SIERRA
NEVADA O EL MONTE SOLARIUS
Sierra
Nevada es sin duda el complejo serrano más
importante de Andalucía. Tanto por su
longitud, como por su altitud, esta
espectacular mole posee un carácter único
dentro de Europa Occidental, tan solo
comparable a los Alpes. Los romanos la
bautizaron con el nombre de “Monte
Solarius”, haciendo referencia a una de
sus principales características. Su actual
denominación es igualmente apropiada. Sus
cumbres suelen permanecen nevadas o heladas
durante gran parte del ciclo anual; incluso,
durante los más tórridos estíos,
persisten gélidos rodales de nieves
perennes que rememoran la presencia en estas
latitudes de la última glaciación. Pero si
algo diferencia a esta sierra de otras
cordilleras es su gran diversidad, tanto
biológica, como paisajística, que la han
convertido en punto de parada obligada de
naturalistas de todo el mundo, así como su
enorme riqueza etnológica cuyo más
conocido exponente son las Alpujarras.

Principales
aspectos climáticos y geológicos:
El
clima de Sierra Nevada está condicionado
principalmente por su situación geográfica
en el Sudeste peninsular y por la cercanía
del Mediterráneo. La vertiente Sur o
“solana” es la más expuesta a los
vientos cálidos de levante y a los
africanos procedentes del litoral, que
provocan frecuentes precipitaciones
tormentosas que se desarrollan durante el
otoño, mientras que la vertiente Norte o
“umbría” es más fría y húmeda. Asimismo,
la zona occidental es más lluviosa que la
oriental, debido a la influencia directa de
los frentes atlánticos que concentran su
actividad durante el invierno y la
primavera. Las precipitaciones medias
anuales, condicionadas por los anteriores
parámetros, no son homogéneas dentro del
complejo serrano, presentando amplias
oscilaciones entre áreas de clima semiárido
(200 a 350 l/m5) y otras de clima húmedo
(1.000 a 1.600 l/m5), siendo generalmente de
nieve por encima de los 2.500 metros,
concretamente en un 95% de los casos. La
presencia de nieve en las cumbres serranas
suele prolongarse durante dos tercios del
ciclo anual. Durante el invierno, bajo el
blanco manto aparentemente inerte se
mantienen vivas multitud de formas
vegetales, que quedan aisladas de los
rigores climáticos extremos que se producen
en la superficie.
Las
temperaturas medias anuales oscilan
entre los 2 a 41C. de las cumbres y
los 16 a 181C. de las zonas basales.
En
este sentido debe tenerse en cuenta
que por cada 100 metros de ascenso la
temperatura disminuye de los 0,5 C1.
durante el estío, a los 0,71C.
durante el invierno.
Otro
de los meteoros condicionantes para el
desarrollo biológico es el viento; las
ventiscas en las zonas de altas cumbres
traen consigo procesos de erosión grave que
contribuyen a la pérdida de suelo fértil
y, por tanto, a dificultar el asentamiento
de la mayoría de las comunidades vegetales.
La insolación y el fotoperiodo juegan
papeles fundamentales en la distribución de
las comunidades de fauna y de flora;
asociados a estos parámetros aparecen fenómenos
de inversión térmica, propios de las
grandes alturas, de manera que el aire
caliente ascendente puede condicionar
situaciones de frío intenso en cotas
inferiores, lo que se traduce en
consecuencias paralelas para las plantas que
han de invertir sus teóricas posiciones en
la alta montaña.
Perteneciente
a la Cordillera Penibética y situada en su
extremo oriental, Sierra Nevada atraviesa de
Este a Oeste parte de las provincias de
Almería y Granada, ocupando una extensión
superior a 170.000 hectáreas. La génesis
de este inmenso macizo tuvo lugar durante la
Era Terciaria como consecuencia del contacto
y fricción entre Eurasia y África dentro
del proceso conocido como Orogenia Alpina.
Entre los distintos “mantos geológicos”
que aparecen superpuestos destaca, como núcleo
principal, el Complejo Nevado-Filábride,
compuesto básicamente por rocas metamórficas
que afloran en forma de grandes rocas lisas
y grisáceas, llamadas coloquialmente
“lastras” y compuestas por micaesquistos
grafitosos. A su vez este núcleo está
rodeado por un conjunto de mantos de
corrimiento denominado Complejo Alpujárride
y que da lugar a las formaciones conocidas
popularmente con el nombre de “launas”,
compuestas por pizarras y filitas
arcillosas. Cabe destacar que el límite Sur
de los hielos de la última glaciación, que
se desarrolló hace aproximadamente 20.000 años,
estaba situado en la cordillera Penibética,
de modo que en Sierra Nevada se asentaron
los glaciares más meridionales del
continente, como se pone de manifiesto en
distintos elementos de su paisaje.
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