tragamos todo

Ideal. 04-10-03

ÁNGEL ITURBIDE

Una noticia me conmovió especialmente a finales de la semana pasada cuando los medios de comunicación comenzamos a informar sobre la aparición de cadáveres en las playas de Cádiz que eran arrojados por el mar y que a estas alturas aún no se sabe si el goteo de cuerpos ha terminado. Una foto reproducida en varios periódicos me pareció espeluznante: mostraba el cadáver de un varón, aparentemente adulto, que presentaba la cabeza totalmente devorada por los peces. Los cuerpos pertenecían a personas como usted y como yo que vieron sus sueños de una vida mejor frustrados en el mar.

Lo que más me preocupa es nuestra aparente capacidad de asimilar todo, sobre todo, cuando se trata de desgracias ajenas; lo digo porque me parece que hemos perdido nuestra sensibilidad hacia dramas tan crudos como el de los que se juegan la vida por llegar a una tierra que, suponen, les va a dar aquello que saben su país no les ofrecerá nunca. De lo contrario no me explico la casi nula repercusión que ha tenido la instrucción remitida por el Fiscal General del Estado, Jesús Cardenal, ordenando a todos los fiscales que soliciten la repatriación de los inmigrantes irregulares que, aún siendo menores de edad, superen los 16 años. Es decir, que con la propuesta de Cardenal el menor de edad deja de serlo a partir de los 16 años, pero eso sólo para los magrebíes y africanos que son los que utilizan la patera para llegar hasta Europa. Pues bien, la noticia ha pasado totalmente desapercibida y parece ser que, una vez consensuada la reforma de la Ley de Extranjería, el PSOE se ha echado a dormir y el PP, pues bueno, el PP no dice nada, qué va a decir.

Y con propuestas de este tipo y reacciones nulas como las que se han dado tampoco es de extrañar la actitud del subdelegado del Gobierno en Almería, Francisco Lainez, que ha rehusado por tercera vez en lo que llevamos de año mantener un encuentro con sindicatos y asociaciones que trabajan con inmigrantes sobre el problema y sus posibles soluciones. Aunque si se piensa detenidamente poco va a debatir el subdelegado del Gobierno después de instrucciones como la remitida por el Fiscal General del Estado. El problema de la inmigración no se va a solucionar con medidas represivas y discriminatorias como la planteada por Jesús Cardenal ni con actitudes como las que mantiene el subdelegado. Almería necesita que alguien se tome el problema en serio o, cuando menos, que vuelva a ser considerado un problema. Por sentido común.