Entrevista a JAIME DEL VAL. PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN SALVEMOS MOJÁCAR

Almediam. 14-01-06.

ALMEDIAM-ALM-. Desde que esta redacción contactó con Jaime del Val, sus trabajos sobre el medio ambiente almeriense y su lucha por la conservación del paisaje y paisanaje de estas tierras del Sudeste ibérico, fue una de las personas a las que queríamos entrevistar. Agradecemos desde estas líneas que se haya prestado a este cuestionario cuyo objetivo es intentar conocerlo como persona y como defensor del medioambiente almeriense.

En Mojácar I © Jaime del ValComo el propio Jaime argumenta "Deleuze, el filósofo francés, diría que cada uno de nosotros es ya muchos, así podría responder más bien quienes son Jaime del Val, aunque los datos biográficos y profesionales quizá digan poco sobre ello". Jaime nació en Madrid en 1974 y se crió en una familia de artistas polifacéticos (abuelo escultor, madre cantante de ópera...) en el campo y en contacto con la naturaleza. Sus estudios de piano, composición y dirección de orquesta lo llevaron a Londres, donde además estudio filosofía, para más tarde trasladarse a Florencia, donde su actividad pasó a centrarse, de forma autodidacta, en las artes plásticas (pintura, grabado) además de la arquitectura. Al mismo tiempo estudiaba danza clásica y contemporánea. A partir de ahí fue descubriendo otros medios, primero la fotografía y el vídeo, la electroacústica y el arte digital... "y es así como llegué al territorio emergente de arte-y-nuevas-tecnologías, un campo extremadamente interdisciplinar, que me permite trabajar en todas las cosas que me interesan de forma conjunta". En la actualidad su actividad profesional abarca una gran diversidad de actividades con viejas y nuevas tecnologías pero el eje central del trabajo se sitúa en proyectos de arte digital, y lo que se llama danza interactiva. "Se trata en general de producciones que involucran equipos de gente (programadores, bailarines...) en los que yo desempeño la labor de coordinación y dirección, y además desarrollo todos los aspectos de la composición musical, visual (vídeo, cine experimental, arquitectura virtual), coreográfica, e incluso actúo yo mismo en los espectáculos".

Otra parte importante de esta actividad tiene que ver con la escritura, no solo literaria sino también teórica; "hay un corpus importante de la teoría crítica contemporánea que se entreteje alrededor de las visiones críticas de la tecnología, el lenguaje y la representación. De manera que parte de la actividad está en las publicaciones, conferencias y cursos. En conjunto, un caleidoscopio de actuaciones, producciones, exposiciones, conferencias, talleres, organización de eventos... Y entre una cosa y la otra... me vengo a Almería, donde además de querellarme contra alcaldes corruptos me tomo tiempo para embeberme en la luz almeriense, para pintarla, para escribir, para explorar hasta el último rincón de estos rincones amados y que están a punto de desaparecer".

ALM: ¿De cuándo data tu vinculación a las tierras de Almería? ¿qué te mueve a defenderla... y de qué?

Jaime del Val-JDV-: Vengo a Almería desde que era un niño, hace 21 años. Con los años he echado raíces en esta tierra, sobre todo en los últimos cinco, cuando regresé de Italia, y Almería se ha convertido en mi segunda (o mi primera) casa.

En este tiempo he aprendido a amar la tierra de campos dormidos, que aun no ha sido asimilada por la máquina salvaje del sistema; he explorado hasta el último rincón de todas las calas desde Cabo de Gata a Cabo de Palos; he pintado y fotografiado la luz de Almería, he escrito mi propia historia en sus caminos. Naturista “militante” he defendido las playas salvajes en las que el espacio de lo normativo se abre por un momento, en el que las redes de disciplinas del sistema no han tendido su retícula tensa y cuadriculada, en las que los cuerpos sonríen como elementos que nacen bajo el sol limpio.

