La Junta prepara un decreto para frenar los pelotazos urbanísticos de los campos de golf

IDEAL. 28-09-05

Los campos de golf proliferan como setas. Da la sensación de que todo el mundo se haya aficionado al palo y la pelotita. Y como los milagros son cada vez más escasos, tanta afición al golf desmedida ha hecho saltar la luz roja en el seno de la Junta, donde no se explican como un campo de golf con apenas una decena de socios puede estar rodeado de centenares de viviendas.

El Gobierno andaluz prepara un decreto para frenar los pelotazos urbanísticos a propósito de los campos de golf; o lo que es lo mismo, evitar las tentaciones de aquellos que utilizan la excusa de unas pequeñas instalaciones deportivas para levantar una hilera de bloques de pisos.

Granada es un buen ejemplo de este ' boom ' repentino. Actualmente, existen dos instalaciones -en Las Gabias y Motril- pero hay una veintena de proyectos en trámite, según explica la delegada de la Junta, Teresa Jiménez. Los más avanzados son los de Loja, Santa Fe, Atarfe, Albolote, Guadix, Alquife, Gójar, Otura, Las Gabias, Motril y Almuñécar, donde el PGOU anunciado contempla hasta cuatro campos. Jiménez resume gráficamente el escenario, sin formalismos pero con sentido común: «Quieren hacer campos de golf en sitios donde no crece ni el césped».

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El decreto de la Junta evitará la manga ancha. Del filtro se escapará el campo de golf de Guadix, que ha sido el más rápido, entre otras cosas porque en su día siguieron los trámites oportunos. La comisión Provincial de Urbanismo aprobará la próxima semana las instalaciones accitanas de La Veguilla, de 1,6 millones de metros cuadrados y una inversión de 300 millones de euros. Ya estará todo el papeleo listo y no cabrá marcha atrás. El proyecto superó en agosto el estudio de impacto medio ambiental. Según el informe de Obras Públicas, 536.954 metros cuadrados se dedicarán a suelo residencial y el resto para uso turístico. La densidad de viviendas no supera los diez pisos por hectárea, subraya el informe técnico.

El decreto de la Junta podría interpretarse en cierto sentido como restrictivo. Las previsiones son que esté listo durante la presente legislatura, que acaba en 2008. En realidad, se trata de un acuerdo de programa entre el PSOE y Los Verdes para las autonómicas de 2004. Los ecologistas han propuesto que se establezca una moratoria mientras se aprueba la normativa, que impida la construcción de nuevos campos de golf en esta fase de ajuste. Las solicitudes se amontonan. En Granada son una veintena; pero en Andalucía, donde ya funcionan 86 instalaciones, hay casi 300 proyectos pendientes, mucho vinculados a operaciones urbanísticas.

Marco legal

El problema es que la situación es tan novedosa y ha pillado tan de sorpresa que no existe un marco legal preciso. Solamente en caso de que las instalaciones se proyecten en suelo no urbanizable requieren un informe ambiental, la figura de menor grado que contempla la administración andaluza. «El desarrollo de los últimos años ha sido tan desordenado que ha provocado que los campos de golf -un ' resort ' le llaman- sirvan de justificación para un desarrollo especulativa», resumen fuentes de Obras Públicas. Con el nuevo decreto, la instalación deportiva será en sí misma el espíritu del proyecto. Otra de las limitaciones será la obligatoriedad de regar con agua reciclada no potable. El consumo de un campo de golf es enorme. A modo de ejemplo, un campo de golf medio requiere unos 5.000 metros cúbicos de agua al año, el equivalente a un municipio de unos 7.000 habitantes.

La proliferación desmedida de los campos de golf levanta asperezas, pero por el contrario son una fuente de ingresos extraordinaria. Sus clientes son turistas de clase alta, que se gastan al día una media de 72 euros, según la Consejería de Turismo. Además la temporada de mayor demanda coincide con el otoño y el invierno, cuando la oferta turística tradicional está de capa caída.

 

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