Embalse
de Benínar.
Situado
en el término municipal Berja, constituye el
más modesto de los humedales almerienses en
cuanto a ornitofauna se refiere. Ocupa la
cuenca endorreica del curso alto del Río Adra
donde antaño se situaba la población de Benínar
que dio nombre al embalse, ocupando una
extensión aproximada de 73 hectáreas. Esta
obra de ingeniería hidráulica, desarrollada
entre las décadas de los 70 y 80 tiene una
vital importancia para el riego de las zonas
agrícolas del “Poniente Almeriense”. Es
el refugio de algunas aves acuáticas y
marinas que lo utilizan principalmente como
reposadero; entre éstas destacan diversas
especies de garzas, anátidas, rállidos
y aves pelágicas como los cormoranes.
Existe una interesante cita correspondiente a
1991 de malvasía cabeciblanca, que
corresponde a los movimientos de dispersión
de la especie dentro del entorno provincial.
También destaca la presencia del fartet,
un pequeño pez de aguas continentales que se
encuentra amenazado de extinción.
El
acceso al pantano, que carece de medidas específicas
de protección, puede realizarse a través de
la carretera comarcal que une las localidades
de Berja y Darrícal. Además de las vistas
que ofrece este aguazal con el marco de fondo
de Sierra Nevada, destaca por su singularidad
la pedanía de Alcolea de Darrícal, hasta
hace poco ayuntamiento autónomo, que
probablemente sea uno de los lugares más
desconocidos de la Baja Alpujarra almeriense.
Albuferas
de Adra
Las
Albuferas de Adra, situadas en el término
municipal del mismo nombre, están compuestas
por dos lagunas denominadas Albufera Honda y
Albufera Nueva, que en conjunto ocupan una
extensión aproximada de 75 hectáreas.
Este
aguazal de aguas permanentes aparece
rodeado por un denso cinturón de
vegetación palustre compuesto
principalmente por carrizos, cañas,
juncos y eneas, aunque
quizá su característica morfológica más
destacable sea la de presentar amplias láminas
de “aguas libres” donde se concentra
una variada y rica ornitofauna.
Situadas
dentro de una cuenca endorreica, se nutren
principalmente por las aguas de lluvia
procedentes de las ramblas de “Las
Adelfas” y de “La Estanquera”, así como
por infiltraciones subterráneas de los acuíferos
circundantes, destacando las de origen marino;
en este sentido cabe resaltar, que la Albufera
Nueva se originó a partir de una primitiva
bahía, separada del mar por una franja de depósitos
endorreicos, como consecuencia del
encauzamiento durante el siglo XIX del Río
Adra hasta esta zona para evitar así las
avenidas e inundaciones que afectaban periódicamente
a la localidad. En cualquier caso, es el
humedal que mantiene los niveles más bajos de
salinidad en comparación con el resto de los
aguazales almerienses.
Actualmente,
se encuentran literalmente embutidas
entre invernaderos, situación que
compromete, tanto a sus valores estéticos
y paisajísticos, como a la calidad
ambiental de sus aguas.
Sin
embargo, pese a soportar y estar
amenazadas por procesos de eutrofización
y de contaminación por biocidas, este
aguazal constituye uno de los
principales enclaves de Andalucía
Occidental para el mantenimiento
estacional de miles de rállidos,
zampullines y anátidas.
La especie más abundante es la focha
común, sedentaria al igual que la gallineta
común; otros rállidos más escasos
y raros son el diminuto rascón o
el llamativo calamón que, pese a
su gran tamaño y brillante colorido
azulado, suele ser detectado por su
inconfundible canto dentro de la
espesura del carrizal.
Los
patos son el segundo género en abundancia y el
primero en diversidad específica dentro de este
humedal.
Entre
estos destacan los ánades que,
como el rabudo, el friso, el
cuchara o el silbón,
invernan en la zona, al igual que los porrones
bastardo y el pardo, siendo
este último una especie muy escasa y
estando globalmente amenazada.
