora se emplean motores eléctricos, denominándose por ello este enclave como “Los Motores”. c) El cultivo tradicional de Los Huertos Estas salinas abarcan un espacio de 500 has., de las que 300 quedan bajo las aguas, y están separadas del mar por una ancha barra arenosa con formaciones dunares, entre las cuales se intercalaron, hasta hace unas décadas, una singular y autóctona modalidad de huertos protegidos a pocos decímetros sobre el nivel del mar. El resultado eran unos bancales bordeados por unos gruesos y elevados cordones de arena que encerraban la huerta. Esta zona, denominada como los Huertos, está situada en los alrededores de la desaladora de Cabo de Gata, debiendo andarse unos metros en dirección a los primeros montículos de arena que dominan Las Salinas para apreciar las mejor conservadas. En invierno o tras alguna lluvia, el paisaje es aun más verde y espectacular.
En la cima de estos cordones, que los naturales llaman “lomos”, se sembraban pitacos, cambrones y tarayales, plantas muy resistentes al viento, y se solía instalar una choza construida de ramaje, donde el agricultor tenía sus aperos, almacenaba productos y comía durante el día. El riego de la huerta se efectuaba a mano, sacando agua de pozas practicadas en el mismo bancal, ya que la capa freática quedaba muy próxima. d) La obtención de sal El agua se dirige a los primeros charcones, donde dobla la concentración salina, luego desciende a otros evaporadores, donde pierde un tercio de su volumen, y por último pasa a los cristalizadores, donde la salinidad superará los 250 gramos por litro, momento éste en que la sal se precipita formando una capa de unos 10 cm. Finalmente se acumula en gigantescos montones para su posterior envasado o transporte al Puerto de Almería. Esta industria es perfectamente compatible con la rica avifauna que albergan. En primavera, con las Salinas a tope de agua, los flamencos en ruta desde África y Doñana hasta la Camarga u otras zonas europeas, hacen una larga escala coincidiendo con otras aves migratorias. En verano la mayoría de especies ya han criado a sus polluelos, mientras llegan gaviotas reidoras, gaviotas patiamarillas y charranes. Con la llegada del otoño y antes de las tormentas, se cosecha la sal que ha ido precipitándose durante el verano en los cristalizadores. El agua escasea y las aves emigran. En invierno se limpian los depósitos y cristalizadores, se corta la entrada de agua y sólo quedan las especies sedentarias. Sin embargo en los arenales colindantes la lluvia y la densa humedad van a cubrir las dunas con un tupido manto verde que las llena de vida y otras aves migratorias de invierno pueblan los contornos. |