LA AGONÍA DEL LEVANTE ALMERIENSE

Ecologistas en Acción-Almería. 07-08-04

© Ecologistas en Acción-AlmeríaEcologistas en Acción-Almería denuncia que inexorablemente el destino de la naturaleza levantina almeriense sigue un rumbo simple y constante, donde manda el dinero fácil, la especulación y los intereses de las inmobiliarias.

En el Levante de la provincia de Almería ninguna autoridad municipal piensa en el mañana, en la herencia ambiental que dejaremos a nuestros hijos. Los plazos están cumpliéndose fatídicamente, ni un trozo de playa, ni un acantilado sobrevivirá a esta plaga cementera, en la que incluso se están variando u ocupando artificialmente espacios públicos hidráulicos, zonas inundables, con peligro para los incautos compradores: este es el caso de Vera y Mojácar. Donde se ocupa y se desmonta y se construye en un parque natural: este es el caso de Carboneras. Donde se desmonta y se construye al borde mismo de la playa: este es el caso de Pulpí. Donde se intenta alocadamente ocupar todo el espacio disponible de suelo municipal, desmontando y construyendo en un humedal: este es el caso de Garrucha y Pulpí.

Donde poderosos amigos de políticos andaluces tienen manga ancha para urbanizar en pleno Parque Natural: este es el caso de Níjar en Agua Amarga.

Donde Deretil DSM sigue su política de oscurantismo ambiental en Villaricos, Cuevas del Almanzora, con el mayor vertido de líquidos de procesos químicos de la costa almeriense a una bahía rica en actividades turísticas.

Donde los barcos graneleros vierten el lastre procedente de remotas aguas de otros países y/o continentes encima de zonas de interés comunitario (LIC de los Fondos Marinos del Levante Almeriense) y frente a playas concurridas por bañistas, mientras esperan atracar en el puerto de Garrucha, donde a su vez  no se ha cumplido ni siquiera una de las medidas paliativas ambientales por la gigantesca carga a cielo abierto de yeso, afectando constantemente a la población garruchera. 

© Ecologistas en Acción-AlmeríaEl Levante donde el Alcalde de Vera, y otros de ayuntamientos próximos, creen que progreso es igual a número de hectáreas ocupadas por cemento, y esconde, sin embargo, la cabeza bajo tierra cuando los pescadores de Garrucha le piden ayuda para oponerse a las piscifactorías de atún que se están instalando frene a las playas veratenses, que por otra parte están sufriendo las roturas  del cordón litoral que provocan el vertido al mar de la laguna del rió Antas que regularmente se carga con líquidos derivados del sistema de depuración por lagunaje utilizado por Galasa.

Esta agua sucia va a la playa que tiene bandera azul del ayuntamiento de Vera y que es zona regular de baños. Es incomprensible que ningún médico, que ningún político, ni administración responsable, asuma su deber de proteger no sólo la salud ambiental sino el propio negocio turístico, pues es concebible que ante tanto desmán ambiental el mercado comience a reaccionar, en dirección opuesta, claro está, a los intereses de los especuladores ambientales. 

Lo más triste de esta agonía ambiental es que beneficia a gentes de escasa altura moral, que se interesa sólo en el beneficio a corto plazo, pues cuando éste, antiguamente, hermoso espacio levantino sea una gran ciudad, ellos, los especuladores, ya no estarán entre los habitantes de la zona, se irán a disfrutar lejos de los enormes beneficios obtenidos durante esta agonía levantina. Y dejarán a los tristes habitantes del Levante la enorme tarea de levantar las infraestructuras, los hospitales, las carreteras, es decir todas las cosas elementales que aquí llegarán, probablemente, después que se termine de construir hasta el último metro cuadrado disponible, y el Levante se transforme en una ciudad insostenible ambientalmente, fea, con playas contaminadas y sin agua.