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¿CÓMO AFECTA EL CAMBIO CLIMÁTICO A LOS ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS? Nota de WWF/Adena Madrid, 18 de septiembre de 2003.- Tras unos meses de sequías, olas de calor, incendios forestales y otros acontecimientos climáticos violentos, WWF/Adena ha advertido en el Congreso Mundial de Parques, que se clausura hoy en Durban (Sudáfrica), que el cambio climático, puesto de manifiesto por estos síntomas, dañará los espacios naturales protegidos y otros hábitats valiosos en todo el mundo, si no se reducen drástica y urgentemente las emisiones de gases causantes de esta transformación acelerada. Según un nuevo informe de WWF/Adena, los cambios del clima alteran los límites de distribución naturales de las especies, forzándolas a emigrar o colonizar nuevas áreas en respuesta a las nuevas condiciones. En todo el mundo estos rápidos cambios están dando como resultado la pérdida de especies raras o amenazadas, como el sapo dorado de Costa Rica y el edelweiss en los Alpes. Parques Nacionales de todo el mundo, desde los de tundra ártica canadiense hasta los del sur de África, han identificado al cambio climático como el responsable de la translación de especies y hábitats fuera de las fronteras de los parques. En el caso español, este problema puede verse reflejado en el Parque Nacional de Sierra Nevada, donde el pino albar se ve en peligro a causa de la procesionaria, ya que el aumento de las temperaturas ha permitido a este parásito alcanzar su hábitat y su altitud. Los arrecifes de coral están también amenazados debido al aumento del nivel del mar y al “blanqueo” causado por el incremento de temperatura del agua marina. En esa misma línea, estudios realizados en nuestro país indican que el nivel del mar Cantábrico y parte del Atlántico ha subido entre 10 y 15 mm. al año en la última década, mientras que en el Mediterráneo la subida se ha cifrado en 7 mm. Este problema puede no sólo provocar la invasión del agua salada marina en acuíferos costeros afectando a los ecosistemas que dependen de ellos, como sería el caso del Delta del Ebro o de Doñana, sino también poner en marcha procesos de erosión y sedimentación con efectos negativos posteriores. Otra de las consecuencias del incremento de las temperaturas sobre los espacios naturales protegidos es la pérdida de glaciares, problema que puede verse ejemplificado en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. A principios del siglo XX, los glaciares cubrían en España 1.700 hectáreas, mientras que en la actualidad se han reducido a 500 ha. A esto cabe sumar la evaporación de humedales, que está teniendo repercusiones sobre el Parque Nacional de Doñana y el de Daimiel. Según WWF/Adena, de todo ello se desprende que las instituciones responsables de los parques podrían enfrentarse en el futuro a la ingente labor de tener que cambiar sus espacios protegidos para seguir el ritmo de hábitats y ecosistemas en movimiento. El Dr. Claude Martin, Director General de WWF Internacional, dijo: “Desde el último Congreso Mundial de Parques hace 10 años, el cambio climático se ha revelado como una de las principales amenazas para los espacios protegidos. Este congreso debe enviar un mensaje muy claro a los líderes del mundo: han de tomar medidas para la urgente reducción de las emisiones de CO2 si quieren evitarse daños irreversibles en los espacios protegidos del mundo”. El cambio climático está causado por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) para la producción de energía. Esta actividad humana es responsable de más del 80% de la contaminación atmosférica causante del cambio climático. El contenido atmosférico de CO2 es actualmente mayor que en cualquier tiempo pasado desde hace 420.000 años. El sector industrial más contaminante es el de producción de energía eléctrica, que responde por el 37% de todas las emisiones mundiales de CO2. WWF/Adena mantiene un intenso contacto con personas e instituciones clave de la producción de energía en todo el mundo (de la industria, la política y las finanzas) para impulsar un revolucionario, pero imprescindible, cambio de fuentes de producción energética, de los combustibles fósiles a las limpias, que incluyen la eólica, solar y biomasa. Claude Martin añadió: “Si el Congreso de Parques quiere dejar una contribución importante a la conservación a largo plazo de los espacios protegidos del mundo, debe enfrentarse al cambio climático. Los esfuerzos de conservación actuales podrían resultar inútiles si no combatimos el cambio climático”.
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