Charcones
de Entinas y Salinas de Cerrillos.
Situado
entre las urbanizaciones de Roquetas de Mar
y de Almerimar se asientan dos humedales que
pese a su cercanía física poseen notables
diferencias, tanto en su origen, como en la
propia dinámica hidrológica que los
caracteriza.
Con
una extensión de hasta 100 hectáreas de
terrenos inundables en los años lluviosos
los Charcones de Punta Entinas -Sabinar
constituyen el aguazal menos antropizado y
mejor conservado de Almería.
Sus
aguas salobres reciben también aportes
endorreicos subterráneos e infiltraciones
marinas.
Coinciden
con una llanura litoral asentada dentro de
una cuenca endorreica, limitada al Norte por
antiguas terrazas marinas, conocidas
localmente con el nombre de “Los
Alcores” y hacia el Sur por una barrera de
dunas fósiles, fijadas por sabinas y
lentiscos que las separan del mar y
que constituyen uno de los ecosistemas
costeros mejor conservados del litoral
andaluz.
Las
Salinas de Cerrillos y Viejas, situadas en
la parte más oriental fueron, hasta hace
poco, el humedal más importante en extensión
de Almería con casi 700 hectáreas de
terrenos inundables. La paralización de la
actividad salinera en la localidad, a
finales de la década de los 80, provocó la
pérdida de más de un 70% de la superficie
que procedía de agua bombeada desde el mar.
Actualmente
los charcones del “Hornillo” y del
“Flamenco” son los que concentran la mayor
parte de la avifauna acuática, al contar con agua
a lo largo de todo el ciclo anual por su
dependencia directa de los acuíferos del área.
Existe
cierto paralelismo entre las aves acuáticas
y marinas que aparecen representadas en
ambos humedales, dada su proximidad geográfica.
Sin
embargo, las Salinas de Cerrillos concentran
una mayor abundancia y diversidad de
especies, probablemente por la mayor
complejidad de la microfauna que vive en sus
limos.
Además
de los larolimícolos enumerados ya en las Salinas
de Guardias y que también están presentes en
estos aguazales, sobresale la presencia de dos
aves sedentarias como la avoceta y el flamenco
rosa, aunque esta última no nidifica en la
localidad. Otras especies que crían con cierta
regularidad son el charrancito, el charrán
común, el chorlitejo patinegro, el zampullín
chico, el rascón, el ánade real,
el porrón europeo o la malvasía
cabeciblanca que concentra en las Salinas de
Cerrillos el tercer núcleo de reproducción en
importancia de la especie dentro del ámbito
provincial.
Durante
el invierno y los trasiegos migratorios son
frecuentes las concentraciones de grandes aves
marinas como el cormorán grande, así como
de nutridos bandos de gaviotas entre las destacan
la reidora, la patiamarilla, la sombría,
la cabecinegra, la enana, la picofina,
la de Audouin o incluso la hiperbórea,
que ha sido registrada ocasionalmente. También
abundan durante este
período los charranes como el patinegro,
los fumareles común y cariblanco y
el rarísimo aliblanco, que vuelan
incansablemente sobre el agua en busca de
alimento. Las garzas están ampliamente
representadas en estos saladares a los que
utilizan, preferentemente, como dormideros; entre
éstas destaca la garcilla cangrejera que
se encuentra en peligro de extinción. Pese a
tratarse de aguas salobres son frecuentes las
bandadas de patos, entre los que merece
mencionarse las notables concentraciones que se
producen algunos años de tarros blancos,
apareciendo con carácter ocasional el tarro
canelo.
La
llanura litoral que circunda a estos
aguazales es frecuentada por bandos de chorlitos
dorados y grises y de zarapitos.
También
aparecen aquí ligadas a los medios
esteparios como el sisón, el alcaraván
o la rara canastera, llegando todas
ellas a nidificar en el área.
Algunas
rapaces como el aguilucho lagunero y
el cenizo frecuentan la zona, aunque
sin duda la más destacable de todas ellas
es la presencia, durante algunos inviernos,
del águila pescadora, una de las
aves más amenazadas del planeta. También
aparecen distintos paseriformes adaptados a
este tipo de hábitats como la lavandera
boyera, de carácter sedentario en la
zona, y el pechiazul que aparece
durante los pasos migratorios.
Además
de las anteriores merece la pena resaltar la
existencia de unas pequeñas lagunas originadas
por la extracción de arenas en el paraje y que se
sitúan junto al Golf de Playa Serena, en la
urbanización de Roquetas de Mar.
Estas
canteras abandonadas han dado lugar a la
formación de un rosario de pequeñas
lagunillas, donde pululan multitud de
especies de aves acuáticas y marinas, habiéndose
convertido, por un lado, en un aviario
natural y, por otro, en un importante
recurso para la educación ambiental en la
comarca, siendo visitado casi a diario,
tanto por adultos, como por niños.
Entre
las especies presentes habitualmente en este pequeño
aguazal y que llegan a criar en él destacan el cisne
vulgar, procedente de parejas asilvestradas en
la propia urbanización de Roquetas y la malvasía
cabeciblanca, especie en peligro de extinción.
También nidifican otros patos como el ánade
real, el porrón europeo y el pato
colorado, rállidos como la focha y gallineta
comunes y zampullines como el chico,
entre otros. Durante el invierno es habitual
la presencia del morito, el único ibis de
la fauna andaluza y que se halla también en
peligro extinción.
Entre los peces destaca la
presencia de la diminuta gambusia fuente de
alimento para diversas aves. Por otro lado,
visitar las lagunas artificiales de los campos de
golf de Almerimar o de Playa Serena puede deparar
sorpresas, como el asentamiento de importantes
contingentes invernantes de malvasías y
otras especies.
La
mayor parte de las zonas descritas anteriormente
se encuentran incluidas dentro del Paraje Natural
de Punta Entinas - Sabinar, declarado por la Junta
de Andalucía en 1989. Asimismo, los charcones de
Entinas y parte de la franja de dunas litorales,
que llegan hasta el faro del Sabinar, están
catalogados como Reserva Natural, máximo nivel de
protección legal que contempla la normativa
ambiental andaluza. Por otro lado, la Unión
Europea declaró al espacio como Zona de Especial
Protección para las Aves y está propuesta su
inclusión como Lugar de Interés Comunitario.
Pese a estos distintos estatus de protección
legal destaca la ausencia de infraestructuras de
uso público que permitan desarrollar
ordenadamente la demanda turística, científica y
didáctica en la zona.