Datos
sobre el estado del litoral almeriense
A
priori, el litoral almeriense parece gozar de buena
salud o, por lo menos, mejor que el de otras partes
del Mediterráneo. Los principales problemas son los
comunes a otras áreas de este Mar, como la
sobreexplotación pesquera, el vertido de residuos y
la contaminación marina o la alteración de la dinámica
de las aguas litorales con la construcción de puertos
y otras infraestructuras. Algunos bioindicadores como
la ausencia del alga Caulerpa prolifera,
indicativa de los procesos de eutrofización de las
aguas, o el buen estado de conservación de las
praderas de Posidonia oceánica plantean
un panorama esperanzador en áreas como Cabo de Gata.
Sin embargo, ni siquiera esta privilegiada franja de
la costa almeriense es ajena a los principales
factores que amenazan la integridad de los mares
costeros. Así, los desastrosos efectos ecológicos
causados por una “marea negra”, producida en 1990
y que afectó a algunos puntos de esta costa, aún
persisten en la actualidad y tardarán probablemente años
en recuperar su estado inicial.
Almería,
como provincia marítima, cuenta con una importante
flota pesquera que se distribuye principalmente por
los puertos de Almería, Adra, Garrucha, Carboneras y
Roquetas de Mar. Durante 1997, estas instalaciones
portuarias registraron un volumen de captura de
9.353.315 kilos y unos beneficios brutos de
4.192.210.722 de pesetas.
En cualquier caso, se trata
de una flota sobredimensionada, que carece de sentido
dentro del actual contexto pesquero de la Unión
Europea y que precisa de un progresivo
desmantelamiento y de una reconversión efectiva del
sector a medio plazo y no de incoherentes subvenciones
a fondo perdido que, aunque parecen resolver el
problema a corto plazo, están hipotecando el futuro
de muchas familias.
En este sentido, cabe destacar que
durante 1997 se subvencionaron en los puertos de la
provincia de Almería, junto con el de Motril en
Granada, más de 1.200 millones de pesetas, en
conceptos de ayuda por nuevas construcciones de buques
y modernización de los mismos. Parece necesario
apostar decididamente por la reconversión del sector.
Los
recursos marinos no son ilimitados y si bien es difícil
que lleguen a extinguirse las especies habitualmente
capturadas, no lo es tanto el que dejen de ser
productivas por el agotamiento de los caladeros. Además,
la problemática planteada en este sector con países
como Marruecos y otros estados del Norte de África,
no ha hecho más que empezar. Sería más inteligente,
por parte de los responsables administrativos y políticos,
potenciar el desarrollo del sector secundario,
apoyando la creación de plantas de transformación y
embasado de productos del mar y apostando por la
investigación en el campo de la acuicultura marina,
en vez de buscar situaciones de confrontación con
estos países de los que, en cualquier caso, se podrían
obtener pingües beneficios económicos si se
consiguieran establecer relaciones estables para la
comercialización de sus capturas desde Almería y
otros puntos de Andalucía, al resto de los países
miembros de la Unión Europea.
Aunque
la mayor parte de la flota faena en caladeros alejados
de la costa, en diferentes puntos del Mar de Alborán,
un porcentaje considerable lo hace dentro de la
plataforma continental, como algunos barcos de
arrastre entre los que destacan las bacas y baquillas.
Este tipo de pesca de arrastre solo puede emplearse en
profundidades superiores a los 50 metros; sin embargo,
estos límites no se respetan habitualmente, utilizándose
en fondos poco profundos donde el daño ecológico y
para las propias reservas de pesca es demoledor. Algo
similar ocurre con el cerco,
utilizados por las traíñas, que solo pueden
utilizarse en profundidades superiores a 35 metros;
cuando se lanzan en fondos de menor calado se produce
un efecto similar al arrastre, con la destrucción de
los fondos y pérdida de huevos y alevines. Frente a
esta situación parece evidente la necesidad que las
administraciones competentes se doten de los medios
suficientes para asegurar el estricto cumplimiento de
la normativa vigente, además que las Propias Cofradías
de Pescadores establezcan la regulación y control de
sus flotas respectivas.
