LA COMARCA DE LOS VÉLEZ: UN BOSQUE LLENO DE HISTORIA

Vista de la Sierra del Gigante desde el Castillo de Vélez Blanco. ©FJAD.

Situada al Norte de la provincia, la Comarca de los Vélez ocupa una extensión aproximada de 100.000 hectáreas, limitando al Norte y al Este con Murcia y al Oeste con Granada. En ella se asienta la masa forestal de bosque mediterráneo más importante y de mayor extensión de Almería, testimonio vivo de lo que antaño fuera el panorama que caracterizaba a gran parte de los montes almerienses. Entre pinares y dehesas, campos de cereal y almendros, quebradas montañas y extensas planicies, hombre y naturaleza han modelado desde hace miles de años uno de los paisajes más hermosos de este rincón del Sudeste peninsular. A su considerable diversidad biológica hay que añadir la gran riqueza etnológica que, en una singular simbiosis con el medio, realza aún más su peculiar fisonomía. Contemplar las pinturas rupestres de la Cueva de Los Letreros, pasear por las calles medievales de Vélez Blanco o adentrarse en el “corazón” de Sierra María, constituyen un privilegio único e intransferible que emana de esta singular síntesis entre paisaje y paisanaje. 

El medio físico 

Esta Comarca está constituida por una serie de serranías paralelas, que discurren mayoritariamente en dirección Este - Oeste. Entre las unidades orográficas más representativas destacan la Sierra Áspera en el extremo septentrional, el conjunto formado por las Sierras de Alquería, Santonge, Leria y El Oso, la Serrata de Guadalupe, las Sierras del Gabar, Larga, de Orce, de María, del Maimón, del Gigante y, en el extremo más meridional, la Sierra de las Estancias.

Sierra María constituye una de las áreas forestales más importantes de la provincia de Almería. ©FJAD.En cualquier caso, son la Sierra de María y la del Gigante las más importantes y las que resaltan el carácter montaraz y agreste de esta Comarca, alcanzando en algunos puntos cotas superiores a los 2.000 m de altitud (Burrica 2.045 m).

En términos generales y desde un punto de vista simplista puede afirmarse que geológicamente están compuestas en su totalidad por materiales sedimentarios, conformando un gran sistema kárstico que presenta una elevada complejidad estructural y en donde destacan, principalmente, los materiales carbonatados, como calizas y dolomías, que esculpen de gris claro las principales cumbres de estas espectaculares moles.

Pertenecientes al Sector Centro Oriental de la Cordillera Bética se sitúan al Norte del “accidente tectónico de Cádiz – Alicante”, una gran zona de fractura donde se ponen en contacto las Zonas Internas y las Externas de dicha Cordillera, apareciendo también materiales pertenecientes a la Zona Intermedia, dispuestos entre las anteriores, y que conforman el denominado Corredor de Vélez Rubio. 

Los macizos actuales pudieron emerger definitivamente durante el final del Mioceno, tras la Orogenia Alpina que convulsionó al resto de la geografía europea, rodeándose por cuencas sedimentarias que conforman los denominados “corredores”, como el de Chirivel o el de Vélez Rubio. En este sentido, cabe destacar que, desde el Plioceno, hasta la actualidad, la erosión de estos relieves ha provocado la acumulación de materiales en depresiones como la de Chirivel o la de Orce - Huescar. Sin embargo, la historia geológica de alguna de sus rocas pone de manifiesto un origen mucho más antiguo, remontándose al Triásico durante el inicio de la Era Secundaria hace unos 200 millones de años. A esta el Era corresponden algunos depósitos fosilíferos del Jurásico, ricos en fauna subacuática entre los destacan ammonites, braquiópodos, briozoos, equinodermos, gasterópodos, lamelibranquios y textuláridos, entre otros. 

Escasean los cursos superficiales de agua, como el Arroyo de Taibena. ©FJAD.Desde el punto de vista hidrológico el área pertenece mayoritariamente a la Cuenca del Segura, a excepción de una estrecha franja situada en el vértice Noroccidental de la Comarca que vierte sobre la del Guadalquivir. Los cauces de agua, de carácter estacional y discontinuo dependen del régimen de lluvias, destacando entre éstos la Rambla de Chirivel, los Ríos Caramel y Claro, el Arroyo de La Cañada Solar y el Río Orce; estos dos últimos, afluentes del Río Galera, pertenecen a la Cuenca del Guadalquivir, mientras que el resto acaban su curso continental en el Mediterráneo, constituyendo la cuenca alta del Río Guadalentín y siendo regulados por los Embalses de Puentes y Valdeinfierno en la provincia de Murcia.Frente a la escasez de aguas superficiales que suponen menos del 12% de los recursos para riego en la Comarca y cuyo aprovechamiento aparece fuertemente limitado en el ámbito legal, destaca la riqueza de aguas subterráneas.

Los complejos kársticos que modelaron su suelo y que dieron lugar a la formación de cuevas tan espectaculares como la de La Gitana o la de Los Rincones, favorecieron la aparición de acuíferos entre los que sobresale el de Sierra María, que son aprovechados mediante sondeos o a través de surgencias en forma de manantiales o fuentes como la de los Molinos, abasteciendo de agua a las vegas y núcleos urbanos de María, Vélez Rubio y Vélez Blanco. El otro gran al acuífero es el de las Sierras de Perigay - Gigante - Gabar, utilizado tanto en regadío, como para uso urbano. En cualquier caso, tanto las aguas superficiales, como las subterráneas, se encuentran actualmente al límite de su explotación lo que constituye un factor limitante para el crecimiento agrícola de la Comarca. 

Panorámica desde la cumbre de Sierra María.© FJAD.El clima corresponde al tipo mediterráneo, aunque térmicamente es el más continentalizado de las serranías almerienses por la influencia de la Meseta Castellano - Manchega y por su distanciamiento de línea de costa. Así, las temperaturas extremas oscilan entre los -18 y 401C, siendo julio del mes más cálido del año.

Las precipitaciones anuales, condicionadas en parte por los frentes atlánticos, fluctúan entre los 353 l/m5. de Vélez Rubio y los 486 l/m5. de Vélez Blanco, repartiéndose durante el otoño y el invierno y siendo escasas o nulas durante el estío. La presencia de nieve y de heladas en cotas medias es frecuente durante el invierno, superando estas últimas el centenar de días anuales.