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El número de personas con hambre aumentó a 840 millones, según la ONU AGENCIAS/GINEBRA/MADRID En el Día Mundial de la Alimentación, que se celebra hoy, morirá un niño malnutrido cada siete segundos El número de personas con problemas de malnutrición aumentó el año pasado de 800 a 840 millones en el mundo, pese al incremento de la producción agrícola, lamentó ayer el relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, el suizo Jean Ziegler. Coincidiendo con la celebración hoy del Día Mundial de la Alimentación, Ziegler dijo que «los progresos para frenar el hambre en el mundo se han reducido». «Cada siete segundos muere de hambre un niño menor de diez años», lamentó el relator de la ONU y denunció que «cada niño que muere de hambre es un asesinato». «El planeta podría alimentar suficientemente, es decir, con un mínimo de 2.700 calorías por persona y día, a unos 12.000 millones de personas, frente a los 6.200 millones de seres humanos que vivimos actualmente», señaló Ziegler en una conferencia de prensa en la que calificó la situación de «aterradora». Aseguró que «no hay ninguna fatalidad que pueda justificarlo» y apuntó que paradójicamente «son las poblaciones rurales, las que deberían producir los alimentos, las que resultan más afectadas» por los problemas de malnutrición, particularmente en los países en desarrollo. Ziegler reconoció que ha habido «algunos progresos» pero opinó que no son suficientes para afrontar el grave problema del hambre en el mundo, pero consideró que si no se hacen más esfuerzos, uno de los objetivos de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, el de reducir a la mitad el número de personas que padece de hambre en el año 2015, podría convertirse en un «ejercicio académico». Destacó que dos tercios de las personas que sufren problemas de alimentación son mujeres y consideró que ello obedece a la «discriminación» relacionada con la falta de acceso a la propiedad, con las limitaciones legales hacia ellas o como consecuencia de actitudes sociales, fenómenos que deberían modificarse. Ziegler consideró también que las empresas, particularmente las multinacionales, deberían tener una mayor «responsabilidad» en la lucha contra la malnutrición. «Ha llegado la hora de confrontar a las multinacionales con el compromiso de respeto de los derechos humanos», comentó el relator y antiguo diputado suizo. En ese sentido, destacó que hasta el momento sólo 25 países han ratificado un acuerdo internacional sobre un código de conducta de las empresas del sector agroalimentario en favor de medidas básicas, como la promoción de la lactancia materna. Humanitario o militar Por otro lado, el director general de la ONG Acción contra el Hambre, Olivier Longué, denunció ayer la utilización de la ayuda humanitaria «para legitimar el esfuerzo militar» en países como Irak o Afganistán. Longué aseguró que la hambruna se puede erradicar «cuando existe voluntad de todos», pero lamentó que la comunidad internacional «nunca ha estado tan lejos en la lucha contra la pobreza y el hambre». El máximo responsable en España de la ONG afirmó que «la ayuda humanitaria es un arma en la guerra sucia contra el terrorismo internacional». A juicio de Longué, tras el 11-S, «se reduce la ayuda a las víctimas y desaparecen los derechos humanos».
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