5. 4.- SAN JOSÉ -GENOVESES. EL MOLINO DE VIENTO

Las ensenadas de San José y Genoveses constituyen dos puertos naturales. Se dice que la flota genovesa que atacó Almería en 1147 fondeó aquí y de ahí deriva su nombre. En el s. XVIII se construyó un fuerte, destruido para edificar el actual cuartel, para defender estas dos ensenadas de posibles incursiones corsas. En el s. XIX y parte del XX su población estuvo ligada a la actividad minera y desde los años sesenta al sector turístico.

La amplia y fértil llanura de Genoveses alberga una vistosa masa verde, resto del bosque mediterráneo que sirvió para carbonear en otros tiempos y en la que actualmente encontramos eucaliptos, pinos de diversas clases, cipreses, palmitos, pitas, lentiscos e hileras de chumberas entre las que se intercalan cultivos de cereal. En el centro se encuentra el cortijo del Romeral, sede del latifundio más grande del Parque y donde aun se practica una agricultura y ganadería a la manera tradicional.

5.4.1.- El molino del collado

El elemento mas sobresaliente es el molino del Collado, situado en el collado o paso que separa la ensenada de San José de la de Genoveses, restaurado por su dueño hace unas décadas y que mantiene aun la mayor parte de su entramado, lo que nos permite imaginar su funcionamiento sin dificultad.

 

Como todos los molinos de viento, se sitúa en un alto abierto a los vientos, donde se explana una superficie circular con terreno suficiente para que quepa la torre del molino y permita anclar el largo timón que desciende desde el chapitel, o estructura móvil, hasta el ruedo. El molino queda circundado por un conjunto de estacas o hitos a los que se ata fuertemente el timón, una vez que las velas se ha orientado correctamente al viento predominante. El largo y pesado eje es atravesado por ocho radios, llamados varas, que van unidos en sus extremos por un cable circular. Las velas triangulares, en numero de cuatro, seis u ocho, van sujetas tanto a la vara como al cableado, y como las de los barcos, podían desliarse para aumentar su superficie.

  Molino del Collado

En el interior, el eje lleva aparejada una gran rueda de viento que, a través de sus engranajes, transmite el giro a otro eje vertical llamado linterna, que mueve la piedra superior o volandera, ya que la piedra de abajo o solera permanece inmóvil. Entre ambas piedras, y desde una tolva o deposito, era introducido el grano para su molienda. Toda la parte superior descansa sobre una consistente estructura de madera, que se desliza pesadamente sobre una base o rueda terrera que era debidamente engrasada.

Este molino tiene dos alturas. En la planta baja se almacenaba la harina que caía desde las piedras a través de un tubo y se almacenaba bajo la escalera. A la parte superior se accedía por una escalera ya destruida y se subían las sacas de grano. Junto al molino vemos las ruinas de la casa del molinero y un horno.

Normalmente se era molinero por tradición familiar: “el molino se hereda y el oficio se mama”. Era una profesión dura y compleja (constante acarreo de sacas, cargar y descargar las bestias, subir la molienda al piso de arriba, quitar y poner velas, desmontar y picar las piedras, llevar el control de todo...y sin horario, hasta que el viento dure o quede grano). La fama de un molinero dependía de la calidad de la harina que obtuviera; para ello había que calcular la entrada de grano, la fuerza del viento y el estado de la piedra. Entre sus conocimientos era indispensable también conocer y predecir los vientos, para orientar debidamente el molino y, sobre todo, evitar la peor desgracia que podía ocurrirle a un molinero: Que cambie el viento y una fuerte racha descabece el molino, es decir, que desmonte y destroce el eje o incluso que todo el chapitel caiga al suelo.

La piedra es uno de los elementos esenciales. Un hito importante en la historia de un molinero era el del cambio de las piedras, hecho que ocurría un par de veces en su vida. Era una operación peligrosa que exigía mucha maña. Normalmente las averías eran solucionadas por el propio molinero, pero cuando la avería era mayor y había que reponer parte de la maquinaria se llamaba a carpinteros experimentados.