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Una expedición descubre nuevas especies en las profundidades del Océano Atlántico EFE/TORONTO (CANADÁ). 06-08-04 Ha puesto al descubierto peces y calamares, que hasta ahora se creía que no existían en esa zona Durante dos meses, sesenta científicos de trece países han 'peinado' las profundidades que rodean la Dorsal Atlántica, la mayor cordillera del mundo, para desvelar los misterios de una de las zonas del océano Atlántico más desconocidas. El resultado ha sido MAR-ECO, una de las expediciones marinas más detalladas de la historia, que ha puesto al descubierto en aguas del Atlántico norte lo que pueden ser varias nuevas especies de peces y calamares en lo que hasta ahora se consideraba una especie de desierto marino. La Dorsal Atlántica es una cordillera que parte el océano Atlántico en dos, desde Islandia hasta un punto a 7.200 kilómetros al este del extremo sur de Sudamérica, con picos submarinos que alcanzan los 5.000 metros de altura. El estudio de esta zona del océano ha sido muy difícil hasta el momento porque, tal y como explica el noruego Odd Aksel Bergstad -responsable del proyecto MAR-ECO- «analizar la Dorsal era como querer pasar un arrastrero por los Pirineos o los Alpes». Pero la situación ha cambiado en los últimos años con el avance de nuevas tecnologías que se han aplicado a la expedición como los 'eco-sounders', un sofisticado tipo de sónar que ha podido captar animales de pocos centímetros de longitud a una distancia de hasta tres kilómetros por debajo de la superficie marina. Este sónar -tan preciso como el radar utilizado para guiar a los aviones comerciales- ha dirigido las pesquisas de vehículos remotos, auténticos robots que desde el barco nodriza, el centro neurálgico de la expedición, descendían para fotografiar la vida en el fondo del mar. El resultado ha sido «más que satisfactorio» para el equipo científico, que en dos tandas ha participado en la exploración de la zona de la Dorsal.
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