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SIERRA DE GÁDOR: LA GRAN DESCONOCIDA
Desde la prehistoria las actividades humanas han influido directamente en la composición, distribución y diversidad genética de los ecosistemas existentes en la actualidad. Esta situación, extrapolable a la mayor parte de Europa, es más evidente en la región mediterránea donde el hombre ha actuado como elemento modelador del medio; de hecho se puede afirmar, con cierta propiedad, que no existen en la provincia de Almería paisajes estrictamente naturales, sino antropizados en mayor o menor medida. Esta afirmación no implica necesariamente una pérdida del valor ecológico del entorno pero sí un cambio sustancial, tanto cualitativo, como cuantitativo, con respecto a etapas anteriores a cualquier intervención humana. Sin embargo, cuando el aprovechamiento de los recursos naturales cae en la dinámica de la sobreexplotación permanente, superando la capacidad de adaptación entre hombre y medio ambiente, se produce la degradación y/o destrucción de este último en un proceso, por lo general, irreversible. En este capítulo se comenta y reflexiona acerca de una de las mayores catástrofes ecológicas acaecidas en la Almería del siglo XIX. La Sierra de Gádor o “del plomo”, como la denominara el polifacético almeriense José María Artero, fue su escenario. Entre Sierra Nevada y el Mediterráneo. Localizada en el extremo Sur Occidental de la provincia y perteneciente a la Cordillera Penibética, la Sierra de Gádor ocupa una extensión aproximada de 42.525 hectáreas, limitando al Norte con Sierra Nevada a través del Valle del Andarax, al Oeste con la Sierra de la Contraviesa, que se adentra en tierras granadinas, y al Sur con la gran llanura de origen sedimentario del Campo de Dalías, conocido actualmente con el nombre de “Poniente Almeriense”, llegando a asomarse al mar a través de escarpados acantilados, situados entre las localidades de Aguadulce y Almería. Su altitud, con cotas
superiores a los 2.000
metros (Morrón 2.242 m), la
sitúa en este apartado en
el segundo lugar dentro del
ámbito provincial.
Desde el punto de vista geológico su edad se localiza en la Era Secundaria. Puede definirse como una gran mole de materiales carbonatados compuestos, principalmente, por calizas y dolomías que durante la Orogenia Alpina emergieron definitivamente de los fondos submarinos. Este complejo estuvo sometido a violentos procesos volcánicos que transformaron sus rocas y que finalmente dieron lugar a fenómenos hidrotermales, responsables de su gran riqueza mineral, sobre todo en plomo, en azufre y en calamina (cinc).
Si algo define el clima de la comarca es la aridez y la influencia mediterránea. Las precipitaciones anuales, que oscilan entre los a 300 y 500 l/m5, se concentran durante el invierno y finales del otoño, pudiendo entonces coincidir con la temida “gota fría” cuyas torrenciales lluvias se derraman sin obstáculo por las desoladas laderas de su solana hasta el mar, constituyendo uno de los principales riesgos naturales potenciales a los que está expuesta esta comarca.
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