BRASIL LIMPIÓ SU RIACHUELO

Luis Esnal. 08-10-05

San Pablo, la mayor ciudad de América del Sur, también tiene "su" Riachuelo. Se llama Río Tieté y sus aguas corren a lo largo de 40 kilómetros dentro del área metropolitana.

El Tieté es un viejo conocido de los paulistas. Se lo ve en forma constante cuando se circula por la Marginal -una anchísima colectora de autos y camiones por la cual uno sale de la ciudad, va para el aeropuerto o atraviesa de un lado al otro esta urbe gigantesca-. El río corre en el medio, y en cada una de sus márgenes están estas avenidas, por las que circulan más de 350.000 vehículos por día.

El Tieté tiene la dura misión de recoger toda el agua de lluvia de la ciudad, así como un centenar de arroyos que cortan la ciudad y que terminan tomados por cloacas clandestinas y aguas industriales sin tratamiento.

El Tieté paulista y el Riachuelo porteño/bonaerense tenían algunas semejanzas que los volvían "parientes": las aguas cloacales sin tratamiento, el olor pestilente, la ausencia total de peces, la suciedad en sus orillas, las inundaciones esporádicas y la imposibilidad total de navegarlos. Además, claro, de las eternas promesas políticas de que un día volverían a ser limpios.

Mientras los días del Riachuelo pasaban, el Tieté cambió por completo. En 1999, con un crédito de 400 millones de dólares del Banco de Cooperación Internacional de Japón, el Estado de San Pablo inició el trabajo para recuperar el río. Una primera parte del trabajo, que tenía el objetivo de eliminar las inundaciones urbanas, fue hecha con otros 400 millones de dólares -200 millones del Banco Interamericano de Desarrollo-. La primera medida fue profundizar el lecho del río y ensancharlo, de 22 a 46 metros. Con la obra se redujo casi a cero la posibilidad de una inundación como las que solían producirse apenas comenzaba a llover.

Los números del emprendimiento son impresionantes. Para dejar el Tieté más amplio y sin basura se retiraron 15.000 toneladas de barro y residuos, así como 120.000 neumáticos. Entre 2002 y 2005 trabajaron 200 máquinas -grúas, barcos y camiones- y 4000 empleados, repartidos en tres turnos, para que se trabajara durante 24 horas en la obra. Los pastizales que rodeaban todo el recorrido del río -y que espantaban a quien acababa de aterrizar por primera vez en la ciudad y tenía que circular por la Marginal viendo el río a su izquierda- fueron eliminados por completo. En su lugar se construyeron rampas de cemento. El barro y los residuos retirados del río se destinaron a empresas especializadas en tratarlos hasta su conversión en abono. Y los neumáticos fueron reciclados y se convirtieron en una protección para los guard-rail de la avenida Marginal.

Al costado de la avenida se están plantando 9000 árboles y 100.000 arbustos, además de césped. También cerezos, planta nativa de Japón, como un agradecimiento al crédito y asesoramiento dado por ese país. El gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, anunció esta semana que pretende convertir ese corredor en una ciclovía.

El proyecto de descontaminación del río incluyó la conexión de las cloacas de las casas a la red cloacal y la fiscalización de las industrias que cercan el Tieté y los arroyos de la ciudad. En 1994, la infraestructura permitía que apenas el 24% de todos los residuos cloacales que llegaban al río recibieran tratamiento; hoy ya hay infraestructura para tratar el 85%.

Antes del inicio de la limpieza del Tieté, la mancha de contaminación del río se extendía 300 kilómetros hacia adentro de San Pablo. La mancha ya retrocedió 120 kilómetros y hoy es posible encontrar peces a 180 kilómetros

 

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