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Crónica de una muerte anunciada. Bajo este título, con el beneplácito de García Márquez, podrían haberse enmarcado las referencias que Pascual Madoz (1845-50), coetáneo del proceso de destrucción forestal de la Sierra de Gádor, realizó en su conocido “Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar” en las medianías del Siglo XIX. Para iniciar este breve relato histórico bastaría con citar literalmente algunos de los pasajes de la obra que hacen referencia a este complejo serrano: “Solo debemos advertir, que terminará mucho antes que debiera su producción, por el fatal sistema de laboreo llamado de partidos, que propiamente es el de saqueo, a que por sus dueños se han entregado muchas minas”. ... “el combustible del monte alto y bajo ha desaparecido, casi enteramente por el consumo de las minas y fábricas”. ... “su extenso y bien poblado bosque de encinar ha sido talado del todo y consumidas en los hornos de fundición hasta las raíces”. ... “ha desaparecido el grande encinar y hasta el monte bajo que la cubría, hallándose en la actualidad toda pelada, a excepción de la dehesa de Berja y el monte de Dalías”... .
Para fundir estas ingentes moles de galena algunos autores calculan que fueron necesarias 1.355.966 Tm. de atochares y 52.058 Tm. de encinas. Según estudios recientes de Sánchez Picón (1996) estas cifras serían extrapolables a la destrucción de 40.000 a 50.000 hectáreas de espartal y 28.000 de encinar, lo que equivale aproximadamente a medio millón de árboles, produciendo la asolación y destrucción del complejo serrano, en pro de un beneficio económico que no llegó a repercutir, como debiera, en la zona. Las explotaciones mineras decimonónicas de Almería se caracterizaron por el desarrollo de grandes fortunas económicas, que quedaron casi siempre en manos de unos pocos y que no llegaron a suponer una transformación duradera a escala socioeconómica y cultural en aquellas comarcas y poblaciones donde se desarrollaron.
Esta situación de incremento poblacional sin precedentes en la comarca influyó decisivamente en un agotamiento acelerado de los ya exiguos recursos naturales. Las roturaciones para cultivos en las fértiles laderas serranas y las talas para el abastecimiento de la población, contribuyeron positivamente a la destrucción de los últimos bosques autóctonos. La irrupción, al final de esta centuria, del plomo americano en el mercado internacional, amén de las obsoletas infraestructuras provinciales no profesionalizadas y dependientes de capitales extranjeros, provocó uno de los más sonados desastres en nuestra reciente historia económica y ecológica. Muchos de los hasta ese momento prósperos poblados vinculados a la minería sufrieron una rápida agonía, siendo abandonados por sus pobladores ante la falta de trabajo y de recursos económicos; así, paradójicamente, esta comarca volvió a constituir una de las menos densamente pobladas de Andalucía. Referencias históricas.
Como dato curioso, destacamos que el Río Andarax era navegable desde Los Millares hasta su desembocadura en el Mar Mediterráneo, en una época mucho más húmeda que la actual como consecuencia de las importantes masas forestales existentes en aquel entonces, pero no por un supuesto cambio climático con respecto a nuestros días. Esta situación pone de manifiesto una vez más la importancia del factor humano en aquellos medios que se desarrollan dentro de entornos áridos o subáridos y la capacidad de éste para destruir, en poco tiempo, el frágil equilibrio que caracteriza a estos ecosistemas. La mayor parte de los restos hallados se encuentran depositados en el Museo Arqueológico de Almería, cuyas “eternas” remodelaciones limitan la contemplación de uno de los mayores tesoros culturales de la provincia. Recientemente se ha tomado la decisión de construir un nuevo edificio que albergará estas piezas de inigualable valor. Sin embargo, la falta de planificación y de una explotación turística y científica adecuada de los múltiples y valiosísimos yacimientos prehistóricos que jalonan el ámbito provincial, pone de manifiesto cierta incapacidad en cuanto a la asignación recursos económicos y técnicos con respecto a otras provincias que, con yacimientos mucho menos valiosos son capaces de “rentabilizarlos” en los ámbitos antes comentados.
