EL
CENTRO ASTRONÓMICO DE CALAR ALTO: ROZANDO LAS ESTRELLAS
Las
blancas cúpulas de metal que coronan las cumbres de
Los Filabres se han convertido, desde mediados de los
70, en un símbolo identificativo de la provincia de
Almería. Este importantísimo centro astronómico,
donde la alta tecnología está presente en cada metro
cuadrado del complejo, contrasta con un medio
ambiente, caracterizado por el casi total
despoblamiento humano y por la lucha contra la
desertización, como ya se ha comentado en el capítulo
dedicado a esta serranía. En los siguientes párrafos
se intentará avanzar en el conocimiento de esta
mezcla de ciencia y de tecnología capaz de adentrarse
en los misterios del universo.
EL
INSTITUTO MAX PLANCK DE ASTRONOMÍA.
La
Sociedad Max Planck se fundó en 1948, como sucesora
inmediata de la Sociedad Kaiser Wilhelm creada 37 años
antes, llevando el nombre del físico alemán Max Karl Ernst
Planck galardonado con el Premio Nobel de Física en 1918.
La
creación del Instituto Max Planck de Astronomía (IMPA) fue
muy posterior, remontándose a 1969. Desde el principio se
consideró que sus telescopios más avanzados e importantes
se localizarían fuera de Alemania, buscando cielos más
propicios para la observación astronómica, lo que permitiría
realizar trabajos de investigación moderna y a la altura de
los alcanzados por otros países en el campo de la astronomía
óptica.
El
IMPA también colaboraría estrechamente desde su creación
con otros organismos de la Sociedad, como los Institutos Max
Planck de Radioastronomía de Bon, el de Física
Extraterrestre y Astrofísica de Munich o el de Aeronomía
de Katlenburg - Lindau, así como con departamentos de los
Institutos de Física Nuclear en Heidelberg y de Química en
Maguncia, que se ocupan de problemas análogos y
complementarios, como observaciones en regiones espectrales
cercanas mediante radioastronomía y astronomía de rayos X,
empleo de instrumentos de observación no terrestres como
satélites y sondas espaciales, simulación de procesos cósmicos
en laboratorio, estudio químico de meteoritos, tratamiento
teórico de problemas astrofísicos, etc.
El
instituto central se localiza en Heidelberg - Königstuhl
(Alemania). Está constituido por un laboratorio astronómico
con sus cúpulas, que se terminó de construir en 1975.
Entre sus funciones principales destacan la preparación y
el estudio de las observaciones astronómicas y el
desarrollo de nuevas aplicaciones técnicas.
Para
los telescopios más potentes del Instituto se pensó desde
el principio en una estación de observación astronómica
en un clima favorable. Estudios efectuados in situ,
demostraron las ventajas que ofrecen las condiciones de
trasparencia y estabilidad atmosférica de los cielos
almerienses de Calar Alto, a 2.168 m de altura, que permiten
trabajar a los astrónomos entre 180 y 200 noches por año.
Esta cima, situada en de la Sierra de los Filabres, se
encuentra a unos 40 Km al Norte de la ciudad de Almería, al
que se accede a través de una carretera de unos 70 Km de
longitud. Las obras de construcción del Centro Astronómico
Hispano Alemán en Calar Alto se iniciaron en el año 1973,
dándose por finalizada la fase de construcciones básicas
del observatorio en 1984 con la entrada en servicio del
telescopio de 3,5 m.
Uno
de los cometidos del Instituto es el proyecto,
desarrollo y gerencia de las instalaciones de
Heidelberg y las de Calar Alto, que están a disposición
de los astrónomos alemanes y españoles, así como
del resto de los países. Entre las características
del trabajo que realizan los científicos y los
colaboradores técnicos se encuentra la investigación
propia y autónoma. Esto requiere de una estrecha
colaboración entre ellos ya que prácticamente toda
nueva cuestión astronómica suele estar acompañada
por problemas técnicos específicos.
Entre
los temas astronómicos preferentes del Instituto se
encuentran el estudio de la estructura de la Vía Láctea y
la formación de estrellas a partir de la materia
interestelar, la investigación de sistemas extragalácticos
como galaxias o cuásares, el análisis de la estructura y
el desarrollo, tanto de los distintos objetos estelares,
como de la formación e historia del Universo en su conjunto
(Cosmología). Los instrumentos de análisis con los que se
cuenta para la realización de estos y otros trabajos son
los de fotografía CCD, fotometría y espectroscopia, tanto
en el rango visible, como en el infrarrojo. Existe un grupo
de trabajo teórico que acompaña a los programas de
observación con el cálculo informático de modelos astrofísicos.