Y he contemplado cómo algunos de los lugares más amados eran devastados, asimilados brutalmente en el sistema, colonizados por el imperio contemporáneo de la estandarización, que convierte a todas las cosas en clones a lo largo y ancho del planeta. He sentido la mandíbula de acero de las promotoras hincarse salvajemente en esta tierra como si fuese en mi propia carne. Según he ido conociendo la planificación he contemplado con horror que realmente no hay ni un solo lugar, por perdido que esté en la actualidad, que no esté amenazado o sentenciado a corto plazo. 

 También me he interesado por la historia y las costumbres perdidas de la tierra, sus leyendas, de las que nada queda vivo en la superficie, como el Indalo, que hace tiempo se ha convertido en un logo comercial, no tiene ya ningún significado. Y sin embargo algo se respira aun de esas leyendas y esas costumbres en una tierra, en unos campos que aun no han sido engullidos del todo por las redes de la estandarización y el cemento, en los que aun se puede ver a las ovejas pastar frente a tu casa. 

En Mojácar II © Jaime del ValEsta es quizás la motivación personal más profunda. Pero naturalmente con esto no basta: no se trata de defender esta tierra como si fuera mía, atendiendo sólo a mis sentimientos: lo interesante es cuando estos sentimientos se cruzan con otras realidades que representan, mucho más, lo que podríamos llamar interés general, cuando, según vas conociendo la situación, te das cuenta de la forma en que se planifica el urbanismo al servicio de las mafias y la promotoras, de cómo se camina hacia el caos total, de la forma en que se pisotea al ciudadano sin que este, casi, se de cuenta, y por supuesto, la forma en que se destruye el medio ambiente; y en fin todos los criterios más generales, que no solo le dan una base más sólida a esos sentimientos de que hablaba, sino que los avivan, y hacen más grande el abanico de puentes que se pueden tender a otras personas, que comparten sentimientos e ideas similares, o que aun no conocen la realidad que les espera.

ALM: ¿Cómo se inició tu vinculación al movimiento ecologista?

JDV: Antes de llegar a la lucha contra la especulación urbanística y la política medioambiental he pasado por otros movimientos sociales, sobre todo por el movimiento gay-lésbico, en España y en Italia; he estado en la dirección de algunas de las asociaciones más grandes, como Cogam en Madrid, donde tuve experiencias excelentes y otras menos buenas. Finalmente emprendí una iniciativa independiente, la Revista REVERSO, la primera revista de corte académico de estudios gays y lesbianos en Español, se trata de un campo de estudios de crítica cultural muy amplio que en el ámbito anglosajón ha tenido un enorme desarrollo desde los años setenta, mientras en Europa y en España apenas lo ha tenido; sin embargo con REVERSO intenté reunir a todas las personas que trabajaban el tema en el ámbito hispanohablante, que son unas cuantas. La revista lleva varios años en hibernación, por su evidente poca rentabilidad, y Reverso se ha convertido en el nombre de un proyecto más amplio de Instituto-Compañía, desde el que desarrollo mis trabajos de arte y nuevas tecnologías, conservando siempre el aspecto de producción teórica crítica.

Sierra Cabrera © Jaime del Val

De hecho mis primeras incursiones en la cuestión urbanística en Almería fueron cuando en verano de 2003 denuncié en la prensa local las campañas homófobas que el alcalde de Vera estaba desarrollando como forma de atacar la playa naturista, lo cual venía naturalmente provocado por los futuros planes urbanísticos del municipio. Aquel verano colaboré con la asociación Tortuga Boba Naturista en la organización de la manifestación y otras campañas en la playa de Vera.

Más tarde, en semana santa de 2004 supe que un grupo de vecinos cerca de mi casa de Mojácar se había unido para protestar contra un proyecto de urbanización, el de Cañada Aguilar, y pensé que era el momento de crear una asociación. Así nació Salvemos Mojácar, que se inauguró el Sábado Santo de 2004 con aquella famosa manifestación, con una multitud de 10 o 15 personas. Habíamos creado tanta expectación en el pueblo que nos estaba esperando el alcalde con todo su séquito y había más coches de policía que manifestantes. Después vinieron los insultos del alcalde “ecologista” Carlos Cervantes... y la actividad de la asociación, que primero se limitaba a denunciar proyectos ilegales en Mojácar, se fue extendiendo al resto del Levante y de la provincia.

