La Península Ibérica, en llamas
La Insignia. 19-08-05
Ecologistas en Acción.
España, agosto del 2005.
Ecologistas en Acción y la Confederação Portuguesa de Asociaçoes do
Defesa Ambiental (CPADA) denunciaron el pasado mes de julio que la
superficie quemada de Portugal experimenta un crecimiento lineal año
tras año. Lamentablemente ya se puede decir que en el año 2005
también se ha cumplido esta progresión. Asimismo, España ha superado
con creces el número de incendios del año pasado. Las organizaciones
ecologistas han vuelto a hacer un llamamiento para que ambos países
trabajen de forma conjunta.
Desde 1990, y a excepción del fatídico verano de 2003 en que el
fuego consumió cerca de 440 000 hectáreas, la superficie ardida en
Portugal supera cada año la alcanzada el año anterior. El 2005 no es
una excepción, y a varias semanas del fin del verano las hectáreas
arrasadas por los 123.000 fuegos sufridos por el país vecino en lo
que va de año, ya han superado las 129 mil hectáreas de 2004. Según
estimaciones del presidente de la Liga de los Bomberos Portugueses,
este año se alcanzarán las 200 mil hectáreas ardidas. En cuanto a
nuestro país, el número de incendios registrados en lo que va de año
es ya superior al del 2004. La península ibérica se lleva la palma
de la Unión Europea en cuanto a superficie quemada.
Ambos países presentan importantes similitudes en relación con los
incendios forestales. Ecologistas en Acción y la CPADA han vuelto, a
comienzos de este verano y por tercer año consecutivo, a hacer un
llamamiento conjunto a las administraciones competentes y los
responsables políticos para que presten atención al problema y tomen
medidas serias que erradiquen la política del fuego.
Ecologistas en Acción y la CPADA señalan que las causas de estas
tragedias se encuentran en una inadecuada inversión de los
presupuestos públicos en la lucha contra incendios y en claras
deficiencias en los dispositivos de lucha contra incendios, pero
también apuntan a una equivocada gestión forestal. Parece necesario
un cambio en la política forestal destinado a incrementar la
biodiversidad del monte introduciendo un mayor porcentaje de
frondosas en las masas repobladas En España, el abandono y la falta
de inversiones en el sector forestal, y en Portugal, la desaparición
del organismo público forestal (Direcçao Geral de Florestas) son
elementos que ayudan a explicar en parte la situación actual.
Además, en ambos países existe un desconocimiento de la causa de los
incendios en un porcentaje elevado de los casos (20-30%), lo que
dificulta la puesta en marcha de una adecuada prevención.
Igualmente es necesario erradicar cualquier posible beneficio que
pudiera aportar un incendio. En este sentido, urge una mayor
eficacia en la detención y sanción de incendiarios. Actualmente en
España se sancionan apenas un 1% de los incendios, y la cifra es aún
menor en Portugal (0,5%).
Ante esta situación, tanto los ecologistas españoles como los
portugueses consideran que ni las diferentes administraciones
competentes, ni mucho menos, los responsables políticos están dando
una respuesta adecuada. En este sentido, ambas organizaciones
consideran que entre los Estados de España y Portugal debería
existir una mayor colaboración y un mayor trabajo conjunto.