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Estudio de Cetáceos en el Mar de Alborán Portal del Medioambiente. 04-12-03 Pedro Pozas Terrados Alnitak, estrella de la constelación de Orión, es el nombre dado por un grupo de investigadores que desde enero de 1990, se han embarcado en un proyecto encaminado en la elaboración de diversos programas científicos y educativos, relacionados con la conservación del medio ambiente marino. Ricardo Sagarminaga y Ana María Cañadas, veteranos del “Sirius”, buque insignia de la organización ecologista Greenpeace; decidieron emprender por separado con su propio velero, un camino paralelo al que habían seguido hasta entonces. Con absoluta independencia y una dedicación exclusiva al estudio de los cetáceos y las tortugas marinas, fundaron el “Proyecto Alnitak” (Marine Environment Research And Education Centre), una asociación cultural sin ánimo de lucro, cuya herramienta principal de trabajo, es el velero de investigación “Toftevaag”. Tras dos años realizando varios programas de biología marina, cetología y educación; en cooperación con Universidades y Greenpeace, el Proyecto Alnitak inició su estudio de cetáceos en el sudeste español, importando para ello la fórmula del voluntariado de las universidades estadounidenses. Esta fórmula, utilizada por la gran mayoría de los científicos americanos en proyectos de investigación a largo plazo, permite financiar dichos estudios y potenciar su aspecto educativo. Estos equipos, abren las puertas de sus estudios a participantes voluntarios, que tras el pago de una cierta cantidad metálica, pueden vivir en directo el mundo de la investigación y participar como un miembro más del equipo, en las labores científicas. Así es, como el Proyecto Alnitak, desde 1990 a nuestros días, ha podido sostenerse y elaborar campañas anuales con excelentes resultados, elaborando extensos informes basados en la observación directa y presentados posteriormente a la Comunidad Científica Internacional. Ahora sus miembros y barcos han aumentado, formando la Sociedad Española de Cetáceos. METODOLOGÍA A lo largo de sus singladuras por el Mar de Alborán, han establecido contactos con el Calderón Gris (Grampus griseus), una especie es muy tímida y poco sociable, ya que no suelen acercarse al barco. Su presencia en la región del estudio es más esporádica que las otras especies como: el Calderón negro (Globicephala melas) o los delfines comunes (Delphinus delphis), listados (Stenella coeruleoalba) y mulares (Tursiops truncatus); de las que se establecen numerosos contactos y que son objeto igualmente de estudio. Además de estas especies, se han encontrado con regularidad, al rorcual común (Balaenoptera physalus) y al cachalote (Physeter macrocephalus), así como a otros delfínidos muy escasos en el Mediterráneo como el zifio (Ziphius cavirostris) y la falsa orca (Pseudorca crassidens). Tienen identificados individualmente a numerosos individuos de calderones grises mediante la técnica de la foto-identificación, que es una de las partes más importantes del estudio y que consiste en fotografiar el mayor número posible de cetáceos (específicamente la aleta dorsal), con el fin de poder identificar, durante el análisis posterior, a los diferentes individuos gracias a sus marcas, cicatrices y pigmentación; actuando como verdaderas huellas dactilares. Estos, pueden ser refotografiados en distintos momentos, permitiendo así completar el análisis de distribución y dinámica de la especie. Igual método es empleado en las diferentes especies de cetáceos que se encuentran en la zona de navegación. Estos estudios realizados en alta mar, se practican mediante un código deontológico. Es decir, el acercamiento de los cetáceos al barco investigador, ha de ser siempre iniciativa de ellos. Las persecuciones, cambios de velocidad y dirección bruscos, o cualquier ruido o movimiento que perturbe la tranquilidad de los cetáceos; está totalmente desechado. De esto, doy plena fe de ello, comprobando por mí mismo los métodos empleados para el estudio, al haber participado en estudios científicos a bordo del “Toftevaag” . Durante las sucesivas singladuras, periódicamente se introducen en el ordenador de a bordo, datos de navegación, meteorológicos y oceanográficos. El objetivo del estudio se centra en:
1.-Determinar qué especies son habituales en la zona y cuáles
