"SOBRE LOS DIMES Y DIRETES EN LA RESERVA DE LA BIOSFERA DE CABO DE GATA"

Almediam. 19-05-07

Para cualquier ciudadana o ciudadano que haya leído, visto u oído las noticias ambientales que se están dando a conocer durante los últimos días sobre Almería –Sudeste de la Península Ibérica- en cuanto a diversas y supuestas irregularidades, tanto en la gestión de la Reserva de la Biosfera de Cabo de Gata, como sobre un proyecto de liberación de huevos y ejemplares de tortuga boba – Caretta caretta- en éste y otros espacios naturales por parte de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, la principal sensación es la de asombro… ¿qué está pasando?, ¿qué sucede en este idílico entorno del Mediterráneo Occidental –Campos de Níjar, como lo inmortalizara el escritor Juan Goytisolo-?

Por su geomorfología, biodiversidad y valores etnográficos, la zona conocida como Cabo de Gata alberga aún uno de los tesoros más singulares del paisaje y paisanaje del mediterráneo europeo, altamente alterado durante las últimas décadas por formulas insostenibles de desarrollo urbanístico. El arrinconamiento geográfico, la falta de comunicaciones, así como la de capital, mantuvieron espacios naturales casi intactos de lo que otrora fuera el Mediterráneo peninsular, con el añadido de un entorno volcánico único y singular, que durante millones de años produjo fenómenos de adaptación local de especies –endemismos-, la conservación de praderas de fanerógamas marinas –Posidonia oceanica- y, desde la prehistoria e historia, auténticas culturas particulares para el aprovechamiento de los recursos agrícolas, ganaderos, pesqueros y de agua dulce –una de las variables que, por su práctica ausencia, convirtieron a este entorno en uno de los más notables subdesiertos europeos.

Ante el movimiento conservacionista y ecologista que comienza a crecer en estos lares a finales de los setenta, tras el paso de una dictadura a un sistema democrático con la creación del Estado de las Autonomías, estas políticas ambientales –en principio de poca repercusión social- se fueron transformando en competencias administrativas con nombre propio. En 1987, se declara la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, al amparo de una Ley estatal y con diferentes añadidos y correcciones posteriores. En 1994 se amplían los límites del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar y se establece su Plan de Ordenación de los Recursos Naturales –PORN- que no es más que una legislación propia para este espacio, jurídicamente de mayor rango a las establecidas para estos parajes con anterioridad.

Al igual que se transformaron las estructuras administrativas, desde un Ente Autonómico, llamado Agencia de Medio Ambiente, hasta la actual Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, fue aumentando el estatus y reconocimiento internacional del espacio, como Zona de Especial Protección para las Aves –ZEPA de la Unión Europea-, Reserva de la Biosfera de la UNESCO y parte integrante de la aún por fundar Red Natura 2000, además de contemplar aguazales subscritos al Convenio Ramsar sobre Humedales de Importancia Internacional y otros reconocimientos que sólo ponen de manifiesto la peculiaridad única de este entorno.

Como biógrafos y coetáneos de la evolución de esta Reserva, hemos tenido la oportunidad directa de seguir su evolución. El crecimiento de las poblaciones, el desarrollo del sector turístico y la creación de empleo directo o indirecto han acompañado buena parte del devenir de la misma durante sus  comienzos.

Sin embargo, la práctica aniquilación del desarrollismo a ultranza que está devastando gran parte de las áreas aún no urbanizadas en el mediterráneo español, han tenido y tiene notables ejemplos en plena Reserva de la Biosfera de Cabo de Gata, que siempre han sido anunciados, comunicados y, en su caso denunciados, ante la Administración competente, por parte de diversos movimientos sociales –ambientalistas, ecologistas, conservacionistas- almerienses y foráneos, que jamás han estado contra los intereses de los vecinos de este Parque Natural y que en la mayoría de las ocasiones han defendido como propias aquellas demandas de sobrada evidencia y ecuanimidad.

Quizá la falta de rigor en la aplicación de lo legalmente establecido, la ausencia de conocimiento –que no es compatible con el hecho de administrar- o diversos intereses han convertido a Cabo de Gata en una de las Reservas de la Biosfera más conocidas internacionalmente, no precisamente por su buena gestión, sino como una de las que acumula más descalabros administrativos por hectárea. La situación del Hotel que la empresa Azata construyó en El Algarrobico, con una permanente muestra de contradicciones entre el Municipio de Carboneras, la Consejería de Medio Ambiente y el Ministerio de Medio Ambiente sólo constituye la punta de un iceberg. El presidente Andaluz, Sr. Chaves, dio su palabra de la demolición de tal aberración urbanística -24 pisos a menos de 100 m. de la línea protegida por la Ley Costas –en vigor desde enero de 1988-. Pero desde que la diera, hasta la fecha, los ladrillos siguen en pie y dada la complejidad legal de la situación, probablemente sigan durante años y se demuelan a costa del erario público –lo que todas y todos pagamos como impuestos-. Se avisó en tiempo y forma antes de que este gigante de hormigón se alzara, pero nadie dio crédito a los "ecologistas.