El Instituto, aunque goza de líneas de investigación autónomas,
desarrolla importantes colaboraciones con otros
observatorios internacionales y con proyectos espaciales,
teniendo numerosos contactos con otros grupos de
investigadores nacionales e internacionales. Existe una
estrecha relación con la Universidad de Heidelberg de la
que son profesores el director y otros miembros del IMPA;
asimismo, los estudiantes de la facultad de Física y
Astronomía realizan en el Instituto trabajos de investigación
para su licenciatura o doctorado. Los resultados de las
investigaciones se publican normalmente en revistas
especializadas de carácter internacional. Para el público
en general se edita la revista mensual Sterne und Weltraum
(Estrellas y Universo). El Instituto tiene alrededor de 160
empleados, de los que unos 40 son científicos y 80 técnicos.
A estos hay que añadir científicos invitados y becarios,
tanto nacionales, como de otros países.
EL
OBSERVATORIO
Después
de las conversaciones mantenidas entre las autoridades españolas,
a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, y del
Gobierno alemán (en aquel entonces RFA), se estableció en
1972 un acuerdo de ambos estados, así como entre la Comisión
Nacional de Astronomía de España y la Sociedad Max Planck,
para la realización del Centro Astronómico Hispano - Alemán
con su observatorio en Calar Alto.
Los
trabajos para la construcción del Observatorio comenzaron
en 1973. La parte española aportó el terreno, tanto el
necesario para la construcción de las infraestructuras,
como el correspondiente a su área de influencia que se
estableció en unos cien kilómetros cuadrados.
Asimismo,
se realizó una carretera de acceso, de unos 30 Km de
longitud, que une Calar Alto con la carretera nacional
324 en las cercanías de Gérgal. También se
realizaron las obras de acometida de agua, que se
obtiene de la Fuente del Conde, y de tendido eléctrico.
En el área de cumbres y en las laderas se
intensificaron repoblaciones forestales con pinos,
iniciadas ya durante las últimas décadas por el
antiguo ICONA. Desde la firma de los acuerdos, España
se comprometió al mantenimiento de todas estas
aportaciones.
La
Sociedad Max Planck se ocupó de proveer de equipamiento
científico y de construir la totalidad de las edificaciones
del Centro, levantando las cúpulas para los telescopios de
1,2 m, 2,2 m y 3,5 m. Asimismo, se crearon infraestructuras
capaces de albergar laboratorios electrónicos, fotográficos
y ópticos, un laboratorio de criogenia para producir nitrógeno
líquido, instalaciones de alto vacío para el aluminizado
de espejos, un centro de cálculo electrónico, talleres mecánicos
y de carpintería, garaje dotado de taller y de gasolinera
para el mantenimiento del parque móvil, servicio de
bomberos, enfermería, biblioteca, archivos, despachos y
viviendas para astrónomos, personal técnico y de apoyo con
instalaciones imprescindibles como cocinas, lavanderías,
lugares para el ocio y el descanso y un helipuerto.
El
volumen total de las inversiones se cifró en unos 250
millones de marcos, corriendo por cuenta del Instituto los
gastos sucesivos generados por la utilización de las
instalaciones. Cabe destacar, que el Observatorio Astronómico
Nacional de Madrid también posee en Calar Alto un
telescopio de 1,5 m. Terminados los trabajos de las
infraestructuras del Centro, el equipo permanente se
estableció en unas 50 personas, que son responsables del
funcionamiento del observatorio. Para que funcionen unas
instalaciones de este calibre no sólo son necesarios los
astrónomos, sino que se precisa de personal de apoyo, desde
el de limpieza, hasta técnicos e ingenieros que posibilitan
el funcionamiento de los instrumentos. En este sentido, cabe
destacar que el 77% del personal de apoyo del Centro es español.
LOS
TELESCOPIOS
En
Calar Alto se encuentran los telescopios que son la clave
para los trabajos del IMPA. El diseño y la realización de
los instrumentos se efectuaron en estrecha colaboración
entre los astrónomos del Instituto y Carl Zeiss (Oberkochen),
además de contar con la colaboración de otras empresas
alemanas.
