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JAPÓN MATARÁ BALLENAS EN UN SANTUARIO INTERNACIONAL DE CETÁCEOS El Gobierno de Japón lanzará una flota de seis barcos desde Arukaport para iniciar una nueva temporada de cacería de ballenas, a pesar de la moratoria global y la protesta internacional en contra de la cacería comercial de esta especie. La cuota autoasignada para cacería de ballenas por parte de Japón permite a los balleneros matar hasta 935 ballenas minke y 10 ballenas de aleta, que se encuentran en peligro de extinción.
La cacería de ballenas de Japón comienza escasas semanas después de que Islandia reanudara su captura de ballenas por primera vez después de 20 años. Siete ballenas de aleta y una ballena minke mataron los islandeses a partir del reinicio de la cacería de ballenas el 17 de octubre de 2006. Gran parte de esta carne de cetáceo ha sido congelada debido a la saturación del mercado.
“Las ballenas se encuentran amenazadas no sólo por los países que siguen permitiendo la cacería comercial de ballenas, sino también por las redes de pesca, la contaminación, ruido intraoceánico, colisiones con embarcaciones y el calentamiento global,” dijo Beatriz Bugeda, Directora para América Latina y el Caribe del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW por sus siglas en inglés). “En vez de almacenar carne de ballenas no deseada, el IFAW exhorta a estos gobiernos a fijarse en el enorme crecimiento global de la industria de observación de ballenas –no es necesario derramar sangre.”
El Japón disfraza su cacería de “científica”, terminología que le permite seguir cazando ballenas a pesar de una prohibición global a la cacería comercial de ballenas impuesta por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en 1986. En la temporada 2005/2006, los cazadores de ballenas japoneses mataron a 853 ballenas minke y 10 ballenas de aleta de la Antártida. El año entrante, Japón podría también empezar a cazar a las ballenas jorobadas que se encuentran amenazadas, con una cuota fijada por ellos mismos de 50.
“Resulta aun más impactante el hecho de que esta cacería de ballenas suceda en el Santuario Ballenero Austral alrededor de la Antártida, establecido por la CBI en 1994 como refugio seguro para estos seres majestuosos,” denunció Bugeda. El Santuario Ballenero Austral protege aproximadamente el 80% de las ballenas del mundo, incluyendo a muchos de los animales que, en sus migraciones invernales, mantienen a las industrias de observación de ballenas que producen millones de dólares anuales.
Un estudio patrocinado por el IFAW encontró que más de 100,000 personas observaron ballenas en Japón durante 1998, mientras que en 1991 sólo hubo 10,992. Más del 95% de los observadores de ballenas y delfines en Japón fueron japoneses. Las ganancias totales por observación de ballenas en Japón en 1998 se calcularon en 32.984.000 dólares americanos.
Existen comunidades regionales en Japón que han sido beneficiadas por la industria de la observación de ballenas, la cual proporciona nuevos trabajos y comercios, incluyendo hoteles, restaurantes, museos y tiendas. Ogata tuvo a su observador de ballenas número 100.000 en el año 2000, que en ese momento representó más de 10 años de observación de ballenas. En 1999 en Ogasawara, donde en 1988 comenzó la observación de ballenas en Japón, hubo un nuevo record con 12.000 observadores de ballenas.
Las ballenas de aleta están en la lista de especies “en peligro” de la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés), y ocupan el segundo lugar en tamaño después de la ballena azul, alcanzando entre 18-22 metros de longitud y de 30-80 toneladas de peso. En el pasado los cazadores de ballenas atacaron a números importantes de esta especie y actualmente se desconocen las cifras sobre su población. Las ballenas minke están clasificadas como “amenazadas” por la IUCN, la cual cita muchas amenazas para su conservación, incluyendo la captura incidental y la cacería.
“Realmente no existe forma humanitaria de matar a una ballena”, sostuvo el científico y experto en ballenas del IFAW Vassili Papastavrou. “Muchas de las ballenas arponeadas sostienen heridas pavorosas y sufren durante mucho tiempo antes de finalmente morir”.
Un análisis hecho por el IFAW de material de vídeo japonés sobre la cacería de ballenas obtenido por Greenpeace concluyó que los métodos de matanza de las ballenas minke de la Antártida son ineficientes y levantan serios cuestionamientos sobre su bienestar con respecto a las bajas tazas de muerte instantánea, los tiempos prolongados antes de morir y la presencia de la asfixia como método de muerte secundaria. Se calcula que menos de uno de cada cinco de las ballenas filmadas murió inmediatamente.
El IFAW se opone a la cruel cacería de ballenas y apoya la observación de ballenas responsable en todo el mundo como una alternativa humana y sustentable. Para mayores informes, visite www.ifaw.org.
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