FLORES DE LA ALMERÍA ÁRIDA

Frente a la aridez que caracteriza a gran parte de su territorio donde un interminable mosaico de tonos ocres dominan el paisaje, los “desiertos almerienses”esconden a la flora más rica y variada de la Península Ibérica. Aparentemente inertes, estos eriales dan cobijo a más de 2.000 especies de plantas, convirtiendo a la provincia de Almería en la capital europea de la biodiversidad.

En este auténtico paraíso botánico conviven especies de amplia distribución, con otras circunscritas al ámbito mediterráneo, ibérico o al andaluz. Entre éstas destaca un elevado número de especies endémicas o exclusivas cuyo hábitat natural se restringe a áreas muy delimitadas; así, aparecen plantas ligadas a accidentes geográficos determinados, como la Boca de Dragón que solo vive en la Sierra de Cabo de Gata, o a sectores geográficos concretos, como la Siempreviva Morada ligada al Sudeste Peninsular.

Estas joyas botánicas no hacen más que aumentar el extraordinario valor florístico de esta región que para los fitosociólogos tiene nombre propio, la Provincia Corológica Murciano-Almeriense (Sector Almeriense), y que a groso modo ocuparía las cotas inferiores a los 800 metros de altitud (Piso Termomediterráneo), incluyendo a gran parte del litoral, llanos de Tabernas y de Sorbas y Cuenca del Almanzora. Esta gran superficie, la más árida del continente europeo, se caracteriza por registrar precipitaciones anuales inferiores a los 300 l/m5, que no llegan a los 200 en algunas áreas de Cabo de Gata o el Bajo Almanzora donde se puede hablar con propiedad de auténticos desiertos. A esta escasez de lluvias le acompaña el elevado tiempo de insolación, con más de 3.000 horas anuales, y una tremenda evapotranspiración que constituyen factores condicionantes del paisaje vegetal.

El aprecio y disfrute de este gran tesoro biológico ha de pasar necesariamente por un mayor conocimiento del mismo y por la divulgación efectiva de sus caracteres y valores más notables. La botánica ha sido tradicionalmente una disciplina elitista, con una jerga propia que complica aún más su comprensión y el acercamiento del profano en la materia. Con la intención de variar esta tendencia, se intenta desde estas líneas dar a conocer alguna de estas joyas vivientes, animando a nuestros lectores a salir al campo, a observar y a disfrutar de estos singulares habitantes de los desiertos almerienses.

Euzomodendrom bourgaeanum

Euzomodendrom bourgaeanum. © JJMG.Auténtica joya biológica del desierto almeriense, esta brasicácea está representada por un género monoespecífico y endémico circunscrito exclusivamente al área de Tabernas.  Es un arbustillo, de hasta 50 cm de altura muy ramificado que crece sobre margas y calizas, soportando bien la salinidad y la presencia de yeso en el suelo, siendo localmente abundante en los márgenes de alguna de las ramblas de estos secarrales.  La floración se produce entre febrero y mayo; las flores, que aparecen situadas en el ápice de las ramillas, son de un llamativo color amarillo cremoso, mientras que los frutos (mayo - junio) de forma oblonga llegan a medir hasta 1 cm. Incluida como especie Rara en el Catálogo Andaluz de Flora Amenazada y en Peligro de Extinción, su protección in situ y la recolección de semillas para su almacenamiento en bancos de germoplasma parecen, en principio, medidas suficientes para garantizar su conservación.

Clavelina del Cabo (Dianthus charidemi

Clavelina del Cabo. © JJMG.Endemismo exclusivo de Cabo de Gata, donde llega a ser localmente abundante, esta cariofilácea suele localizarse en valles y barrancos húmedos del interior del complejo serrano, aunque también puede encontrarse cerca de acantilados marinos. Su relación con estos suelos volcánicos es muy evidente, apareciendo en zonas donde es frecuente la presencia de dacitas y andesitas. Dentro de la flora andaluza se la considera como una planta Rara por su distribución tan localizada, aunque sus poblaciones actuales no parecen estar amenazadas. La floración se produce entre los meses de mayo y julio; la corola presenta cinco pétalos de color blanco rosáceo que la hacen inconfundible.

Boca de Dragón del Cabo (Antirrhinum charidemi). 

Boca de Dragón del Cabo. © JJMGPrecioso endemismo almeriense exclusivo de la Sierra de Cabo de Gata de la que recibe el nombre la especie (en el siglo II Tolomeo denominó a esta serranía Promontorium Charidemi). Descubierta en 1882 por el botánico danés J. Lange es una planta rupícola que crece sobre roquedales volcánicos cercanos a la costa, en altitudes comprendidas entre los 50 y 350 metros. Las llamativas flores, de corola rojiza y paladar amarillo, aparecen entre marzo y junio, aunque pueden ser observadas fuera de este período. Es una de las 24 especies de flora andaluza que aparecen catalogadas como en Peligro de Extinción según del Anexo I de Convenio de Berna; en este sentido, cabe destacar que en 1978 se realizó con éxito un refortalecimiento de su población lo que abre expectativas esperanzadoras para su conservación in situ. En el Catálogo Andaluz de Flora Amenazada y en Peligro de Extinción aparece en la categoría de especie Vulnerable.