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ANEXOS PRIMEROS AUXILIOS: ACTUACIONES FRENTE A HERIDAS, MORDEDURAS Y PICADURAS PONZOÑOSAS. Pasear por la estepa o por la montaña, nadar o, en definitivas, realizar actividades al aire libre revisten, a priori, riesgos similares a los de cualquier otro tipo de actividad humana. Realizando un análisis estadístico probablemente la accidentabilidad sería mucho mayor dentro de ambientes urbanos y concretamente en el ámbito doméstico. Sin embargo, huyendo de casuísticas y de porcentajes es cierto que en la naturaleza existen distintas especies animales que, por diversos motivos, pueden causar lesiones más o menos importantes mediante rozaduras o contactos, mordeduras y picaduras que, en la mayor parte de los casos, se producen de forma accidental sin que exista “intencionalidad” manifiesta por parte de la especie implicada. Este tipo de episodios suelen ser relativamente frecuentes en las consultas de urgencias y, si bien, en la mayoría de las ocasiones suelen tener un carácter benigno, en otras pueden revestir cierta gravedad y excepcionalmente comprometer la vida de la persona afectada causándole la muerte. En los siguientes párrafos se va a realizar un breve análisis sistemático de algunas de las especies que, potencialmente, pueden causar lesiones de diferente carácter a seres humanos, dentro del ámbito geográfico y natural donde se enmarca esta obra. Además de indicar su nombre común y científico, se describe brevemente su distribución geográfica, así como el cuadro clínico y el tratamiento de urgencia o primeros auxilios que se recomienda emplear cuando la distancia al centro médico más cercano o la gravedad de la lesión así lo hacen aconsejable, recordando que en cualquier caso corresponde al personal sanitario determinar con exactitud cuál debe ser dicho tratamiento. Dotarse de un pequeño botiquín con elementos básicos, que pueden consultarse en cualquier guía de primeros auxilios o en una farmacia, puede ser de gran utilidad en las salidas de campo. Lesiones por arácnidos: escorpiones y arañas. Escorpión amarillo o alacrán (Buthus occitanus):
Esta situación puede dar lugar a una reacción defensiva del animal consistente en clavar el aguijón que presenta en la parte posterior del cuerpo, que utiliza para paralizar a sus presas y que está provisto de veneno. Cuadro clínico: la picadura es especialmente dolorosa, produciendo una reacción de enrojecimiento en la piel de la zona de la inoculación del veneno, que suele aparecer centrada por un punto rasgado y, en ocasiones de aspecto necrótico (coloración negruzca). La inflamación o edema del área afectada, así como el dolor irradiado suelen durar un par de días. Entre los síntomas generales pueden aparecer dolor de cabeza, sudoración, vómitos, fiebre, lipotimia o hipotensión, ligera disnea o dificultad respiratoria, delirios o excitación nerviosa. Las picaduras pueden revestir cierta gravedad en niños y, en casos muy graves, provocar convulsiones y excepcionalmente colapso cardiovascular (parada cardio-respiratoria). Primeros auxilios: es principalmente de carácter local y consiste en el lavado de la zona afectada con agua fría y jabón. Puede aplicarse agua oxigenada, evitando el alcohol, el amoníaco y desinfectantes que coloreen la zona de picadura. Se recomienda inmovilizar la extremidad afectada, situándola en posición elevada, y administrar analgésicos locales en el punto de picadura con adrenalina para retardar la absorción del veneno y calmar el intenso dolor (la adrenalina nunca se usará en dedos o zonas de difícil circulación). Para evitar la inflamación se puede aplicar frío local. En el caso de aparecer espasmos musculares puede administrarse gluconato cálcico. En casos graves y, especialmente, en niños pequeños se debe trasladar inmediatamente al accidentado al centro médico más próximo. Tarántula o araña lobo (Lycosa tarentulla): Distribución, hábitat y características: distribuida por la cuenca mediterránea especialmente en Cerdeña, Italia y España. Vive en madrigueras construidas en el suelo, donde capturan a los invertebrados que constituyen su dieta. La picadura es rara y se producen sólo cuando son molestadas. Cuadro
clínico: lesión por picadura que se caracteriza
por la presencia de dos puntos, separados entre sí
unos 6 mm. Al inicio aparece dolor local intenso y
posteriormente tumefacción, enrojecimiento y, si éste
aumenta, una zona necrótica (ennegrecida).