En ese sentido mi vinculación al movimiento medioambiental siempre ha estado muy ligada a la cuestión urbanística, y no porque no me interesen las demás cuestiones, todo lo contrario.

ALM: ¿De Salvemos Mojácar a la Red Almeriense... y qué más?

JDV: Desde el principio me puse en contacto con otras asociaciones, como Salvemos Macenas, mi más fiel aliado y apoyo desde el principio, además de la Asociación Tortuga Boba Naturista, y más tarde entré en contacto con el Grupo Cóndor. Mientras había tomado contacto con otras asociaciones de la provincia y en verano de 2004 por iniciativa de Salvemos Macenas se promovió una idea de firmar un manifiesto conjuntamente por todos los grupos, que no prosperó. No fue hasta la primavera de 2005 cuando promoví la idea de crear una red provincial, siguiendo el ejemplo de Málaga y Murcia. Primero, ante la necesidad de actuar conjuntamente de varias asociaciones en el verano de 2005, creamos la Coordinadora para la Defensa del Litoral Almeriense, cuyo núcleo está compuesto por Salvemos Mojácar, Salvemos Macenas y el Grupo Cóndor. Desde esta plataforma promovimos las campañas de agosto 2005. Posteriormente hemos conseguido afianzar la Red Almeriense, con todas las asociaciones de la provincia, a pesar de las diferencias que existen entre grupos de la provincia.

Por lo demás tengo otra asociación, más reciente todavía, en Madrid, se llama Salvemos Las Rozas, que forma parte de Ciudadanos Contra la Especulación (la coordinadora regional) y de la Coordinadora Salvemos la Sierra, y recientemente se han realizado los primeros actos coordinados a nivel estatal, con los encierros en las catedrales.

ALM: ¿Cuáles son las principales amenazas del movimiento ecologista?

JDV: Los intentos de los partidos políticos por controlar el movimiento, minándolo desde dentro, el afán de protagonismo, y la manera en que algunas asociaciones son ya como partidos políticos o están atravesadas por sus intereses, vampirizando el movimiento: o te absorben o te intentan aplastar.

Sierra Cabrera desde Garrucha © Jaime del Val

Entrar en conflictos de intereses es letal para los movimientos sociales, en ese sentido abogo por una acción ciudadana radicalmente independiente de los partidos, sobre todo en un tema como el urbanístico, en el que no hay colores políticos y la corrupción afecta a todo el sistema. Hay que actuar desde fuera del sistema, desde la ciudadanía que lucha por todo lo contrario que aquellos que se mueven por conflictos de intereses económicos y de poder.

ALM: ¿Qué te llevó a abrir la actividad de la asociación más allá de Mojácar? ¿qué te llevó a elaborar el Informe ALMERÍA –MURCIA 2015?

JDV: El primer punto de mira más allá de Mojácar fue el Algarrobico. Empecé intentando saber qué habían hecho otras asociaciones sobre el tema mucho tiempo antes de interponer el contencioso contra todo el complejo urbanístico que se planea en este lugar. Pasé semanas recogiendo documentación en las administraciones para el contencioso, que de momento ha sido admitido a trámite con gran celeridad. Después, un día, me llamó Maria José Caballero de Greenpeace, estaban recibiendo nuestras notas de prensa desde el verano, el tema les parecía tan grave que querían hacer algo...

En cuanto al Informe fue una consecuencia espontánea de ir conociendo el panorama en el Levante Almeriense, fue casi una necesidad personal de visualizar de forma conjunta el horror de la planificación que se preparaba de forma soterrada para toda una comarca. Las cifras sueltas estaban en boca de muchos pero faltaba de cara al ciudadano una visión de conjunto bien documentada. Fue así como salió a relucir la previsión de construir más de 400.000 viviendas en la Cuenca del Bajo Almanzora.

