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SIERRA ALHAMILLA: UN OASIS EN ENTRE LOS ERIALES COSTEROS.
Entre los calcinados llanos del Desierto de Tabernas y la Bahía de Almería se iza una espectacular barrera natural que aísla a estos eriales de la influencia directa del Mediterráneo: Sierra Alhamilla. Situada en dirección Suroeste- Nordeste y parte integrante de las Cordilleras Béticas más orientales, este macizo montañoso actúa como un gran pulmón que oxigena a los asolados páramos circundantes. Punto importante en el asentamiento de los primeros pobladores de la provincia (Culturas del los Millares y del Argar), su nombre delata por si mismo la notable influencia que la época islámica tuvo en su historia y continúa teniendo en sus actuales aspectos antropológicos y paisajísticos. A todo esto debemos añadir su gran valor como refugio para multitud de animales y de plantas que han encontrado en este “oasis” un lugar adecuado para sobrevivir frente al rigor y hostilidad del medio circundante. Principales aspectos climáticos y geológicos: El clima, similar al del resto de las zonas áridas almerienses, puede catalogarse como mediterráneo subárido. Las precipitaciones se concentran durante el otoño y no suelen superar los 350 l/m2 a lo largo del año; de carácter habitualmente torrencial contribuyen a erosionar los despoblados páramos que se sitúan entre la media montaña y el pie de monte, dibujándose un paisaje de cárcavas, torrenteras y ramblas. Los vientos dominantes son los “ponientes”, seguidos de los “levantes” más calurosos y responsables de las lluvias otoñales, así como del aire tórrido que suele caracterizar a gran parte del caluroso estío. La temperatura media anual se sitúa entorno a los 14ºC, llegando a alcanzar mínimas de hasta -7ºC en las cotas más altas que superan los 1.000 metros sobre el nivel del mar (Cerrón de Lucainena 1.004 m, Cerro del Oro 1.197 m, Mina 1.216 m, El Puntal 1.369 m y Colativí 1.387 m). Aunque efímeras, no suelen ser raras las nevadas invernales con la llegada de frentes fríos a este extremo del Sudeste peninsular, presentando entonces la sierra un aspecto tremendamente llamativo que contrasta aún más con los secarrales circundantes.
Sierra Alhamilla forma parte de las Cordilleras Béticas del litoral almeriense al igual que las Sierras de Gádor y de Cabrera, la cual puede considerarse como una prolongación natural de ésta. A grandes rasgos, se puede afirmar que está compuesta por una superposición de mantos geológicos comunes a las serranías adyacentes. El más antiguo es el Nevado Filábride, formado por micaesquistos, granates, cuarcitas y otras rocas metamórficas, que ocupan el núcleo de la serranía y afloran en su vertiente Norte.
Sobre esta se asientan materiales más modernos, procedentes del Complejo Alpujárride, donde abundan filitas, denominadas popularmente launas, cuarcitas azuladas, calcitas, cuarzos y margas. Cabe destacar la influencia sobre estos y otros materiales de importantes fenómenos hidrotermales, que se manifiestan aún en algunos puntos como en los Baños de Sierra Alhamilla. En la capa de calizas que se encuentra entre las pizarras del estrato cristalino aparecen grandes áreas donde el carbonato cálcico ha sido sustituido por carbonato ferroso, oxidándose en los estratos superiores y dando lugar a importantes yacimientos metalíferos de hierro, aunque también es destacable la presencia de otros minerales como el plomo, ambos explotados intensamente durante el siglo XIX y el primer tercio del XX.
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