Ahora, nos avisan de que situaciones parecidas se están produciendo en dos sectores de Carboneras, de la próxima urbanización de Aguamarga –Níjar-, de la Fabriquilla –Níjar-, de presuntas irregularidades en los propios planos publicados en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía que no se corresponden con los que se aplican –con nota del propio Defensor del Pueblo Andaluz-, del crecimiento de segundas residencias en diferentes puntos de la reserva, del crecimiento de la superficie cultivada bajo plástico –invernaderos-, de áreas como la Cala de San Pedro-Níjar donde la administración no ha querido utilizar el derecho de tanteo y retracto ante sumas ridículas, o de ampliaciones de piscifactorías que, aplicando la reglamentación vigente, nunca deberían haber estado donde están. Y tras años de exposición clara y diáfana, constante y perseverante de éstos y otros problemas de urgente resolución ante la Junta de Andalucía, no se ha conseguido prácticamente nada, sino que estos problemas se agudicen, se cronifiquen y vayan alcanzando las dimensiones actuales que hacen imperioso un cambio de actitud política para seguir diciendo que tenemos una de las pocas áreas del Mediterráneo que aún se conservan bien.

Por este motivo se han pedido responsabilidades políticas como la dimisión del Director General de Gestión del Medio Natural –ex director conservador de de este Parque Natural- y de la Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, sin nada que reprocharles como seres humanos, pero sí en su falta de actuación sobre esta Reserva de la Biosfera, como se remitió en comunicado de prensa el pasado 15 de octubre con la firma de Amigos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, Confederación Nacional del Trabajo –CNT-, Ecologistas en Acción – Almería, Grupo Ecologista Mediterráneo, Izquierda Unida, Partido Comunista de Andalucía, Plataforma en Defensa de Aguamarga, Unión de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores en Andalucía –USTEA-.

En Democracia, cuando los ciudadanos y ciudadanas son desoídos, cuando las políticas ambientales –y todas las demás- no son inmaculadamente transparentes, cuando se lucha altruistamente por la conservación de nuestro paisaje y paisanaje sin recibir reciprocidad en cuanto a la gestión adecuada, las ciudadanas y ciudadanos llegan a cansarse y, especialmente, a preocuparse de ¿en manos de quién está nuestro patrimonio biológico y antropológico?. Ni la Sra. Consejera, ni el Sr. Director General pueden esperar que se cree una sinergia positiva hacia su actuación por la ciudadanía realmente implicada en temas ambientales, cuando ellos mismos entienden como “calumnias”, “palabras mayores” o “graves acusaciones” el pensar de buena parte de la ciudadanía que, precisamente, no tiene intereses políticos de ninguna índole. Quizá, ambos responsables, de los que me consta su preparación y espíritu de sacrificio, deberían plantearse el debatir públicamente estos temas, pero hacer –a su vez- responsables a las propias partes demandantes carece de sentido político, ético y estético.

Se suma al anterior tema la auténtica contradicción del programa de liberación y/o nidificación de Tortugas bobas –Caretta caretta- en Andalucía y, más concretamente en Almería, que está siendo debatido en multitud de foros específicos en el ámbito internacional. En este sentido, sólo me parece oportuno comentar que no es racional el hacer responsable de esta exposición a D. Francisco Toledano, como líder ecologista y portavoz de Ecologistas en Acción en Almería, darle plazos para demostrar todas las incongruencias cometidas y hacerlo responsable personal del malestar administrativo que ya anuncia posibles querellas, porque quien -en cualquier caso- tiene que poner los datos sobre la mesa es la propia Administración. Creo que a la Sra. Coves le ha molestado muchísimo el término “contrabando”, pero si tuviera asesores eficaces le podrían decir lo que significa dentro del ámbito utilizado –CITES-. Jamás entendería que a la Sra. Coves o a cualquier responsable de la Junta se califique como “contrabandista” y creo que las posturas expuestas son muy claras y precisas en este sentido.  

En cuanto a la viabilidad del proyecto, además de saber que el éxito vital de esta especie es de 1/1.000 en huevos incubados naturalmente, que nuestra mayor amenaza es la pesca de arrastre y palangreros que acumulan unas 40.000 capturas accidentales/año en aguas mediterráneas, esto sólo puede interpretarse como un “experimento puntual”, cuando los propios investigadores del la Consejería de Medio Ambiente, reconocen que la similitud genética –probable y aún no ratificada- es de un 10% de las poblaciones de Cabo Verde respecto a las del Mediterráneo que, algunos autores elevan tan solo al 0,05. Ante dudas razonables, consultadas, asesoradas que le están recomendando no realizar este “experimento”, como cronista de lo que veo, oigo y escucho me atrevo a sugerirle a la Sra. Coves y a su equipo técnico que se pongan en contacto con diversos especialistas en este campo como Ferran Alegre i Ninou.- Presidente de la Fundación CRAM, Pascual Calabuig.- Director del Centro de Recuperación de Fauna de Tafira (Gran Canarias), Ricardo Sagarminaga.- Presidente de Alnitak, Xavier Pastor.- Presidente de Oceana Europa, Álex Aguilar.- Profesor del Departamento de Zoología de la Universidad de Barcelona, Luís Cardona.- Profesor del Departamento de Zoología de la Universidad de Barcelona, Juan Antonio Raga.- Coodinador del Grupo de Zoología Marina del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universidad de Valencia o J. Luís G. Varas.- Responsable del Programa de Mares de WWF/Adena.

Aceptar nuestros propios errores es una lección en democracia y solucionarlos su consumación. Acantonarse en esquemas predefinidos por sus asesores, cuando existe un “cisma” científico claro es una postura muy arriesgada. Cierto amigo, hace muchos años, me enseñó que en biología la mejor postura es la prudencia.

Un cordial saludo a todas y a todos

José Javier Matamala García

Editor de Almediam: http://www.almediam.org