podrían ser sedentarias o migratorias. ZONA DE ESTUDIO Según han podido comprobar Ana y Ricardo durante estos años, el estudio en las aguas costeras de Almería y mar de Alborán, tienen un gran interés para la investigación de los cetáceos, ya que albergan a cinco especies de delfínidos y son transitadas por grandes cetáceos y delfínidos escasos en este mar. La región queda demarcada entre el Cabo de Palos (37.38 N-0.39,5 W) y la bahía de Almería (36.20. N-2.50 W), cubriendo el área comprendida entre la costa y los 2000 metros de profundidad. La zona total, para un mejor análisis comparativo, se ha dividido en cuatro zonas geográficas: norte, centro, sudeste y sudoeste; llamadas respectivamente I,II,III y IV, contando desde la costa hasta la línea de 2000 metros de profundidad menos en la zona sur en que abarca sólo hasta 1500 metros debido al alejamiento de aguas profundas respecto a la costa. Todo ello hace un total de algo más de 2500 millas cuadradas. A su vez, cada área se divide en cuadrículas más pequeñas (5 x 5 millas), para llevar a cabo posteriormente los análisis por unidad de esfuerzo. “TOFTEVAAG” Es un viejo velero todo de madera, construido en 1910 por Lars Olai Sjo en la isla Halsnoy, en un pueblo llamado también Toftevaag y situado en el fiordo Hardanger, en la costa occidental de Noruega. Hecho con pino, se construyó a su estilo tradicional noruego. Desde entonces fue usado fundamentalmente para la pesca por el mar del Norte. Cuando se inició la segunda guerra mundial, los alemanes decomisaron el barco y lo utilizaron para transportar pilotos desde Bergen hasta un campo aéreo en la isla de Askoy. Tras la guerra fue liberado y restaurado en 1958, siendo dedicado de nuevo a la pesca, hasta que en 1989 fue adquirido por los fundadores del Proyecto Alnitak, convirtiéndolo en un velero de investigación del ecosistema marino en el Mediterráneo, conservando todos los detalles del aparejo original. El “Toftevaag”, es un Ketch (dos palos) “Galeas” de vela cangreja de 18 m. de eslora más 5 m. de bauprés. Las crucetas del palo mayor, a unos 12 m. del nivel del agua, son un magnífico punto de observación desde el que se abarca una gran extensión de mar y que ha demostrado ser ideal en la búsqueda de cetáceos. Con un motor Vetus C6 120 HP de bajo consumo de combustible (único pero imprescindible elemento, que rompe la armonía poética de un velero salido de la mismísima pluma de Julio Verne) y equipado con siete velas de color marrón que resaltan más aún su hermoso estilo marinero; tiene capacidad para albergar en su vientre, a un equipo de hasta 11 investigadores. Se trata de un auténtico museo flotante que combina su imagen clásica con modernos equipos de navegación, seguridad e investigación. Entre su equipamiento se encuentran: un radar Faruno con alcance de 16 millas, una eco-sonda con registro sobre papel JRC fishfinder, una sonda termómetro digital, un meteo-fax Faruno, un GPS-navegador por satélite Garmin, un ordenador portátil, un hidrófono, equipos fotográficos y cámara de video con carcasa submarina, un proyector de diapositivas, un televisor y reproductor de video, una biblioteca con una gran variedad de libros e informes sobre el ecosistema marino, un bote auxiliar, equipos de buceo, lancha motora, etc. Ante esta hermoso cuadro y sintiéndome como un “viejo lobo de mar embarcado en el “Pequod” en busca de Moby Dik; puse los pies sobre la cubierta del “Togftevaag” en el Puerto de Almería. Mi intención no era ni mucho menos cazar a un cachalote blanco por venganza, sino al contrario, participar en una campaña de investigación para la protección de los mamíferos marinos que habitan o cruzan entre el Mar de Alborán y la costa sudeste española. Escribí ampliamente un Cuaderno de Bitácora, con todas las incidencias, los encuentros en alta mar de cargueros y petroleros, la presencia de rorcuales de grandes dimensiones, la navegación nocturna, las horas de guardia en cubierta y las otras e limpieza y cocina, el descanso bajo las velas hinchadas de aire y el crujir de la madera, la paz de sentirte libre en la inmensidad del mar, el nadar con los calderones negros y jugar con ellos como niños alegres... pero eso amigo lector es muy largo, es un libro, es un nuevo capítulo que otro día contaré.
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