ALM: ¿Cómo ves la situación medioambiental y urbanística en Almería? ¿Cuáles son las cuestiones más graves a abordar?

JDV: La especulación urbanística es el problema social, cultural y medioambiental mas grave de Almería, Andalucía y del Estado Español. Esto, que puede sonar excesivo se explica fácilmente:

No hay nada que tenga un impacto medioambiental tan grande en España actualmente como el desarrollo urbanístico. Este está a su vez diseñando la sociedad, con modelos urbanos antisociales (pensemos en la cuenca del bajo Almanzora donde se prevé una urbe más grande que Madrid sin un metro cuadrado de espacio público verde fuera de las urbanizaciones privadas y los centros comerciales); se promueve el caos por la saturación de infraestructuras, se vulneran todos los valores democráticos al defenderse desde la administración este modelo antisocial y destructivo con discursos que son un engaño monumental al ciudadano. La especulación urbanística es también aquello que más contribuye, junto con la implantación de las tecnologías de la comunicación, a borrar la especificidad cultural de una región, y por otro lado está el expolio y la destrucción del patrimonio que se produce en lugares como el levante almeriense, donde los yacimientos arqueológicos son destruidos sistemáticamente en favor del desarrollo inmobiliario.

La especulación urbanística es un eje fundamental de la economía española y de la transformación de nuestra sociedad, pero representa una dinámica peligrosamente insostenible que destruye irreversiblemente el medio natural y transforma profundamente el social. No se puede defender este modelo irracional con la excusa de que es el motor del país, ni con mentiras sobre el desarrollismo. Hay que ponerle un freno ya, y esforzarse en buscar motores que no se basen en la destrucción.

España ha entrado hace décadas en una dinámica peligrosísima de asentamiento de las grandes mafias, ahora no sé muy bien como se va a poder resolver el problema, que es si duda mucho más grave de lo que aparece en los medios. El país está, en buena medida, vendido a las mafias y buena parte de todo lo que vaya a ocurrir en el futuro en relación con la especulación urbanística tendrá que ver con las soluciones que se quieran y puedan dar a este problema.

Por otro lado en nuestro contexto "tardocapitalista", que se asemeja en muchos casos al de una república bananera, es casi imposible distinguir los límites entre mafias, promotoras, administración, poder judicial... todo el sistema es un complejo entramado de corrupción, y el ciudadano, que lo desconoce, cree vivir en una democracia... Esto no sería posible sin lo que Baudrillard llama la Pantalla Total de los medios de comunicación, que generan una realidad virtual que acaba por suplantar a la realidad real sumergiéndonos en una gran mentira.

Está también el hecho de que la especulación no está criminalizada, como sí lo está el tráfico de drogas, por ejemplo, cualquiera puede ser especulador, y casi cunde la idea de que “tonto el que no lo sea”. Esto hace que estén abiertamente implicados no sólo las mafias, los partidos políticos, la administración, la industria inmobiliaria y turística, el poder judicial y los propietarios de terrenos, sino también muchos pequeños y grandes inversores que en muchos casos no verán con buenos ojos el problema si se les explica pero que tampoco van a dejar de invertir su dinero en ladrillos.

Estamos en un momento crucial porque llevamos décadas de especulación urbanística pero se ha comprobado que lo que viene es mucho peor que lo que ha ocurrido hasta ahora, o sea que no solo se va a repetir el modelo Marbella-Benidorm, sino que se va a hacer mucho peor: hemos aprendido al revés.

Aunque suene extraño, el modelo que se quiere implantar en el Levante Almeriense es peor que el de Benidorm pues se explotan superficies mucho más extensas de terreno para un consumo energético mucho mayor, con las viviendas unifamiliares, decenas de miles de piscinas, los campos de golf...