En
este sentido, cabe destacar algún tipo de iniciativa
como el hundimiento de arrecifes artificiales que se
han realizado en algunos puntos de la costa
almeriense, cuyo objetivo es limitar este tipo de usos
irregulares de las artes y regenerar los fondos
submarinos donde se asientan. Según datos de la
propia administración durante el bienio 1993-94 se
invirtieron en este proyecto 86 millones de pesetas en
el Parque Natural de Cabo de Gata - Níjar, a los que
hay que añadir 10 millones de una reciente asistencia
técnica y 1.644 millones que se pretenden invertir
durante los próximos años en esta línea de
actuaciones. Sin entrar en valoraciones sobre los
resultados y el coste económico de este tipo de
actuaciones que, en cualquier caso, parecen bastante
cuestionables, sorprende el hecho de que no se
utilicen de forma habitual otros medios como el
hundimiento de embarcaciones por encima de los 35
metros. Debidamente lastradas y eliminadas las partes
contaminantes, este tipo de estructuras potencian el
desarrollo de una gran cantidad de vida, impiden
eficazmente el uso ilegal de artes de pesca y suponen
un atractivo añadido a los fondos submarinos, todo
ello con costos económicos muy reducidos.
Entre
las actividades deportivas más denostadas durante los
últimos años se encuentra la pesca submarina. Se ha
achacado a esta práctica la disminución de buena
parte de los recursos biológicos de las aguas
costeras, habiéndose prohibido dentro del Parque
Natural de Cabo de Gata - Níjar. Si bien es cierta su
incidencia negativa sobre algunas especies de peces
sedentarios como el mero, parece exagerado y
poco riguroso responsabilizar a esta actividad de la
sobreexplotación a la que se ve sometida la mayor
parte del litoral almeriense. A la hora de analizar
esta situación no debe olvidarse que la pesca
submarina es una actividad deportiva perfectamente
regulada y que constituye un reclamo turístico añadido
para la costa de Almería. Probablemente el futuro de
esta actividad no pase por su “persecución”
social y administrativa, sino por erradicar
actividades colaterales ilegales y muy dañinas, como
la comercialización de pescado obtenido mediante este
método que aún ofrece pingües beneficios y que se
potencia a través de la demanda generada por algunos
establecimientos de restauración costeros, el uso de
torpedos para inmersiones más rápidas, la pesca
nocturna y el uso de escafandra autónoma. Así mismo,
se podría proceder al control efectivo de fusiles
neumáticos y de aire comprimido que actualmente
carecen de regulación y prohibir cautelarmente la
pesca de algunas especies que se encuentren amenazadas
dentro de determinados hábitats como el mero.
Un
reciente estudio, realizado por la Consejería de
Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, aporta
información abundante y significativa sobre los
vertidos que se realizan en la costa de esta comunidad
autónoma. Según los datos referidos a la provincia
de Almería, que aparecen en este Inventario de
Vertidos Líquidos al Litoral de Andalucía
(1997), de los 88 puntos activos y de gran diámetro
(mayor a 600 mm. o emisarios) en la conducción de
desagües, tan solo 3 están debidamente autorizados.
El volumen medio de vertidos se establece en 171.281
m;/día, de los que 72.719 carecen de autorización. 5
de los 7 puntos de vertidos de origen industrial que
aparecen en esta provincia derraman sin autorización
3.692 m; diarios. Cabe destacar, la existencia de
irregularidades en algunas redes de saneamiento cono
las de Adra o Garrucha, cuyos aliviaderos de emisarios
realizan vertidos al mar de forma permanente. En
cuanto al estado de las 15 estaciones depuradoras de
aguas residuales, en tan solo 2 el funcionamiento es
óptimo, mientras que 11 están sin evaluar y en las 2
restantes se cataloga como malo. En este sentido, y
según la misma fuente, cabe destacar la existencia de
un programa conjunto entre la Diputación de Almería
y Obras Hidráulicas para el cumplimiento de la
normativa comunitaria, que obliga a tratar antes del
2005 las aguas residuales de los núcleos de población
mayores de 2.000 habitantes - equivalente.
Según
el mismo estudio, los vertidos de naturaleza
industrial representan casi el 50% del total; de éstos
el 96% (90.000 m;/día) corresponden a la Central Térmica
de Carboneras de ENDESA, contando con autorización
expresa de la Consejería de Medio Ambiente, siendo así
“porque en la costa de Almería hay un escaso número
de actividades de este tipo”. En lo referente a
la empresa DERETIL, S.A. (Cuevas del Almanzora) se
espera que la aprobación de un sistema de cogeneración
“permitirá, en alguna medida, la reducción de
la carga contaminante o volumen de efluentes de sus
instalaciones”. Pese a estos datos tan
significativos y que despiertan ciertas dudas sobre la
tan proclamada calidad ambiental del litoral
almeriense, el trabajo concluye afirmando que “Almería
puede considerarse como una provincia con escasa
problemática de vertidos al litoral”. En
cualquier caso, atendiendo a estas cifras, parece que
es mucho lo que hay que hacer para que esta frase no
se transforme en una declaración de intenciones.