Pueden aparecer algunos síntomas generales como fiebre, dolor de cabeza, náuseas, malestar general y, en ocasiones, inflamación de los ganglios linfáticos de la zona (secas). Primeros auxilios: la zona de lesión debe limpiarse con agua fría o con agua oxigenada y desinfectarse con algún antiséptico no coloreado. Tampoco se recomienda utilizar alcohol o amoníaco. El miembro afectado debe permanecer en reposo. Para mitigar el dolor local puede aplicarse hielo o administrar algún analgésico local. Los antihistamínicos ayudan a prevenir reacciones locales y los antibióticos a controlar posibles complicaciones de la herida. Araña viuda o viuda negra (Latrodectus tredecimguttatus): Distribución, hábitat y características: poseen un único representante en la región andaluza cuya picadura no es equiparable a la de su mortífera pariente americana, la viuda negra. Teje sus telas en matorrales rastreros, por lo que la picadura es accidental y se produce al arrastrar con la pierna al animal. Cuadro clínico: la picadura puede pasar inadvertida durante los primeros minutos u horas, aunque posteriormente suele aparecer dolor local urente, sudoración, ansiedad y agitación. En ocasiones el dolor puede aumentar irradiándose hacia la zona abdominal que adquiere una característica rigidez. Otros síntomas que pueden ir asociados son el aumento de la presión arterial, la aparición de espasmos musculares y de un cuadro de ansiedad extrema. En casos graves puede presentarse un cuadro de shock con delirio y coma. Primeros auxilios: la zona de picadura no requiere más cuidados que su desinfección (ver tarántula). El dolor puede aliviarse administrando 10 c.c. de gluconato cálcico al 10% intravenoso. También son de utilidad el uso de antihistamínicos, corticoides y analgésicos habituales, como el paracetamol o el ácido acetil salicílico, que pueden ayudar a aliviar el dolor y a prevenir espasmos musculares. En casos graves, especialmente en niños con un peso inferior a 15 Kg, puede administrarse suero antilatrodéctico si se dispone de él. También es aconsejable realizar la profilaxis antitetánica. Lesiones por garrapatas. Garrapata común (Ixodes ricinus): Distribución, hábitat y características: se encuentra muy extendida a lo largo de Europa Central y del Mediterráneo, ocupando ecosistemas áridos o áreas agrícolas, donde se refugian en la vegetación hasta encontrar un huésped adecuado al que se adhieren para succionar su sangre. Cuadro clínico: las garrapatas se fijan a la piel del huésped sin que éste, habitualmente, se percate. Transcurridos tres o cuatro días se produce un enrojecimiento de la piel, que puede estar acompañado por picor local. Aún así pueden confundirse con verrugas u otras excrecencias de la piel. Estas lesiones suelen desaparecer días después, a no ser que aparezca una infección bacteriana secundaria. La aparición de una placa necrótica (ennegrecida), así como la manifestación de un cuadro más generalizado, en especial con la aparición de fiebre, puede estar en relación con la transmisión por parte de la garrapata de alguna enfermedad como la fiebre exantemática o “fiebre botonosa mediterránea”, la fiebre recurrente y la enfermedad de Lyme. Primeros auxilios: desinfectar la picadura con un antiséptico no coloreado. En el caso de que la garrapata aún esté fijada a la piel hay que desprenderla cuidadosamente matando antes al animal, ya que de lo contrario pueden quedar restos de las piezas bucales en la herida, originando un granuloma (reacción inflamatoria por cuerpo extraño) que puede tardar bastante tiempo en sanar. Para extirpar la garrapata debe utilizarse una sustancia que tapone sus orificios respiratorios, obligándola a desprenderse. Es útil el empleo de un algodón empapado en barniz, laca de uñas, acetona, gasoil, gasolina, alcohol, aceite o éter. Para intentar matarla no se debe usar un objeto caliente ni tampoco comprimirla con los dedos, ya que podrían causar lesiones secundarias al huésped (persona picada). Posteriormente se debe realizar un seguimiento de la picadura y de la evolución del paciente en prevención de las posibles complicaciones descritas anteriormente, observando especialmente la temperatura, los ganglios linfáticos de la zona o la úlcera en el área de la picadura. |