EL DESIERTO AVANZA 

La desertización es un problema global que afecta a un gran porcentaje de las áreas tropicales y ecuatoriales del Planeta Azul. Casi un tercio de la superficie territorial española presenta en la actualidad procesos de erosión grave, siendo especialmente importantes los que se desarrollan en el Sudeste peninsular. En este sentido, se puede afirmar que en Almería la desertización constituye el principal problema ambiental. El avance del desierto no influye solo en las comunidades de fauna y flora silvestres, alterando irreversiblemente los ecosistemas en los que se integran, sino que constituye un factor limitante para el desarrollo de aprovechamientos humanos básicos como el agrícola o el ganadero. Detener o frenar esta dinámica es una tarea compleja que requiere de estrategias comunes y donde todos tenemos un grado de implicación y de responsabilidad directo. 

La desertización es una realidad patente en el Sudeste peninsular. © JJMG.

Desertización: conceptos básicos. 

El término desertización se aplica a un complejo proceso donde intervienen multitud de factores bioclimáticos, geográficos y antropógenos, cuyo resultado final es la denudación o pérdida del suelo mediante la acción de los agentes erosivos. La palabra “desertificación” es una mala traducción del sustantivo que en los idiomas francés e inglés identifican al proceso que en castellano se define como desertización. Según algunos autores, como el físico y divulgador científico Manuel Toharia (1990), no existen dos mecánicas diferentes definidas por sendos sustantivos, sino un fenómeno único independiente de la zona afectada y que implica la progresiva desaparición del suelo cultivable, así como de la vida vegetal y animal. Sin duda, el hombre ha influido en este proceso sobre todo a lo largo del último milenio, aunque el fenómeno en sí esté inmerso en un problema de mucho mayor alcance, de tipo bioclimático, que hace de nuestra Era un período de transición similar al Pérmico. 

La erosión hídrica hace perder anualmente millones de toneladas de suelo fértil. © JJMG.Sin embargo, la influencia humana, aunque infinitesimal dentro de la historia geológica del planeta, ha sido realmente devastadora. Por citar algún ejemplo gráfico, basta señalar que de los 25.000 millones de hectáreas de selva virgen existentes en Madagascar al comienzo de este siglo, apenas quedan 2 millones en la actualidad.

Dentro del ámbito mediterráneo la relación hombre - desertización ha sido una constante secular; hace 100.000 años, el hombre de Neandertal ya hacía pleno uso del fuego con el objeto de acrecentar los terrenos destinados al pastoreo. 

Se puede afirmar que España es el país europeo con mayores y más graves procesos de desertización, especialmente intensos en algunas provincias del Sudeste Ibérico como Murcia, Granada y Almería, a la vez que mantiene dentro de su territorio subdesiertos consolidados como el de Tabernas. Según datos oficiales aproximadamente el 30% de la superficie española, unos 15 millones de hectáreas, están sometidas a procesos graves o muy graves de erosión hídrica y un 24% a procesos erosivos moderados. 

La denudación del suelo es un problema de difícil solución. © JJMG.Extrapolando estas cifras podemos afirmar que, de los 52 millones de hectáreas que ocupa el territorio español, aproximadamente el 66%, es decir 34 millones de hectáreas, se encuentran dentro de la dinámica de importantes procesos erosivos que están desembocando en una progresiva y alarmante desertización. De un modo gráfico puede afirmarse que unos 1.500 millones de toneladas de suelos, el volumen equivalente al Peñón de Gibraltar, se pierden por erosión anualmente en España, lo que equivale a decir que cada minuto se destruyen 3.000 toneladas de suelo. Si se tiene en cuenta que en la generación de un par de centímetros de espesor de suelo la naturaleza invierte 1.000 años y que, según algunos edafólogos, nuestro país pierde cada año 1 milímetro de suelo, se puede deducir que actualmente la capacidad de regeneración del mismo es 20 veces inferior a la de su pérdida. 

En Andalucía, el fenómeno de la erosión provoca desplazamientos de suelo superiores a las 50 toneladas por hectárea y año. Así, 3 millones de hectáreas, un 35% del territorio andaluz, sufren graves problemas de erosión, que en Almería afectan a más de un 70% de la superficie provincial.

La cubierta vegetal equivale a la piel que rodea al cuerpo y, de modo similar, actúa como la primera y principal defensa contra las agresiones procedentes de los agentes patógenos externos, ofreciendo una segura y eficaz protección; si ésta se rompe, es decir si se producen heridas, dicha barrera inmunológica deja de ser efectiva y la salud puede verse seriamente comprometida. Del mismo modo la cubierta vegetal aísla, fija y protege al suelo de los agentes erosivos. De hecho, el control efectivo de la desertización pasa inexorablemente por el de los procesos de erosión, constituyendo la conservación y regeneración de la vegetación la principal herramienta contra el avance del desierto.