Se podrían identificar cuatro bestias negras en el panorama nacional: Almería-Murcia (que es la gran novedad del panorama especulador), la Costa del Sol, la costa valenciana y la Comunidad de Madrid, (que en total suman seguramente más de tres millones de nuevas viviendas para los próximos diez años), seguidos de Cataluña, el resto del litoral peninsular y las islas, y luego el resto del interior. Sin embargo es importante notar que puede que haya otros puntos con situaciones parecidas a la del levante almeriense, que no hubiera salido a la luz de no ser por la investigación que hemos realizado. Es probable en todo caso que haya muchas más viviendas previstas en todo el territorio de las que hoy conocemos y que la implantación de las mafias esté mucho más diversificada de lo que podemos imaginar.

Para hacernos una idea del valor de tres millones de viviendas (casi un billón de euros) supera con creces el PIB nacional y duplica el presupuesto de defensa de los EEUU. No sería descabellado hablar de España como epicentro de las mafias internacionales y me pregunto si hay algún país donde se mueva tanto dinero negro y haya tanta corrupción asociada a la construcción en el mundo... y donde esta esté tan escondida de cara al ciudadano.

Por lo que se refiere al Levante Almeriense la situación está marcada por la diversidad de órganos de planeamiento en marcha, empezando por los PGOUs, continuando con el Plan de Ordenación del Levante Almeriense, el Plan de Ordenación de Recursos Naturales del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, las leyes del suelo autonómica y estatal y por último el proyecto CAMP de la ONU y la UE para el Levante Almeriense.

Lo primero es luchar porque no se aprueben los PGOUs antes que los instrumentos de ordenación del territorio, y que estos  impongan límites claros de sostenibilidad. Lo segundo velar porque todos los distintos instrumentos sirvan para poner un freno y no para justificar el desarrollo desaforado.

La cuestión urbanística en Almería tiene su epicentro indiscutible en el bajo Almanzora, como se ha puesto de manifiesto con el Informe Almería-Murcia 2015. La previsión de construir una superficie urbana más extensa que Madrid en  los próximos diez años no tiene precedentes en la historia europea. Esto incluye la urbanización de los terrenos contaminados radioactivamente, algo gravísimo que tenemos que impedir a toda costa.

Campillo de Los Genoveses © Jaime del Val

Luego está el Parque Natural, sobre el que pesan serias amenazas.

Está el auge del modelo del golf y el resort, que es probablemente el modelo más insostenible y disparatado para nuestro clima, y sin embargo ahí está, implantado firmemente por la industria global del turismo y la inmobiliaria, que venden los proyectos como sostenibles.

Las infraestructuras son uno de los puntos más graves: el déficit extremo que hay en la comarca tradicionalmente y que se ha agravado en los últimos años por el crecimiento urbanístico se multiplicará por treinta en los próximos años... y no hay previsión de infraestructuras ni siquiera para el déficit actual. Esto afecta a todas las infraestructuras básicas: los accesos rodados, la red eléctrica, el agua (que parece que va a ser una posible causa del freno de la construcción) y el saneamiento.

Sólo se presta atención a las grandes infraestructuras de la especulación, las que van a cercenar el territorio preparándolo para el desarrollismo desenfrenado: el AVE, la autopista Cartagena-Vera, la variante de Mojácar... cuyos trazados están diseñados al capricho y las necesidades de los políticos propietarios de terrenos en la zona.

El turismo tradicional y los residentes empiezan a marcharse, y eso que la transformación no ha hecho sino comenzar.

ALM: ¿Qué estrategias has puesto en marcha y cuáles crees necesarias de cara al futuro?

JDV: Desde el principio me parecía que era necesario abandonar lo que llamo la “política de la lamentación”, del llegar tarde a todo; y elaborar estrategias nuevas.

Naturalmente hay que seguir combinando la mezcla de acciones legales-acción ciudadana-medios de comunicación-presión a la administración.

Realizar Informes Territoriales es una estrategia imprescindible para articular y vertebrar el movimiento: de entrada de cara a nosotros mismos, a conocer el mapa de prioridades y problemáticas, para elaborar un calendario a largo plazo. Luego como arma de información al ciudadano y finalmente como arma de presión, de cara a los medios y la administración, abarcando una espectro de administraciones mucho más amplio del habitual, desde la municipal hasta las internacionales. Se trata a su vez de articular, por vez primera, una estrategia a largo plazo anticipándose a la planificación, en cierto modo actuando al mismo nivel que la administración y realizando el trabajo que ellos no hacen de cara al ciudadano.