La época de máximo esplendor estuvo ligada a la colonización árabe del lugar conocido entonces como “Germita de Heb” o Cueva del Oro, fundándose la totalidad de las poblaciones que rodean el entorno bajo la organización en distritos llamados Tahas. Entre los abundantes restos destacan algunas necrópolis como la de Paulenca. La innovadora tecnología agrícola y el manejo de los escasos recursos hídricos hicieron de ésta una de las comarcas más prósperas del Sudeste peninsular. Tras la conquista de Granada, por los Reyes Católicos, se procedió a la recolonización del área a partir de “cristianos viejos” y al aplastamiento de las sublevaciones moriscas a finales del Siglo XVI con sangrientas batallas en localidades como Berja, Enix y Felix. El resultado final fue el empobrecimiento y despoblamiento del área, que se mantuvo hasta el resurgimiento decimonónico ya comentado. Situación actual y rutas de interés. La economía actual se basa principalmente en diversos tipos de aprovechamiento agrícola. En la Baja Alpujarra Almeriense domina el cultivo de la parra. Sin embargo, la decadencia de este sector está dando paso a grandes plantaciones de almendros y a la incursión del invernadero en la vega de Dalías - Berja, provocando una transformación del paisaje sin precedentes. Berja es el núcleo más poblado de la comarca; con más de 12.500 habitantes conserva algunos edificios y zonas singulares, como el barrio de los Cerrillos de calles morunas y ricas fuentes, la Torre de los Enzysos o la Casa del Molino del Perrillo. Desde esta localidad se puede acceder a la adecuación recreativa de Castala, antiguo vivero destinado a la repoblación del entorno, cuyas pistas forestales conducen a las últimas infraestructuras mineras de la sierra; en éstas los aficionados a la mineralogía podrán encontrar en sus escombreras intereses piezas como la galena y minerales normalmente asociados a la misma, en estos yacimientos, como la fluorita, la malaquita y la azurita. Las Fuentes de Marbella, situadas al Oeste de la villa constituyen un lugar de indudable valor ecológico y paisajístico que está siendo progresivamente degradado ante la ausencia de la protección de la zona. Por estas “fuentes” transcurre el curso del Río Adra, donde las alamedas y choperas junto con diversa vegetación palustre dan lugar a la formación de un soto fluvial que mantiene una elevada biodiversidad. Entre las especies más singulares destaca el fartet, un pequeño pez de aguas continentales que se encuentra amenazado de extinción. En Dalías, además del estruendoso clamor de tracas y petardos que acompaña a la festividad del Cristo de la Luz (septiembre), destaca la zona recreativa de Celín cuyo arroyo y el bosque de galería que lo acompaña ofrece un agradable lugar de descanso para el caminante. En el bajo Andarax se sitúa el pueblo de Gádor, que dio nombre a esta sierra. De su origen íbero - romano destacan dos interesantes tallas del “Buen Pastor”, que curiosamente representan a carneros. Rica en fuentes y con algún edificio singular como el Palacio del Rey Chico, es la capital de la “ruta del azahar”. Los cultivos de cítricos, sobre todo de naranjos, jalonan otras localidades como Alicún, Huécija, Illar, etc. Encaramados en la sierra destacan los baños termales de Alhama de Almería, que junto con los de Alhamilla constituyen las dos instalaciones de este tipo que se encuentran activas en la provincia de Almería.
Una de las rutas más interesantes, para aquellos que pretendan tener una visión general del complejo serrano, puede comenzar en las cercanías del Marchal de Antón López. Los modernos aerogeneradores, situados sobre una Cañada Real, son el punto de partida de un largo camino que recorre la cuerda de la sierra, llegando a desembocar en el Arroyo de Celín, en las cercanías de la población de Dalías. A lo largo del camino, que transcurre por la cara Sur de la sierra, se obtienen espléndidas panorámicas aéreas del “Poniente Almeriense”, ocupado por un enorme manto plástico. Aparecen también algunos barrancos húmedos que, apartados de la mano del hombre, mantienen aún una rica y exuberante vegetación. La bajada hacia Dalías ofrece fantásticas vistas de la vega de Dalías la cual, poco a poco, está siendo invadida por el imparable “mar de plástico”. También se observan en esta bajada las repoblaciones forestales llevadas a cabo a lo largo de los últimos años, en una lucha desigual por intentar frenar el inexorable proceso de desertización al que se ve sometida esta sierra. El recorrido propuesto en este párrafo puede realizarse en vehículos apropiados para circular por estos carriles que, en un cualquier caso, son bastante peligrosos por lo que se recomienda realizar el trayecto a pie. Existen buenas comunicaciones en autocar, tanto con Enix, como con Dalías. La experiencia seguro que merecerá la pena y compensará el esfuerzo físico realizado. Régimen de protección y actuaciones administrativas. En la década de los cincuenta se dictó una Ley de Reserva Minera de Sierra de Gádor, poniendo a disposición de los poderes centrales la totalidad de las concesiones de prospección y explotación de la zona. Las actuaciones estrictamente medioambientales dentro de la comarca, donde gran parte de la superficie corresponde a Montes del Estado, se han centrado en repoblaciones, restauración hidrológico - forestal, creación de infraestructuras (refugios) y caminos forestales, tratamientos selvícolas y prevención de incendios. Cabe destacar la reciente creación de un Centro de Defensa Forestal, en la localidad de Alhama de Almería, así como, la clausura de diversos vertederos incontrolados de la comarca. El Plan Especial de Protección del Medio Físico, incluyó en su Catálogo de Espacios y Bienes Protegidos a la Sierra de Gádor como Complejo Serrano de Interés Ambiental, a las Vegas de Berja, Dalías y del Medio y Bajo Andarax como Paisajes Agrícolas Singulares, al Parque Forestal de Castala como Espacio Forestal de Interés Recreativo y a los Acantilados de Almería - Aguadulce como Paraje Sobresaliente. Desde mediados de los noventa está prevista la declaración del Peñón de Bernal, las balsas naturales y el Barranco de los Áceres como Monumentos Naturales por parte de la Junta de Andalucía. Esta misma comunidad ha propuesto la declaración de 50.180 Has de “Sierras de Gádor y Enix” como Lugar de Interés Comunitario. Consideramos que sería decisivo para la conservación eficaz de los hábitats descritos su declaración a medio plazo como Parque Natural y/o Paraje Natural, figuras con capacidad para asegurar la protección definitiva de la gran biodiversidad, los valores paisajísticos y etnológicos que alberga esta gran desconocida llamada Sierra de Gádor. |