Lesiones por picaduras de himenópteros

Abeja doméstica (Apis mellifera), avispa (Vespula sp.), avispón (Vespa cabro) y abejorro (Bombus sp.).

Distribución, hábitat y características: insectos distribuidos ampliamente por toda Europa. Se trata de especies sociales y que viven en colonias más o menos numerosas. Las abejas abundan en estas latitudes donde se cobijan en enjambres, desarrollando su actividad principalmente durante el día. Las avispas viven en nidos o avisperos que pueden situar en las raíces de los árboles, en el suelo, en aleros y tejados e incluso entre basuras. Los abejorros viven en pequeñas colonias debajo de tierra y son bastante más lentos que los anteriores. Por último, los avispones construyen sus nidos en huecos de árboles, tanto vivos, como muertos. Al ser molestadas las colonias de estas especies pueden reaccionar colectivamente de forma agresiva propinando al “agresor” dolorosos aguijonazos.

Vespula sp. © FJAD.Cuadro clínico: la evolución de las picaduras de los himenópteros depende de las características del paciente, de la cantidad de veneno inoculado y del lugar de la picadura. La especie puede ser identificada por el tipo de picadura. Las abejas dejan el aguijón y parte de su paquete abdominal en la persona atacada, mientras que el resto sólo la marca de la picadura o picaduras. Los venenos tienen una composición química similar. Las reacciones locales, que pueden durar minutos u horas, van acompañadas de un dolor agudo, urente e instantáneo, seguido de inflamación y enrojecimiento de la picadura, así como de la aparición de prurito o picor y sensación de calor. En ocasiones pueden aparecer dolores de cabeza y malestar general. Las reacciones generalizadas pueden desencadenarse en algunas personas minutos u horas después de la picadura y mediante reacciones anafilácticas importantes en pacientes sensibilizados, aunque también pueden aparecer sin que exista antecedente alguno de sensibilización a este tipo de venenos. La sintomatología de estos cuadros alérgicos es muy diversa y puede presentar urticaria y prurito generalizado, edema (inflamación) facial y de glotis (laringe), lagrimeo, tos, moqueo, náuseas, dolor abdominal o diarrea. En casos extremos puede aparecer un shock anafiláctico (alérgico) con colapso cardiovascular y/o asfixia por obstrucción de las vías respiratorias. Las picaduras múltiples, por encima de una veintena, pueden ser especialmente graves sobre todo en niños.

Asimismo, las picaduras en el interior de la cavidad bucal y en la faringe suelen ocasionar un edema de faringe y asfixia, mientras que si se realiza directamente sobre un vaso sanguíneo puede conducir a un síncope e incluso producir la muerte.

Primeros auxilios: en el caso de la picadura por abeja hay de retirar cuidadosamente con unas pinzas el aguijón, sin “exprimirlo” durante esta maniobra. Se debe lavar la herida y aplicar hielo o frío local para mitigar el dolor y disminuir la formación del edema, siendo útil la administración de algún analgésico y de antihistamínicos por vía oral y, en el caso de pacientes con antecedentes de reacciones anafilácticas, algún corticoide por vía intramuscular. Si aparecen reacciones generalizadas no debe demorarse el traslado de la persona al centro hospitalario más cercano donde en algunos casos puede que se le administre adrenalina. La aplicación de barro, saliva u otros ungüentos caseros, además de no servir de nada, pueden propiciar la aparición de infecciones secundarias.

Lesiones por dípteros.

Tábano (Tabanus bovinus y Haematopota pluvialis):

Distribución, hábitat y características: extendido ampliamente por toda Europa, especialmente durante los meses de verano. Activos en días soleados y calurosos y en las cercanías de áreas con agua. Estas grandes moscas, que llegan alcanzar los 3 cm (Tabanus bovinus), vuelan de forma silenciosa por lo suelen pasar desapercibidas hasta producir la picadura. Las hembras, durante la época de maduración de sus huevos, son hematófagas, cortando la piel de su “víctima” con su aparato bucal para poder extraerle sangre. 

Cuadro clínico: la picadura de las hembras es muy dolorosa e inmediata, produciendo otras reacciones locales como inflamación, enrojecimiento y prurito (picor), además de hemorragia en la zona de la picadura. Entre las reacciones generalizadas destacan posibles infecciones secundarias ya que son vectores de múltiples enfermedades infecciosas, produciendo reacciones anafilácticas (alérgicas) en individuos sensibilizados a su saliva. 

Primeros auxilios: lavar la herida con agua y jabón, aplicando cualquier pomada a base de corticoides o antihistamínicos. En infecciones sobreañadidas por rascado puede aplicarse alguna pomada antibiótica, siendo necesaria en ocasiones la administración de antibióticos por vía oral o intramuscular. En el caso de aparecer reacciones generalizadas importantes se debe acudir, de forma inmediata, al centro médico más próximo. 

Mosquito común o de trompetilla (Culex pipiens). 

Distribución, hábitat y características: ampliamente distribuido por toda Europa. La hembra, de carácter hematófago, precisa de sangre para la maduración de sus huevos. El desarrollo larvario se produce en aguas estancadas. Los adultos entran en actividad, principalmente, a partir del crepúsculo, ocultándose durante el día entre la vegetación. 

