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Del encinar al pinar
En este sentido, cabe destacar que tan solo durante 1991 ardieron más de 8.000 hectáreas lo que representa un 18,8 % de la superficie de la sierra. Estas dramáticas pérdidas han llevado a las administraciones responsables a tomar medidas encaminadas, tanto a la prevención, como a la extinción de incendios forestales, entre las que se puede destacar la creación de un Centro para la Defensa Forestal en la localidad de Alhama de Almería.
También aparecen representados algunos árboles como el roble, el alcornoque, el quejigo, el serval o el nogal que se caracterizan por requerir unas condiciones de humedad significativamente mayores a las del encinar. Como en las sierras aledañas también aparece el castaño, árbol introducido desde muy antiguo por el hombre que ha sabido aprovechar, tanto sus frutos, como su madera. El retroceso de la foresta
inicial por la tala
indiscriminada e
ininterrumpida durante más
de una centuria, que será
comentado posteriormente,
potenció el desarrollo de
diferentes series de
degradación que vinieron a
sustituir al bosque
primigenio y donde dominan retamas
y bolinas, destacando
la presencia del espino
negro entre otros muchos
matorrales. También abundan
por estos desolados páramos
atochares, tomillares
y diferentes formaciones de
plantas aromáticas, así
como multitud de pequeñas
plantas que como el nazareno
mayor que transfieren
colorido y diversidad dentro
de la aridez predominante.
La existencia de cumbres superiores a los 2.000 m de altitud permite el desarrollo de una flora adaptada a condiciones extremas de temperatura e insolación, que poseen un alto valor desde el punto de vista botánico. Es en estas cotas donde aparecen diversas especies de matorrales almohadillados que resisten la nieve y el frío invernal para florecer al final de la primavera, como diversas clases de piornales entre los que destaca Vella spinosa.
La austeridad de las formaciones vegetales existentes en la actualidad contrasta su notable riqueza florística, que hacen de esta serranía una de las más singulares desde el punto de vista botánico, presentando un elevado número de especies catalogadas, así como plantas únicas o endémicas que no hacen más que aumentar su riqueza biológica. Entre estas últimas pueden destacarse Centaurea gadorense, Coronopus navasii, Lavatera oblonguifolia, Seseli intrincatum que convive con Thymus serphylloides ssp. gadorensis o Teucrium intrincatum. |