Los
telescopios realizan una doble función. Por una parte,
captan la radiación emitida por los cuerpos celestes,
estando determinada su intensidad luminosa por el diámetro
del espejo principal (su apertura) y, por otra, forman la
imagen de los objetos observados. La nitidez y riqueza de
detalles de éstos depende de su poder de resolución, que
aumenta cuanto mayor sea el diámetro del espejo del
telescopio; pero este aumento resulta cada vez más difícil,
más caro y no es ilimitado, por lo tanto hay que buscar un
punto óptimo entre la calidad mecánica y la óptica de los
instrumentos. Por este motivo, los equipos de un
observatorio suponen siempre una solución intermedia entre
el ideal demandado por los astrónomos y lo que es técnicamente
realizable en la práctica. Ahora bien, mientras que los
reflectores clásicos tienen espejos de curvatura parabólica,
los espejos principales de los telescopios del Instituto y
por tanto los de Calar Alto tienen superficies hiperbólicas,
más complicadas de conseguir pero que logran una gran
ampliación del campo visual útil y prácticamente
desaparecen algunas de las inevitables aberraciones en la
calidad de las imágenes.
Entre
los principales problemas que presenta la construcción de
un telescopio de estas características, destaca el cuerpo
del espejo que ha de estar hecho de un material que admita
un pulido muy exacto y tolerante a las cargas mecánicas a
las que va a estar sometido. Asimismo, debe conservar su
forma en cualquier posición, es decir, no tiene que
deformarse prácticamente nada bajo su propio peso y, también,
debe ser insensible a las inevitables variaciones de
temperatura durante las observaciones.
Las
masas vítreas producidas en bruto en Maguncia se pulieron a
continuación en Carl Zeiss, en un departamento
especialmente construido para la fabricación de los grandes
espejos del Instituto. La obtención de las superficies de
los espejos representó un gran reto tecnológico. Así, la
forma teórica del espejo del 3,5 m se consiguió a lo largo
de en unos 4 años de trabajo de tallado y pulido.
Una
vez fabricados los espejos hubo de fijarlos a su base
estructural definitiva. Tanto el espejo principal, como el
secundario, deben mantenerse invariables en cualquier
dirección de observación al mover el telescopio, ya que si
no se perdería la fidelidad de la imagen. Los problemas mecánicos
relativos al diseño del tubo y de la montura fueron
resueltos por la empresa Carl Zeiss en colaboración con MAN
(Gustavsburg). Los telescopios disponen de una movilidad
total porque se apoyan hidrostáticamente en su centro de
gravedad. Se puede decir que están flotando sobre aceite.
Así, las masas móviles, que llegan a alcanzar las 230
toneladas de peso en el telescopio de 3,5 m, se pueden
apuntar hacia los cuerpos celestes con una precisión de
pocas fracciones de segundo de arco. Para entender esta
tremenda precisión, basta considerar que un segundo de arco
es aproximadamente el ángulo formado por los bordes
exteriores de una moneda de 25 pesetas a una distancia de
unos 3 Km. Estos instrumentos tan precisos y complejos son
controlados por ordenadores pues haciéndolo manualmente se
perdería gran parte del valioso tiempo necesario para la
observación.
Los
edificios donde se alojan los telescopios cumplen numerosas
funciones y forman una unidad con los telescopios. Las cúpulas,
por ejemplo, son estructuras de acero semiesféricas que
alcanzan un diámetro de 31 m para el telescopio de 3,5 m.
Fabricadas
por la firma DSD (Dillinger Stahlbau Gmbh) son
totalmente giratorias para permitir dirigir los
telescopios en cualquier dirección del espacio a través
de una rendija lo más pequeña posible.
También
poseen unas características térmicas muy especiales
que permiten conservar durante el día, pese a la
elevada insolación, el frío nocturno en el interior
de la cúpula, evitándose casi totalmente las
deformaciones producidas por los cambios térmicos en
las partes ópticas y mecánicas de los telescopios.
Con
los telescopios de Calar Alto se ha llegado al límite en la
construcción clásica de estos instrumentos, pues un
aumento del diámetro por encima de los cinco metros
requeriría de un espejo principal tan grueso y pesado, que
las dificultades técnicas y los costes económicos lo harían
inviable. La única solución posible es desarrollar nuevas
tecnologías en cuanto en cuanto al diseño de estas
herramientas ópticas. No se puede disponer de telescopios
cada vez mayores y más luminosos; además no todos los
campos de la astronomía empírica requieren
imprescindiblemente la utilización de instrumentos de tamaño
máximo, lo que explica la variedad de telescopios que hay
en Calar Alto. Su rendimiento tampoco está determinado únicamente
por su apertura ya que utilizando las posibilidades que la técnica
moderna ofrece, tanto en la mejora de los telescopios, como
de sus instrumentos auxiliares, es posible que un telescopio
de 2 m, por ejemplo, pueda desarrollar observaciones que
hasta hace poco estaban reservadas al club exclusivo de los
grandes instrumentos de 3,5 m de apertura e incluso aún
mayores.