Atacar la publicidad engañosa de las promotoras es sin duda otra de las grandes líneas de actuación que debemos perseguir. Se trata de desenmascarar de cara al ciudadano (español y extranjero) el monumental engaño en el que se basa la industria inmobiliaria. Campañas de denuncias contra publicidad de promotoras, actos de protesta en las ferias de turismo e inmobiliarias... El estudio de Ausbanc publicado hace cosa de un mes demuestra que nada menos que el 98 % de la publicidad de inmobiliarias es engañosa.

Hay que visibilizar la problemática urbanística hasta que cale en la sociedad la idea de que especulación urbanística es sinónimo de destrucción social y medioambiental, de que es el mayor problema social y medioambiental del país, el que más profundamente está transformando nuestras vidas y nuestro entorno, al dictado de dudosos intereses que nada tiene que ver con el interés general.

Hay que acercar la realidad al ciudadano hasta que la sienta suya. Hay que recoger y canalizar las quejas de miles de ciudadanos estafados, como han hecho en la Comunidad Valenciana y elaborar campañas consistentes de cara a la Unión Europea.

Hay que hacer campañas intensivas en agosto, cuando más difusión se pueda dar a las protestas y atacar sin miedo, y a fondo, los aspectos más problemáticos y tabú de la provincia, como el de la radiactividad, que tantas críticas nos ha traído de todos lo políticos locales, que seis meses después siguen atacándonos en la prensa local.

Por eso se emprendieron las campañas de turismo radiactivo este verano, repartiendo folletos en todas las playas del Levante, y la infiltración en la inauguración de "Veractiva", con la campaña de "Vera-Destructiva", y la pancarta gigante en la montaña el día de la Paloma con el lema “Stop Montañas de Cemento”. Con la Red Almeriense se están asumiendo casi todos los discursos que reivindicábamos este verano, sobre todo en lo relativo al Bajo Almanzora.

Además hay que seguir coordinando acciones con las otras redes, la andaluza, la murciana, con las que hasta ahora ha habido una relación estrecha, y otras más en todo el estado y tratar de consolidar una coordinadora o federación estatal a medio plazo.

Debemos transformar la retórica atacando sistemáticamente una serie de cuestiones que ya se han convertido en el eje de los discursos de la red almeriense, desmontando las mentiras de los políticos que tratan de vender la idea de que esta destrucción sin precedentes es desarrollo sostenible.

Almería se ha convertido en carnaza fácil de las grandes promotoras y nos hallamos ante el mayor proceso de especulación inmobiliaria de la historia europea, en un momento en el que la especulación es el epicentro de nuestra economía implicando a agentes de todo el espectro político y social.

Falta un trabajo de cara a la población que deje de fomentar la especulación como una forma incluso bien vista de inversión, denunciarla sistemáticamente como la destrucción irreversible del patrimonio de todos.

ALM: ¿Cuál ha sido tu experiencia en el movimiento contra la especulación en Almería? ¿Cómo ves el movimiento en la actualidad?

JDV: Hace un año parecía que fuera imposible conseguir gran cosa, el movimiento ha estado algo lastrado por la tendencia a llegar a toro pasado cuando los proyectos estaban construidos y poco  o nada se podía hacer. Creo que esto ha empezado a cambiar. Se están desarrollando otras estrategias de presión más a largo plazo.

Desde este verano se están produciendo cambios, es difícil prever el futuro, aunque la batalla es larga, y la carrera, de fondo... el enemigo es el más poderoso y múltiple que podríamos imaginarnos. Pero hay que tener esperanzas de conseguir cosas.

El momento actual está marcado por el fenómeno Algarrobico, cuyo futuro es incierto y hay que seguir luchando por él. Es un tema en el que hemos conseguido atraer las fuerzas de todo el movimiento ecologista. Es un símbolo, pero hay cosas mucho más graves en la provincia que también hay que convertir en símbolos de nuestra lucha, hacerlos visibles.

