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La mancha de 80 kilómetros se aproxima a la ciudad rusa de Jabárovsk Noticias24horas.com/ Armando Pérez. 25-11-05La mancha de benceno, arrastrada por las aguas del río Songhua, afluente del Amur y originada por un accidente en una empresa china, se aproxima a la ciudad rusa de Jabárovsk, donde la población se aprovisiona de agua potable y leña. Según el Ministerio ruso de Situaciones de Emergencia, hoy viernes la mancha avanza más despacio por el hielo y alcanzará el territorio ruso más tarde de lo previsto, entre el domingo y martes próximos. Estos datos fueron obtenidos por satélites meteorológicos que siguen desde la órbita el desplazamiento de al menos 100 toneladas de benceno, cancerígeno de primera categoría que hace dos semanas envenenó las aguas de Songhua y también provocó un desastre ecológico en China. Con una superficie de 80 kilómetros cuadrados, esa ola venenosa llegará primero a la localidad rusa de Leninskoye, en la Comarca Autónoma Hebrea, 30 kilómetros corriente abajo del lugar donde el Songhua desemboca en el Amur. En ese lugar y desde ayer, los expertos rusos toman cada seis horas muestras de agua para detectar lo antes posible la ola tóxica, cuya concentración variará a medida que avanza corriente abajo al paso por 38 poblados y urbes rusas. De acuerdo con los pronósticos oficiales, la contaminación llegará a la ciudad de Jábarovsk, con 620.000 habitantes, entre el 1 y 3 de diciembre, y cuatro días más tarde a Kosomolsk-del-Amur, donde la población asciende a 275.000 personas. A partir de la información suministrada por las autoridades chinas, la concentración de benceno en el Songhua es 29,5 veces superior a la norma y a medida que avanza hacia el territorio ruso es cada vez menor. Lo expertos del Ministerio de Recursos Naturales estiman que cuando la mancha llegue al Amur será tres veces inferior porque el caudal del río ruso es tres veces superior al del río chino. Además, antes de que llegar a Jábarovsk la concentración de benceno será todavía menor porque el Amur recibe las aguas del río Assurí, el segundo más caudaloso de la región, con 897 kilómetros de largo. "No obstante los pronósticos, seremos prudentes y tomaremos las medidas necesarias para proteger a la población", dijo Vladímir Popóv, gobernador adjunto de la región de Jabárovsk en declaraciones a la televisión pública. Popóv aseguró que si la concentración de sustancias tóxicas permanece alta al paso por las ciudades, se cerrarán las plantas purificadoras de agua y también las centrales térmicas que abastecen de calefacción. Explicó que si el agua contaminada con benceno entra en las plantas de purificación se producirán cloruros de benceno, sustancias mucho más tóxicas y peligrosas. En las plantas térmicas el empleo de ese agua contaminada puede deteriorar las turbinas y calderas y provocar averías de serias proporciones. El anuncio tuvo el efecto de una bomba y aumentó aun más el pánico entre los habitantes, que asaltaron las tiendas para abastecerse de agua embotellada, velas, leña, carbón y otros productos, ante la perspectiva de un invierno sin calor y sin agua. Además, están desapareciendo del comercio los bidones, botellas y recipientes, porque la gente está recogiendo agua del grifo y las plantas de distribución de agua potable no dan abasto para compensar el consumo que se disparó. A causa de la sobrecarga en este sistema, en Jábarovsk dejaron de funcionar las plantas que bombean el agua a los edificios de más de 20 plantas en el sur y oriente de la ciudad. Entre tanto la policía se puso a la caza de revendedores y especuladores con agua embotellada, leña y calentadores eléctricos y demás productos necesarios para afrontar la crisis que se avecina por la contaminación del Amur. El desánimo también impera en los centros sanitarios, porque hay pocos recursos para afrontar una muy probable avalancha de intoxicaciones entre la población. Por medios locales el servicio de sanidad recomienda a la población abstenerse de consumir agua del grifo a partir del momento en que se declare la alerta roja. Y por ningún motivo usar agua del río para aseo personal, lavado de ropa o utensilios domésticos. El Ministerio de Emergencias calcula que el estado de alerta rojo durará hasta cuatro días; otros pronósticos apuntan que la situación se normalizará transcurridos 14 días, mientras los más pesimistas temen que el desastre dure varios meses, hasta cuando se derrita el hielo, que también estará contaminado. A propuesta de los servicios médicos, a partir del hoy rige una veda de pesca a lo largo del Amur, está prohibida la venta de pescado fresco y la importaciones de bebidas y ciertos productos fabricados en las regiones chinas fronterizas con Rusia.
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