"en defensa de Pilar Rodríguez; letrada de
ecologistas en acción"
Almediam. 05-05-07
La situación que interpretamos muchas
y muchos de acoso judicial, es realmente penosa ante las y los que
defendemos el Estado de Derecho, a nuestras Administraciones Judiciales, a
la Junta de Andalucía y a la Democracia ganada por el pueblo español. Quizá
esta introducción no la entiendan muchas y muchos, pero los que superamos
los cuarenta con creces somos testigos personales de lo que decimos y por lo
que abogamos.
Asistí como observador al juicio oral
establecido contra la Letrada de Ecologistas en Acción en Almería, Doña
Pilar Rodríguez. Ante el aplazamiento del primer juicio, entendí como válidas las palabras de la
Jueza que solicitaba a las partes una puesta en común de opiniones,
situación que me pareció justa y necesaria.
Dos días más tarde, ante mi sorpresa, me
encontré con un juicio en toda regla. Afortunadamente, no tengo por
costumbre asistir a ninguna Vista Publica. Pero ante lo visto entiendo que
el Ministerio Fiscal fue tremendamente agresivo contra la imputada; que los
testigos de la acusación fueron tratados con especial esmero por el mismo, mientras que los testigos de la defensa de
Doña Pilar Rodríguez fueron abiertamente menospreciados por el Ministerio
Fiscal.
Como luchador por y para la Democracia,
como defensor de los Derechos Humanos en varios países, entiendo que
corresponde a la responsabilidad de la Jueza el dictar sentencia firme y
como "ciudadano de a pié" confío en una absolución sin cargos.
Su señoría sabe, como quien redacta
estas líneas, que en la defensa de un procedimiento pueden existir
exponerse ciertos términos que sólo pretenden dotar a la parte argumental de
la misma, sin ánimo de ofender a
nadie. El propio Fiscal
General del Estado, ha declarado recientemente que "el derecho de defensa excluye el de
ofensa".
Entiendo que se exija el
respeto que se debe a cualquier funcionario o funcionaria, a cualquier
ciudadano o ciudadana, pero tras casi 20 años de ejercicio
profesional jamás se me ha ocurrido demandar a nadie, a pesar de haber sido
insultado y amenazado en diversas ocasiones. Los empleados públicos están
para ofrecer servicios, agilizar trámites, ser, en cualquier caso, eficaces
y eficientes, así como un mecanismo útil al servicio del pueblo. No soy Juez,
pero con la venia de su Señoría, quiero que entienda que si cada
uno de los empleados públicos se querellaran ante presuntas injurias y
calumnias,
nuestro sistema judicial estaría condenado a un fracaso por
ausencia de medios humanos y logísticos. Como usted entenderá, no soy quien
para decirle a nadie y, menos al Juez de lo Contencioso Administrativo que
retire su denuncia; en cualquier caso está en su pleno derecho. Pero sí la
de dar mi opinión al amparo de la Constitución Española y de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos -Art. 19-.
En cualquier caso, confío y espero se
aplique, además del código penal, el más común de los sentidos,
especialmente cuando la imputada ha informado al Ministerio Fiscal y al TSJA
de las irregularidades administrativas del municipio almeriense de Níjar,
Alma Mater, de todo este procedimiento.
El
propio Tribunal Superior de Justicia de Andalucía,
revoca la sentencia dictada por el Juez Don Tomás Cobo, condenando al
Ayuntamiento de Níjar por “desviación de poder”, sin que los Magistrados de
este Alto Tribunal Andaluz plasmen en su definitiva sentencia ninguna
consideración negativa hacia la actuación de la Letrada en cuestión.
Desde esta redacción animamos a las
Fiscalías de Medio Ambiente y Anticorrupción, a desarrollar un trabajo de
investigación y seguimiento sobre algunos municipios almerienses, no ha
perseguir a las personas que tienen la gallardía de denunciarlo
públicamente.
Declaración Universal de los Derechos Humanos
Artículo 19
Todo individuo tiene
derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de
no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir
informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras,
por cualquier medio de expresión.
José Javier Matamala García
Editor de Almediam:
http://www.almediam.org