Otro hito reciente es el informe Fourtou de la Unión Europea, fruto de los esfuerzos de la plataforma Abusos Urbanísticos No de la Comunidad Valenciana. Esto servirá para medir hasta donde puede llegar la intervención del UE y su efectividad, pero en cualquier caso abre la vía en el sentido que planteábamos en el informe Almería-Murcia 2015.

Otro gran tema que se ha desatado recientemente es la problemática del agua, que quizás se convierta en  un freno real a la construcción. La escasez de recursos pone de manifiesto más que otra cosa que el territorio se está destruyendo según criterios que nada tienen que ver con la sostenibilidad.

Personalmente me pregunto qué pasará cuando el tema de la lucha contra la especulación se politice (como ha empezado a ocurrir con el Algarrobico) a escala estatal, cuando pase a formar parte de la agendas electorales de la elecciones generales (quizá ya ocurrirá así en las próximas). Entonces no cabe duda de que nuestras estrategias tendrán que cambiar, no sé si será mejor o peor, pero será distinto, tendremos que ocuparnos también de denunciar las mentiras de  los que pretenden defender nuestra lucha dentro del sistema político... o callarnos y entrar en el juego de intereses. Son decisiones difíciles para los movimientos, pero creo que preservar la independencia es fundamental.

Por lo demás está claro que no hay un único movimiento contra la especulación sino muchos y diversos, como diversas son las personas y grupos que los forman, y eso es bueno, lo importante es respetarse mutuamente y poder unir fuerzas cuando es necesario. No todos comparten esta opinión.

ALM: ¿Como ves la cuestión urbanística en un marco más amplio de los problemas contemporáneos de la sociedad?

JDV: Podemos analizar la especulación desde paradigmas críticos del "postestructuralismo" como procesos de estandarización del territorio, o de virtualización del territorio.

Las representaciones de la industria inmobiliaria y turística, que posibilitan la transformación de la esfera virtual de la especulación a la esfera material de los ladrillos y el cemento, son una parte esencial de este proceso de virtualización del territorio. Son imágenes estándar que construyen una realidad paralela, de acuerdo a los criterios de diseño de la industria del momento y que no tienen nada que ver con las realidades de la zona y sin embargo, como diría Baudrillard, llegan a suplantar la realidad, llegan a hacerse más reales que la realidad misma. Los carteles publicitarios que cubren el territorio son la Pantalla Total de una ficción que ha suplantado la realidad hace mucho tiempo. Las banderolas ubicuas, y casi siempre ilegales, que inundan el paisaje con sus colores chillones, son los estandartes del nuevo imperio.

Las representaciones del turismo y la inmobiliaria son uno de los mecanismos esenciales del proceso de estandarización y asimilación, convierten la especificidad del territorio a los valores estándar de una industria global.

Las promotoras extienden sus tentáculos en todas direcciones, casi han suplantado al Estado: lo financian todo, sus logos son omnipresentes: así se aseguran un control total del territorio, son las “grandes benefactoras” de la sociedad...

Están también los modelos de ciudad-megaurbanización privada que son modelos antisociales, sin espacios públicos (aparte de los centros comerciales) destinados a un mayor consumo individual y a un confinamiento cada vez mayor del individuo en las tecnologías y prótesis de la información y el ocio, ya sea en la casa o en el parque comercial, o sea de nuevo el problema de la virtualización, no ya del territorio, sino de los cuerpos, de los sujetos.

Es lamentable que el residente se haya creído el cuento de que para tener una vida digna tienen que modernizarse y que para ello tienen que estar rodeados de grandes centros de ocio a la americana y restaurantes de comida rápida.

La asimilación del territorio y de los cuerpos que lo habitan en la industria global conlleva una anulación de todas las especificidades, a muchos niveles (natural, social, cultural...).