Otras
anátidas como el porrón común o europeo,
el ánade real y el pato
colorado son sedentarios nidificando
en estas lagunas.
A
mediados de los años 80 se incorporó a esta
lista la malvasía cabeciblanca, que
actualmente tiene en las Albuferas de Adra el
principal núcleo reproductor del Mediterráneo
Occidental.
El
general, puede afirmarse que la mayoría
de las anátidas descritas poseen marcados
pasos migratorios, destacando el
postnupcial que concentra a miles de
ejemplares durante los meses de septiembre
y de octubre, siendo esta la época más
aconsejable para la realización de
observaciones. Entre los zampullines
destacan el chico y el somormujo
lavanco, ambos nidificantes en la
localidad.
Al
atardecer, cientos de garcillas bueyeras
y garcetas comunes y otros ardéidos más
escasos como las garzas reales, los martinetes
y los avetorillos van acomodándose sobre
los cañaverales y carrizales donde pasarán la
noche. Las gaviotas utilizan estas
someras lagunas para descansar, mientras que los
fumareles se alimentan de insectos a ras
de su superficie.
Además
de las aves acuáticas y marinas que
visitan o viven en la Albufera, destaca la
presencia de multitud de pajarillos que
desarrollan su vida alrededor de la
vegetación palustre, como distintas
especies de carriceros, mosquiteros,
o ruiseñores, existiendo también
rapaces ligadas a estos medios como el
inconfundible aguilucho lagunero.
Sin
ánimo de realizar un análisis global de la
fauna de este espacio, no debe obviarse la
presencia de otros vertebrados como el fartet,
que probablemente esté representado aquí por
una subespecie diferente al resto de las
existentes en la franja mediterránea y el galápago
leproso, que presenta en este aguazal las
mayores concentraciones dentro del ámbito
provincial.
Declarada
como Reserva Natural en 1989 por la Junta de
Andalucía, están incluidas en el Convenio
Ramsar sobre Zonas Húmedas de Importancia
Internacional, aunque paradójicamente no han
sido declaradas como área ZEPA de la U. E.
Recientemente se ha propuesto su catalogación
como Lugar de Interés Comunitario. Desde 1998,
año en el que fue adjudicada para el área una
subvención correspondiente a los fondos
estructurales “life”, de la Unión
Europea, viene realizándose un ambicioso
proyecto de restauración del medio, en el que
cabe destacar la propuesta de compra de los
terrenos que separan sendas lagunas y que
actualmente se encuentran ocupados por cultivos
bajo plástico. También son notables diversas
iniciativas llevadas a cabo en la zona, entre
las que destaca la colaboración con la Escuela
- Taller “José Oliva” de Adra en diversos
programas de educación ambiental, dirigidos
principalmente a los agricultores de la zona,
además de a la defensa y reintroducción del fartet
en las balsas adyacentes.
Sin
embargo, estas iniciativas no serán suficientes
sino se toman las medidas necesarias que
garanticen la protección definitiva del aguazal
y que pasan inexorablemente por la eliminación
progresiva de los invernaderos que rodean al
mismo, los cuales aportan directa o
indirectamente pesticidas y nutrientes (abonos)
que producen un efecto continuado de contaminación
y eutrofización de la lámina de agua, la cual
sobrevive a duras penas gracias a su dinámica
hidrológica.
El
acceso a la localidad puede realizarse a través
de la A-340 desde donde parte un desvío hacia
la localidad de Adra, conectando a esta vía con
la antigua N-340. Desde ésta, las Albuferas
aparecerán al margen derecho de la carretera
transcurridos unos 2 Km en dirección a Almería.
Para acceder a la Reserva o a alguno de los tres
observatorios de uso científico instalados en
el aguazal se precisa autorización de la
Delegación Provincial de Medio Ambiente. Sin
embargo, pueden obtenerse vistas generales del
área e incluso observaciones ornitológicas con
telescopio desde la propia carretera que
transcurre a lo largo del perímetro Norte del
humedal.