FILABRES: ENTRE EL ANDARAX Y EL ALMANZORA 

Gérgal y la árida "solana" de Los Filabres. © JJMG.

En el corazón de Almería, las calcinadas laderas que rodean a la población de Gérgal anuncian al viajero el avance y la cercanía del desierto. En la Sierra de Filabres se pone de manifiesto la fragilidad con la que los bosques del Mediterráneo árido responden ante la sobreexplotación secular de sus recursos naturales, el deterioro que ocasiona el abandono definitivo de los cultivos y la enorme dificultad que se tiene en este tipo de ecosistemas para poder regenerar un aspecto, al menos, parecido al que antaño poseían. A lo largo de estas líneas se analiza brevemente cual ha sido la política forestal empleada desde mediados de este siglo, sus efectos y sus posibles defectos, en esta lucha desigual entre hombre y naturaleza. Conoceremos la existencia en su interior del pinar más extenso de la provincia de Almería y la gran riqueza botánica que, aunque alterada y transformada, se niega a abandonar el que ha sido su territorio durante miles de años, así como su fauna más representativa. En definitivas, se narran algunos fragmentos de la batalla por la vida en este rincón de la España herida contra uno de sus principales enemigos, la desertización. 

El medio físico 

La Sierra de Filabres constituye el principal macizo montañoso de Almería, ocupando su zona central donde se extiende de Este a Oeste. Tiene una longitud de 50 Km y una anchura de 25 Km, con una superficie total aproximada de 150.000 hectáreas. Desde el punto de vista geológico puede encuadrarse dentro de las Zonas Internas de las Cordilleras Béticas. La altitud media del complejo es considerable (1.500 m), destacando algunas cotas superiores a los 2.000 metros, como Calar Alto (2.168 m), Calar del Gallinero (2.049 m), Las Hoyas (2.011 m) y Tetica de Bacares (2.080 m). 

Tetica de Bacares. © JJMG.Esta última cima, también denominada Cerro Nimar, es famosa dentro del mundo científico por haber servido junto con el Mulhacen y los montes Filhaoussen y M'Sabiha en Argelia, para establecer la triangulación geodésica entre Europa y África, que se realizó a finales del siglo XIX; de hecho, en días especialmente despejados se llegan a divisar desde ésta las costas del Magreb. 

Su núcleo cristalino de edad paleozoica (o más antiguo) está rodeado por dos mantos geológicos, que sufrieron grandes plegamientos durante la Orogenia Alpina. El más extenso es el Complejo Nevado - Filábride, compuesto principalmente por cuarcitas, micaesquistos y pizarras silíceas. En la zona Norte se encuentran materiales correspondientes al Complejo Alpujárride, que aparecen como islotes formados por calizas y dolomías y donde aparecen los principales yacimientos metalíferos de plomo, cinc, cobre, cinabrio y de hierro como los de Serón y Bacares, así como los marmóreos que adquieren gran espesor en algunas áreas de Macael, Cóbdar y Chercos de gran importancia en el contexto de la economía comarcal y provincial. Por último, destaca la presencia de materiales sedimentarios más recientes (Neógenos y Cuaternarios) como margas, limos y arenas que se sitúan en las bases de esta gran mole.  

La nieve es un elemento inconstante pero importante en la zona de cumbres. © APR.Sus características climáticas la encuadran dentro del mediterráneo árido con precipitaciones concentradas durante el otoño y el invierno, oscilando entre los 360 l/m5 de las zonas basales y los no más de 500 l/m5 de las cumbres.En la recarga de las cuencas influye directamente el temprano deshielo de las nieves invernales que, en ocasiones, coronan sus cumbres y que dan paso a un prolongado y seco estiaje.   

La Sierra de Filabres actúa como la principal barrera divisoria que separa las dos grandes cuencas hidrográficas de la provincia: la del Andarax y la del Almanzora. Sobre esta última vierten sus aguas los ríos Saúco, Bacares, Sierro y Laroya.