Las grandes infraestructuras, como el AVE, las autopistas, son pasos hacia la virtualización del territorio y su asimilación en la búsqueda del tiempo real de la información. Como diría Virilio, cuando viajas en el tren de alta velocidad o en la autopista el viaje en sí mismo desaparece, se ha convertido en un molesto lapso de tiempo para llegar de un lado a otro, lapso que se torna cada vez más corto merced a las nuevas tecnologías. El paisaje y la realidad del territorio se aleja así cada vez más de los que se desplazan por las vías veloces de la información y la especulación, el territorio se desarticula, está atravesado de estructuras que lo ignoran por completo. El abismo entre real y virtual se hace cada vez más grande al tiempo que se invierten los polos y lo virtual intenta suplantar a lo real de forma cada vez más definitiva.

La planificación del territorio debería tener en consideración todas estas cuestiones y desarrollar un planeamiento en el que tanto el territorio como aquellos que lo habitan tengan el espacio y el tiempo para existir en su especificidad, más allá, o más acá de las redes globales y estandarizadas de la información. Esta es la especificidad que debemos defender y el enemigo contra el que luchamos. Estamos ante el monstruo del imperio contemporáneo en toda su crudeza, que coloniza el mundo con las nuevas tecnologías y representaciones de una industria global.

Estudiar las diferentes líneas de influencia, las genealogías de las distintas representaciones, como las modas de la construcción, los campos de golf, las representaciones que operan en la base de la industria inmobiliaria... es algo que me interesa en sí mismo y que vincula este trabajo con mi investigación teórica en otras áreas.

ALM: ¿Qué esperas que se pueda conseguir?

JDV: Hace meses parecía imposible que se consiguiera nada en esta lucha. Aun ahora es incierto lo que se pueda conseguir, pues aun en el caso del Algarrobico, que no tiene precedentes por las fuerzas que se han unido y la presencia mediática que ha tenido, no se sabe qué va a pasar. Pero las cosas han cambiado en el último medio año.

No hay que ser ni excesivamente optimista, ni excesivamente pesimista. No vamos a parar la construcción. Pero quizá contribuyamos a que la catástrofe sea menor, a que haya menos impunidad. Si conseguimos la intervención europea, una presencia mediática a escala nacional, una denuncia efectiva de las cuestiones más graves antes de que estas ocurran o de que se aprueben... puede reducirse el daño. Quizá consigamos un desarrollo menos caótico en relación con las infraestructuras. Y también es posible que consigamos preservar alguna zona amenazada.

Todo depende de muchos factores y por nuestra parte de las políticas que seamos capaces de articular. Es difícil porque el enemigo es tan enorme y nosotros tan pequeños. Hay que intentar crecer, trasladar el problema a la sociedad, crear un movimiento fuerte, pero de momento cuento con nuestras fuerzas actuales, y con economizarlas al máximo.

ALM: ¿Cual es tu lugar preferido de Almería, el que más te gustaría preservar?

JDV: Está la amada casa de Mojácar, en la que se respira de un modo particular, suspendida en el paisaje y la luz de Sierra Cabrera... pero temo que su hechizo se acabe pronto, con el asedio del cemento y de las masas.

El fulgor. Playa del olvido © Jaime del Val

En general amo los paisajes de Almería en la tarde, cuando miras en el contraluz, con el campo dormido fragmentado en mil veladuras de profundidad...

Pero hay un lugar en el Parque Natural, una playa que es la más hermosa y la más escondida de todas las del parque. No diré donde se encuentra, ni cual es su nombre, en realidad no lo tiene, está compuesta de varias calas que el mar junta o separa según se lleva o trae la arena. Pero yo la he llamado la Playa del Olvido. Sus nobles, poderosos y altísimos acantilados volcánicos son como rompientes del cielo en los que el presente se renueva en un olvido profundo de las cosas. En medio de unas de las calas que componen la Playa del Olvido hay una roca extraordinaria, afilada, esculpida con genio insuperable, potente, como un cañón proyectado a las estrellas. Siempre se regresa de esa playa como del otro lado de las cosas, y de uno mismo.

Espero que permanezca incólume más tiempo que ninguna otra.

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