El
grupo constituido por las Sierras de Bédar, de
la Atalaya y de Alcornia, aunque con entidad propia,
pueden considerarse como las estribaciones más
orientales de la Sierra de los Filabres. Al igual que ésta
está compuesta por materiales intensamente tectonizados
pertenecientes al Complejo Nevado-Filábride. Con una
altitud media inferior a la de la Sierra de Cabrera (La
Atalaya 880 m) y con un perfil más suave y menos
agreste, sus ondulados páramos dan lugar a una
importante red de drenaje que, como principales
elementos del paisaje, darán lugar al nacimiento del Río
Jauto, afluente del Río Aguas, y a diferentes fuentes y
manantiales.
Sierra
Almagrera es
una pequeña montaña, constituida principalmente por
micaesquistos y filitas y situada al Nordeste de la
desembocadura del Río Almanzora. Discurre paralela a la
línea de costa, alcanzando una longitud de 8 Km y una
altitud máxima de 367 m (pico Tenerife). Muy abrupta,
se encuentra atravesada por numerosos barrancos que, en
la zona litoral, forman altos acantilados y recónditas
playas y calas, prácticamente vírgenes y cuyos tonos
oscuros contrastan con el azul turquesa de las aguas
mediterráneas.
Desde el punto de vista geológico,
puede afirmarse que está constituida por un antiguo
pliegue (horst), originado durante la era primaria,
aislado y separado del resto de las serranías
almerienses (Unidad Almagro-Almagrera) y unida geológicamente
a los terrenos de Águilas y Mazarrón (Complejo
Ballabona-Cucharón) que se prolongan por la costa
murciana.
Sus estratos, que aparecen resquebrajados,
presentan gran cantidad de grietas y fallas que
probablemente se originaron durante la era terciaria,
como consecuencia del desplome del anticlinal sobre el
que se asientan y como consecuencia indirecta de los fenómenos
volcánicos de la Sierra de Cabo de Gata. El paulatino
enfriamiento del magma (que nunca llegó a salir al
exterior en esta zona) y la acción de importantes
procesos hidrotermales dio lugar a los filones metalíferos
que otorgaron a esta serranía fama internacional. En
este sentido, cabe destacar la presencia de aguas
termales muy alcalinas que emanan a más de 50 °C,
por encima de los 30 m de altura sobre el nivel del mar
y que constituyeron uno de los principales obstáculos a
la hora de la explotación minera.
La
Sierra de Almagro, situada al Este de Huercal-Overa,
es un macizo que, pese a su modesta altitud, contrasta
fuertemente con las llanuras circundantes. La construcción
durante la década de los 80 del Pantano de Cuevas del
Almanzora ha cambiado radicalmente la fisonomía de este
asolado promontorio, convirtiéndolo en una zona con una
fuerte personalidad paisajística y estética. Por sí
misma, y dada su estructura calizo-dolomítica, actúa a
modo de una inmensa esponja que recarga de forma natural
los acuíferos colindantes, por lo que tiene gran
importancia para la próspera agricultura de la comarca.
La
Sierra de los pinos, del Aguilón y La
Cuerda de Las Palomas conforman un pequeño complejo
serrano, paralelo a la línea de costa, que cabalga a
caballo entre los términos municipales de Cuevas de
Almanzora y de Pulpí, aislando a la línea de costa de
las llanuras sedimentarias interiores.
Pertenecientes a
las Cordilleras Béticas, con una altitud máxima de 505
m, estas sierras prelitorales están compuestas por
diversos materiales de los mantos de la orogenia alpina
(Complejos Nevado-Filábride, Alpujárride y Maláguide).
Sus cumbres están formadas por calizas y dolomías que
le dan un color gris característico. Entre los
materiales más representativos que afloran en la sierra
destacan además mármoles cremas, areniscas, pizarras,
filitas, cuarcitas, margas y conglomerados, entre otros.