El
Telescopio de 1,2 m
Financiado
por la Asociación Alemana de Investigación y construido
por la empresa Carl Zeiss, fue puesto en servicio en 1975.
Desde 1977, tras dos años de pruebas y ajustes quedo a
disposición de los astrónomos profesionales. Al no ser su
peso muy elevado (15 toneladas) se pudo efectuar un montaje
asimétrico, utilizando un contrapeso por lo que el centro
de gravedad del telescopio, en el que el instrumento tiene
un apoyo hidrostático libre de esfuerzos, está situado
fuera del tubo.
Sus
espejos están construidos con material vitrocerámico
Zerodur, como los telescopios de 2,2 y 3,5 m. Los espejos
principales no tienen curvatura parabólica, sino hipérbólica,
al igual que ocurre con los de 2,2 y 3,5 m, pudiéndose
englobar dentro de los del tipo “Ritchey – Chrétien”.
Gracias a este diseño se consigue una gran ampliación del
campo visual, consiguiendo imágenes con nitidez de un área
celeste de diámetro superior a 11 (la Luna llena tiene un
diámetro de 0,51) que, en cualquier caso, pueden
considerarse de alta precisión. La distancia focal del
telescopio es de 9,8 m y tiene dos salidas. La primera es el
foco Cassegrain (f/8), situado detrás del orificio central
que tiene el espejo principal; en éste se puede disponer
una cámara fotográfica, con y sin tubos electrónicos
amplificadores de imagen que proporcionan un campo de 1,5
grados de diámetro libre de coma, así como fotómetros
para las zonas del espectro visible e infrarrojo. La segunda
salida, que es el foco Nasmyth, está situada lateralmente
al tubo del telescopio y puede habilitarse introduciendo un
espejo de reflexión abatible en la trayectoria de la luz
por el interior del telescopio, y esta equipada con un
espectrógrafo montado permanentemente en el instrumento.
El
Telescopio de 2,2 m
Fue
puesto en servicio en la primavera de 1979.El
28 de septiembre de dicho año, el Rey Juan Carlos I
de España inauguró oficialmente el telescopio con el
resto de las instalaciones del Centro terminadas hasta
ese momento, con una placa conmemorativa que tiene la
leyenda: “Para la investigación pacífica del
Universo”. Este instrumento tiene un gemelo en el
Observatorio de La Silla en Chile. Solamente el peso
de sus partes móviles supera las 72 toneladas.
Precisamente por su elevado peso no se pudo hacer un
montaje asimétrico, por lo que el centro de gravedad
del telescopio está situado en el punto de intersección
del eje óptico con el eje de la horquilla, que es
donde giran las partes móviles sin que se necesite un
contrapeso.
Su
montura Ecuatorial tiene forma de horquilla. Para comodidad
del observador y máximo aprovechamiento del tiempo de
observación, el telescopio está equipado con un sistema de
televisión que, junto con un ordenador, permite el control
remoto y automático del instrumento.
El
sistema de espejos es del tipo Ritchey - Chrétien y
está fabricado totalmente en cerámica de vidrio
Zerodur, material vitrocerámico casi inactivo térmicamente
y capaz de conservar inalterable su forma con los
cambios de temperatura. Lleva dos salidas ópticas.
Una es el foco Cassegrain de 17,6 m de distancia focal
que está equipado con instrumentos similares a los
del telescopio de 1,2 m, además de un espectrógrafo
Cassegrain y varias cámaras CCD de alta sensibilidad
que, con un reductor focal Cafos 22, permite obtener
imágenes CCD de gran campo (13´ x 13´) y
completamente nítidas.
La
otra salida de luz va al foco Coudé con una distancia focal
de 88 m. Este foco tiene un emplazamiento fijo independiente
de la dirección de observación del telescopio, estando
situado fuera del recinto de la cúpula, en el laboratorio
Coudé, donde se puede analizar la luz de las estrellas con
aparatos cuyo tamaño, peso o fragilidad impedirían su
montaje fijo en el tubo del telescopio. Para poder trabajar
con este foco es preciso sustituir el espejo secundario del
telescopio por otro distinto, debido a su mayor distancia
focal, por lo que la luz sale a través de dos espejos
planos adicionales fuera del telescopio y de esta forma se
lleva al laboratorio Coudé; aquí se dispone de un espectrógrafo
Coudé de alta resolución, de 14 m de altura, para el análisis
espectral detallado de la luz de las estrellas.
