Salinas de Guardias Viejas

Como se indicaba en la introducción, la desaparición de humedales ha sido una constante histórica que se ha visto incrementada durante la última mitad del siglo XX. Sin embargo, lo que es lamentable y anacrónico a estas alturas del siglo y bajo el amplio abanico legal existente en el ámbito autonómico, estatal, comunitario e internacional, que permite la protección y conservación de estos privilegiados ecosistemas, es que aún se asista a la destrucción “legal” de estos hábitats, en una acto vandálico y de descarada permisividad, ante el más vulgar de los movimientos especulativos. 

Imagen "histórica" de las desaparecidas Salinas de Guardias Viejas. © JJMG.La destrucción de las Salinas de Guardias Viejas ha sido, sin duda, el atentado ecológico más importante de la última década en el ámbito provincial, hecho que algunos pretenden a toda costa que quede incluido en el saco sin fondo del olvido. Sin embargo, sería una falta de honestidad, por parte de los autores, no hacer referencia al que fuera uno de los humedales más singulares de Andalucía.

Dentro del municipio de El Ejido, al Oeste de la urbanización de “almerimar”, se encontraban hasta 1998 unas antiguas salinas, abandonadas desde 1936, y cuya explotación probablemente se remontase a los primeros asentamientos fenicios al igual que el resto de las salinas almerienses, aunque existen yacimientos arqueológicos de la época romana en su entorno que confirman su actividad durante dicho periodo.

Porrón moñudo. © JJMG.Con una extensión aproximada de 47 hectáreas, era el más meridional de los saladares almerienses.

Su lámina de agua salobre dependía en gran medida de los regímenes de precipitaciones al estar dentro de una cuenca endorreica, nutriéndose también de infiltraciones marinas y de aportes subterráneos de los acuíferos colindantes.

La vegetación estaba dominada por la salicornia o sosa y otras plantas halófilas, con presencia de manchas de carrizal y cañaveral en su perímetro Norte.Desde 1981, hasta su destrucción, censamos en este aguazal a más de 80 especies de aves acuáticas y marinas, lo que constituía uno de los índices de diversidad ornítica más elevados del Sudeste peninsular.

Aguja colipinta. © JJMG.La escasa profundidad de su lámina de agua favorecía la aparición de larolimícolos, sobre todo durante los pasos migratorios; entre estos destacaban el archibebe común, la aguja colinegra y colipinta, el vuelvepiedras, los correlimos común, zarapitín, menudo y grande, el combatiente, las gaviotas reidora, sombría, patiamarilla y un largo etcétera.

Andarríos chico. © JJMG.Durante los inviernos destacaba la presencia de importantes bandos de anátidas en los que el pato cuchara solía ser el más abundante.

Como especies reproductoras habituales se encontraban la cigüeñuela, la avoceta, la gallineta común, la focha común, el rascón, el chorlitejo patinegro o el charrancito.

Cabe destacar, que muchas de las especies descritas por diversos autores en este aguazal se encuentran incluidas en la Lista Roja de Vertebrados de España (ICONA 1992) en diversas categorías de amenaza. Entre éstas se han registrado en la localidad algunas aves en peligro a escala mundial como la cerceta pardilla o la gaviota de Audouin, cuya sola presencia obliga al Estado Español a la toma de medidas para la conservación del hábitat.

Ostrero.© JJMG.A modo de ejemplo, la nidificación en el área de más de 25 parejas de cigüeñuelas, situación que era común en este saladar, constituye un parámetro lo suficientemente singular como para haber propuesto su candidatura como Humedal de Importancia Internacional dentro del Convenio Ramsar, al que España está adscrito desde 1982.

No entra dentro de los objetivos de este capítulo realizar un repaso de la prolija legislación ambiental que hubiera permitido, sobradamente, defender y proteger a este aguazal ante la especulación más descarada y ante la inoperancia política. Sin embargo, cabe señalar que difícilmente puede avanzarse en el ámbito de la conservación y protección de la naturaleza, si se pierden la objetividad y los principios fundamentales y se cae en la diatriba, en la confrontación política y en la descalificación, tanto personal, como institucional, que no hacen más que diluir, eludir y distraer las energías necesarias para corregir el desaguisado cometido. 

Charrán patinegro. © JJMG.Restituir este hábitat destruido no es tan solo una quimera, sino que puede llegar a constituir una de las alternativas a emprender aplicando la legislación vigente. En cualquier caso, sería bochornoso que el Alto Tribunal Europeo tuviera de nuevo que denunciar al Estado Español, como lo hizo en 1993, por un intento de urbanización de las Marismas de Santoña en Cantabria dentro de un proceso similar al que ha acontecido en las Salinas de Guardias Viejas. 

Para visitar los restos de este humedal se puede acceder desde la Autovía del Mediterráneo, hasta la urbanización ejidense de Almerimar; antes de llegar a la misma existe una carretera comarcal que conduce a la población de Guardias Viejas y que llega hasta las salinas. El espacio es propiedad de la empresa constructora Ejido - Beach, por lo que el acceso a su interior podría precisar del consentimiento de ésta.