Cuadro clínico: en la zona donde se produce la picadura aparece prurito, precedido de enrojecimiento e hinchazón. En algunas personas especialmente sensibles aparecen reacciones locales de gran picor e inflamación, que puede llegar a la necrosis puntual del área afectada. También pueden manifestar malestar general y fiebre. En el caso de haber recibido picaduras múltiples es posible que se desencadene un shock anafiláctico. En la actualidad, estos animales no son vectores de contagio de enfermedades dentro del ámbito andaluz, aunque sí lo han sido en otras épocas como, por ejemplo, de la malaria (Anopheles sp.). 

Primeros auxilios: la zona de la picadura se debe lavar con agua y jabón y administrar algún antihistamínico por vía oral. A continuación, puede aplicarse alguna pomada a base de corticoides, llegando a administrarse en forma oral si el prurito es intenso. Contra las lesiones por rascado las pomadas basadas en antibióticos suelen ser útiles. En caso de edema intenso pueden utilizarse compresas frías para disminuir la inflamación. 

Lesiones por lepidópteros

Procesionaria (Thaumetopea pinivora y T. processionea). 

Procesionaria.© APR.Distribución, hábitat y características: ampliamente distribuida por Europa, es una oruga típica de los pinares, especialmente de los procedentes de repoblaciones, donde llegan a constituir auténticas plagas contra la propia masa forestal. Construyen bolsas de aspecto algodonoso y blanquecino entre las ramas del árbol, desplazándose en largas hileras (de ahí su nombre) cíclicamente. 

Cuadro clínico: los pelos urticantes de estas orugas pueden entrar en contacto directo con la persona, o bien, por la dispersión de estos en el aire.

En el primero de los casos suele aparecer una dermatitis inflamatoria (irritación de la piel) con habones o pápulas de color rojo, acompañadas por un intenso prurito cuyo rascado produce nuevas inoculaciones. Posteriormente pueden desencadenarse síntomas generales como dolor de cabeza, fiebre, ansiedad e insomnio. Los pelillos dispersos en el aire pueden producir conjuntivitis si entran en contacto con la mucosa ocular. Del mismo modo pueden desencadenarse rinitis, cuadros respiratorios de origen alérgico y, más raramente, en caso de ingestión estomatitis (inflamación de la boca) y gastroenteritis. 

Primeros auxilios: la primera acción consiste en la retirada de los pelos urticantes, pegando un esparadrapo o cinta adhesiva que es retirada inmediatamente después. A continuación se debe lavar la piel administrando alguna crema o pomada con base corticoide y, en caso de prurito intenso, algún antihistamínico por vía oral. Es recomendable lavar la ropa y otros objetos personales que hayan podido estar en contacto con los pelos urticantes. 

Lesiones por coleópteros

Aceitero común o matahombres (Melöe proscarabeus). 

Distribución, hábitat y características: especie que ocupa gran parte de la cuenca mediterránea. Vive habitualmente entre matorrales y herbazales, siendo localmente abundante durante la primavera. Como algunos otros escarabajos vesicantes contienen una sustancia denominada cantaridina, que es irritativa para la piel y mucosas. 

Aceitero común.© JJMG.Cuadro clínico: al ser manipulados o aplastados secretan sustancias tóxicas que pueden dar lugar a irritación de la piel, pudiéndose formar vesículas y ampollas o producir una intensa conjuntivitis si se llevan las manos a los ojos.

Si son ingeridos por un niño pueden dar lugar a la formación de vesículas en boca y esófago, así como a alteraciones digestivas de diversa índole que, en casos extremos, pueden llegar a producir hemorragias digestivas. 

Primeros auxilios: proceder al lavado de la zona afectada con agua y jabón y aplicar una crema a base de corticoides. Si se han visto afectados los ojos lavar con abundante agua y administrar algún colirio antiséptico-antibiótico. En caso de ingestión del animal provocar el vómito y trasladar al afectado a un centro hospitalario. 

Lesiones por miriápodos

Escolopendra (Scolopendra morsitans y S. cingulata).

Distribución, hábitat y características: especie ampliamente distribuida que puede encontrarse entre la hojarasca, bajo las piedras, en las grietas de los muros y en zonas con relativa humedad. Es el único miriápodo que puede resultar peligroso para el hombre en estas latitudes, aunque las picaduras son infrecuentes y se producen al molestar al animal. Se distingue fácilmente por su tamaño, entre 7 y 12 cm, por su color amarillento verdoso y por tener transformado el primer par de patas en pinzas, dotadas de glándulas venenosas. Cabe destacar, que presentan alrededor de su cuerpo glándulas secretoras de sustancias tóxicas para la piel. 

Cuadro clínico: lesiones rodeadas por un círculo rojo con dolor, edema y prurito, que no suelen durar más de 48 horas. En ocasiones pueden complicarse apareciendo espasmos musculares, alteración del ritmo cardiaco, linfangitis y, más raramente inflamación de los ganglios linfáticos cercanos a la zona afectada. 

Primeros auxilios: lavado de la piel y extracción de los posibles fragmentos que hayan quedado en el interior. Está recomendada la aplicación de hielo o compresas frías, así como corticoides y antihistamínicos en pomada, por vía oral o intramuscular. Para los espasmos musculares es eficaz el gluconato cálcico. Al objeto de disminuir la hinchazón debe mantenerse el miembro afectado elevado. Contra el dolor puede utilizarse algún analgésico o, en centros hospitalarios, realizar infiltraciones con algún anestésico local.