El
Telescopio de 3,5 m
Entró
en servicio en 1984, siendo el mayor de los instalados
en Calar Alto. Posee las características esenciales
de diseño del telescopio de 2,2 m. Su peso alcanza
las 430 toneladas, de las que 235 pertenecen a las
partes móviles dentro de una montura ecuatorial en
herradura, similar a la ya utilizada en 1948 para el
telescopio de 5 m de Monte Palomar. El espejo hiperbólico
principal, tallado en cerámica Zerodur con una
precisión de 0,000011 milímetros, pesa 16 toneladas.
Su sistema óptico posee tres focos: el foco
Cassegrain (f/10) semejante al del telescopio de 2,2
m, el foco Coudé (f/35) situado en una gran nave
adyacente y el foco primario (f/3,5 o f/3,9) con una
distancia focal de 12,2 m, situado en la abertura
superior del tubo frente al espejo principal. Para su
utilización el observador se sienta directamente
dentro del telescopio, en una pequeña cabina en el
lugar del espejo secundario. El control es
completamente automático por medio de ordenadores y
se realiza a distancia desde la central de mando,
situada en una habitación separada; en esta central
se encuentra la consola desde la que se controla tanto
el telescopio como la cúpula. Como ejemplo de la
complejidad tecnológica de este instrumento se puede
decir que dentro del telescopio hay 830 kilómetros de
cable eléctrico.
La
luminosidad y el poder de resolución de este telescopio es
tal, que dos velas separadas entre sí 150 m y situadas a
30.000 Km de distancia, aún se distinguirían como dos débiles
fuentes de luz independientes. Este reflector recoge más
luz estelar que el resto de los instrumentos del
observatorio en su conjunto.
La
Cámara Schmidt.
Este
telescopio de 80 cm de apertura (f/3) fue puesto en servicio
en 1956 en el Observatorio de Hamburgo - Bergedorf. Después
de modificar su montura, ya que siempre se construye para
una determinada latitud geográfica, se traslado a Calar
Alto en 1980. Su espejo esférico de 1,2 m de diámetro
tiene una distancia focal de 2,4 m. Su placa correctora
tiene un diámetro de 80 centímetros, disponiendo además
de dos prismas objetivos del mismo tamaño que ésta. Es un
telescopio especial destinado a la fotografía de grandes áreas
celestes: campos de 5,5 x 5,5 grados cuadrados se reproducen
sobre placas fotográficas (o astrográficas de vidrio) de
24 x 24 cm2. Se realizan programas de sondeo en
la búsqueda de objetos espaciales. De particular relevancia
ha sido la prospección realizada por astrónomos del
Observatorio de Hamburgo en busca de cuásares, con lo que
se ha ampliado notablemente el conocimiento acerca de estos
objetos. También destaca el hallazgo con este telescopio,
el 8 de febrero de 1992, del Asteroide No.5879,
“bautizado” por la Unión Astronómica Internacional con
el nombre de Almería, a sugerencia de sus descubridores los
astrónomos alemanes K. Birkle y U. Hopp, como gratitud a la
hospitalidad española recibida en este observatorio.
El
Telescopio español de 1,5 m
Cronológicamente
fue el segundo telescopio que se instaló en Calar Alto, en
donde se encuentra en servicio desde 1977. No pertenece al
Centro Astronómico Hispano Alemán, sino que depende
directamente del Observatorio Astronómico Nacional de
Madrid y es utilizado, sobre todo, por los astrónomos de
este centro. Se trata de un reflector que tiene un sistema
Ritchey - Chrétien de 1,5 metros de diámetro y de
excelente óptica fabricado en Francia por la empresa REOSC.
Con dos salidas presenta un foco Cassegrain, equipado para
fotografía y fotometría fotoeléctrica, y un foco Coudé o
acodado. Este último es fijo e independiente a la posición
variable del telescopio durante las observaciones, accediéndose
a través de un laboratorio climatizado que se encuentra
fuera del recinto de la cúpula y en donde puede analizarse
la radiación colectada por el telescopio con un espectrógrafo
fijo horizontal que, por su gran tamaño y peso, no puede
acoplarse directamente al telescopio.
