Dos pruebas sencillas permitirían detectar a tiempo el 90% de
las anomalías fetales
IDEAL/ROSALÍA JIMÉNEZ Y F. A./GRANADA. 30-09-04
El Hospital Virgen de las Nieves lleva dos años con un proyecto que
localiza malformaciones con una simple ecografía y un análisis de sangre El
ensayo es una experiencia piloto que se ha aplicado a dos mil mujeres
Más de la mitad de los bebés con anomalías congénitas son hijos de
madres menores de 35 años, lo que significa que no tienen derecho a la
prueba de la amniocentesis que garantiza el sistema público de salud. La
experiencia demuestra que un simple análisis de sangre y una ecografía a
tiempo bastarían para detectar casi el 90% de las alteraciones cromosómicas.
Pero lo cierto es que son muy pocos los centros públicos que ofrecen a las
mujeres gestantes la posibilidad de someterse a lo que el Hospital Virgen de
las Nieves llama el 'cribado combinado secuencial'. Esta técnica, según el
doctor Juan Carlos Santiago, responsable de la Unidad de Medicina Fetal del
Hospital Materno Infantil, permite detectar en el primer trimestre del
embarazo con un análisis de sangre y una ecografía posibles problemas en el
feto.
Los ginecólogos pretenden que los servicios de salud incluyan entre sus
prestaciones esta práctica -de la que ya dispone el servicio de salud de
Cataluña y que en Madrid aún está en fase de prueba- porque, según dicen, es
«eficaz, barata, carece de todo riesgo para la criatura» y, además, reduce a
un 5% la necesidad de practicar la amniocentesis, que con las técnicas
anteriores se encontraba en torno al 13%.
La Unidad de Medicina Fetal del Hospital Materno Infantil ha aplicado esta
técnica a 2.200 embarazadas en dos años como una experiencia piloto que
presentarán en el I Simposium de Medicina Fetal que se celebrará el próximo
día 1 de octubre en el Hospital Virgen de las Nieves de Granada. Juan Carlos
Santiago apunta que «los resultados de esta experiencia han sido muy
positivos y se darán a conocer cuando finalice este simposium en el que a
modo de taller práctico los doce ponentes expondrán sus proyectos y entre
todos extraeremos conclusiones». Esta técnica ya ha sido aplicada a 1.000
mujeres en una clínica privada de Bilbao y 950 evitaron con la ecografía y
el análisis de sangre realizar la prueba de amniocentesis que en el 1% de
los casos puede ocasionar la muerte del feto. Además, este equipo médico
diagnosticó las seis malformaciones congénitas que realmente había entre las
cincuenta mujeres que tuvieron que someterse a la amniocentesis. Las 950
criaturas restantes nacieron sanas.
El reto ahora, según Santiago, consiste en convencer a la sanidad pública de
la necesidad de un proyecto de cribado y la posibilidad de llevarlo a cabo.
«En los últimos años, ha habido un crecimiento exponencial de la edad media
de las embarazadas de nuestra sociedad -desde 1990, las embarazadas mayores
de 35 años han aumentado del 9 al 19 por ciento, lo que a su vez aumenta el
número de defectos congénitos en el feto. Asimismo, cada vez las mujeres
tienen menos hijos y ese feto tiene cada vez más valor para ellas. Por
tanto, es necesario aumentar el control y la detección de tales defectos
para, a partir de ahí, llevar a cabo cualquier tipo de actitud determinada»,
declara Santiago.
Evaluación de riesgos
El diagnóstico prenatal para la detección de todos estos problemas es
una prueba que tiene carácter orientativo y no definitivo. Permite saber a
los especialistas que existe el riesgo de que el embrión presente una
alteración en alguno de sus cromosomas. Las primeras experiencias en este
ámbito comenzaron a practicarse a principios de los años noventa. La prueba
se limitaba entonces a la realización de un análisis de sangre en la semana
15 del embarazo. El cribado del segundo trimestre -como se denomina esta
técnica- trata de determinar la presencia en la sangre materna de dos
proteínas íntimamente ligadas a las anomalías fetales.
Con este procedimiento, es posible detectar de manera precoz más del 60% de
las cromosomopatías, aunque no todas las instituciones lograron ese mismo
resultado. La sanidad vasca, que ofertaba esta prestación a través de su
servicio de atención a la mujer embarazada, acabó retirándolo ante los
pobres resultados obtenidos. Sin embargo en el 70% de los hospitales
españoles siguen manteniéndola.
Un especialista chipriota que trabaja en el King's College Hospital de
Londres, Kipros Nikolaides, fue quien introdujo en 1999 el cribado del
primer trimestre o cribado combinado secuencial, es decir la detección de
malformaciones en el primer trimestre del embarazo.
La prueba consiste en un análisis de sangre y una ecografía. La extracción
se hace para evaluar la presencia en el suero materno de dos proteínas
producidas por la placenta, relacionadas con las cromosomopatías. Son la
PAPP-A y la ßHCG. Cuando se ven menos moléculas de la primera, las
posibilidades de haber engendrado el síndrome de Down y enfermedades
similares son mayores. Con la ßHCG ocurre al revés: a mayor presencia, mayor
probabilidad.
La ecografía, por su parte, sirve para calcular lo que los médicos llaman
traslucencia nucal. A partir de la semana nueve de gestación, comienza a
acumularse en la nuca del feto un líquido fisiológico que puede medirse
mediante técnicas de exploración con imágenes.
Nikolaides demostró que el riesgo de anomalías cromosómicas crece cuanto
mayor es la traslucencia nucal; es decir, cuanto más grande es el espacio
entre el cuello y la piel. La medición debe realizarse en la semana 11 de
embarazo.
Decidir con libertad
El análisis de sangre, la ecografía y la edad de la madre dan a los
ginecólogos herramientas suficientes para evaluar la probabilidad de riesgo.
La selección previa permite a ocho de cada diez mujeres conocer el estado de
salud del bebé sin someterse a una amniocentesis «y sin riesgo alguno para
el feto», según explicó el responsable de la Unidad de Medicina Fetal del
Materno.
El objeto de esta técnica es el diagnóstico lo más precoz posible y no
necesariamente conducido al aborto -que la ley contempla puede interrumpirse
en la semana 22-, ya que a través de esta técnica se pueden diagnosticar
distintas malformaciones y cardiopatías que no son motivo de aborto y que
pueden corregirse con cirugía o terapia fetal. Una vez hecho el diagnóstico
se da la mayor información posible a los padres para que ellos sean quienes
decidan que oportunidad quieren dar a su bebé , que es en muchos casos,
subraya Santiago, la posibilidad de vivir.
La Sociedad Española de Obstetricia aconseja que las embarazadas se sometan,
al menos, a las tres ecografías y a un 'screening' de este tipo. Su
presidente, el doctor José Bajo Arenas está de acuerdo con el doctor
Santiago y apoya la técnica del cribado en el primer trimestre. «Creo que
ofrece una gran garantía. Además en el supuesto de que la paciente desee
interrumpir el embarazo, tiene mayor margen para hacerlo.»