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Doñana sigue pagando las consecuencias del vertido de Aznalcóllar Andalucía24horas-Zona Verde. 23-04-04 La eliminación de los vertidos agrícolas e industriales de la cuenca del Guadiamar, el desarrollo urbanístico sostenible de la zona, la continuación de los programas de seguimiento de los indicadores ambientales para conocer y reorientar la evolución de los procesos regenerativos y la ampliación del proyecto del Corredor Verde son algunos de los problemas aún pendientes seis años después de la catástrofe de Aznalcóllar. El 25 de Abril de 1998 se produce la rotura de la presa de contención de la balsa de decantación de la mina de pirita (FeS2) en Aznalcóllar (Sevilla). Como resultado aparece un importante vertido de agua ácida y de lodos muy tóxicos, conteniendo altas concentraciones de metales pesados, de gravísimas consecuencias para la región. El yacimiento forma parte de la Faja Pirítica Ibérica. Se encuentra en el SO de España (a unos 30 km al oeste de Sevilla), en el macizo de Sierra Morena, en su contacto con los materiales sedimentarios de la Depresión del Guadalquivir. Una composición media representativa es: pirita, 83%; esfalerita, 5,4%; galena, 2,1%; calcopirita, 1,4%; y arsenopirita, 0,9%. El vertido fue de unos 4,5 Hm3 (3,6 de agua y 0,9 de lodos) y se desbordó sobre las riberas de los ríos Agrio y Guadiamar a lo largo de 40 Km para los lodos y 10 Km más para las aguas, con una anchura media de unos 400 metros. La superficie afectada ha sido de 4.402 hectáreas. Los lodos no llegaron a alcanzar el Parque Nacional del Coto de Doñana, quedando retenidos en sus estribaciones, dentro del Preparque, pero las aguas sí invadieron la región externa del Parque Nacional y desembocaron en el Guadalquivir en el área del Coto de Doñana, y alcanzaron finalmente, ya poco contaminadas, el Oceano Atlántico, en Sanlucar de Barrameda. EL CORREDOR VERDE La respuesta de la Administración autonómica no se limitó a la simple retirada del material contaminado, sino que, antes de que finalizaran las tareas de limpieza y al hilo de las recomendaciones de los grupos de asesoramiento científico, se optó por emprender un ambicioso proyecto de restauración de los ecosistemas afectados del río Guadiamar, para convertirlo en el primer ejemplo de creación de un corredor ecológico de Andalucía y uno de los primeros de Europa. El Corredor Verde del Guadiamar es un territorio para el uso público, para beneficiarse de un hermoso entorno ribereño que ofrece a los visitantes, por añadidura, la posibilidad de reflexionar sobre una certeza: sin respeto a nuestros valores naturales no hay posibilidad de progreso. ¿Y QUIÉN ES EL RESPONSABLE? Si el trabajo de restauración de la zona afectada por los lodos tóxicos ha sido importante, no menos la lucha por depurar responsabilidades de un desastre que ha costado 250 millones de euros. Los Tribunales han desestimado también las demandas civiles presentadas por el Ministerio de Medio Ambiente y la Junta de Andalucía que pretendían hacer pagar a Boliden 150 millones de euros. Aunque presentó un recurso de amparo al Constitucional, el Gobierno andaluz culminó el pasado día 23 de marzo el procedimiento administrativo iniciado el pasado mes de noviembre para reclamar al Grupo Boliden el resarcimiento de los costes de la recuperación de la cuenca del Guadiamar. La empresa ya ha mostrado su intención de recurrir esta medida, por lo que seguiremos esperando que los responsables de un desastre de esta envergadura sigan sin pagar por los daños causados.
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