ALMERÍA
BAJO EL MAR: UN MUNDO POR DESCUBRIR

El
mar ocupa casi las tres cuartas partes de la superficie
del planeta Tierra que, en cualquier caso, debió
denominarse planeta Agua. Esta situación de privilegio
marca una fundamental diferencia entre nuestro mundo y
el resto de cuerpos celestes hasta ahora conocidos. En
los océanos se originó la vida hace más de 3.500
millones de años. Todos los animales y vegetales que
actualmente pueblan, tanto los fondos marinos, como la
superficie terrestre, parten de antecesores que vivieron
inmersos en los mares, desde primitivos organismos
unicelulares como las algas verdiazules, hasta el propio
hombre. Los seres humanos aún conservamos señas de
identidad de este pasado común; así, durante su cuarta
semana de vida el feto presenta primitivos y efímeros
arcos branquiales, mientras que flota en un pequeño mar
salado constituido por líquido amniótico.
El
Mar de Alborán, que baña a la mayor parte del litoral
almeriense, actúa como una enorme válvula de conexión
entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, los
cuales permanecen conectados mediante un flujo constante
a través del Estrecho de Gibraltar. Se estima que este
mar interior se renueva totalmente mediante este proceso
cada 97 años. Las aguas atlánticas, menos saladas, se
superponen a las mediterráneas que quedan en el fondo;
así mismo, la mayor concentración de oxígeno disuelto
de las primeras favorece el desarrollo de fitoplancton y
zooplancton, creando las condiciones idóneas para el
asentamiento de un importante banco pesquero rico en
especies de alto valor culinario y económico, como el mero,
el jurel, la gamba roja, el pulpo,
la sepia o el calamar, entre otras muchas,
que han sido explotadas secularmente por los habitantes
de ambas orillas del Mare Nostrum, constituyendo
en la actualidad uno de los principales caladeros de la
flota pesquera de andaluza.

Las
plataformas continentales que bordean a las tierras
emergidas, que en el caso del Mediterráneo tienen una
anchura media de 5 kilómetros, albergan casi a las
cuatro quintas partes de todos los seres vivos de
nuestro planeta, alcanzando densidades que solo pueden
expresarse mediante números gigantescos. Una sola gota
de agua en suspensión puede contener miles de animales
y plantas microscópicos cuyo conjunto forma el plancton,
primer y vital eslabón de la cadena trófica de los océanos.
Estas aguas litorales son utilizadas por gran número de
peces, moluscos, crustáceos y otros seres marinos para
reproducirse y criar, por lo que de su estado de
conservación depende, en buena medida, la vida de los
océanos.
Con
226 Km de longitud, la costa almeriense presenta un gran
número de accidentes geográficos debido a la proyección
del Sistema Penibético y del área volcánica de Cabo
de Gata sobre el mar, dando como resultado un singular y
variado litoral compuesto por amplias playas, coquetas y
recónditas calas, cinturones dunares y formidables
acantilados marinos. En el poniente se dibuja un suave
perfil costero, formado por grandes playas de arenas
finas con importantes asentamientos turísticos y
espacios naturales de singular belleza como Punta
Entinas - Sabinar.
En el levante se sitúan impresionantes edificios pétreos
como la sierra volcánica del Cabo de Gata, la de
Cabrera o la de Almagrera, kilómetros de playas sin
urbanizar e innumerables calas y playas prácticamente vírgenes,
que esconden espectaculares fondos marinos.